El libro que revela los crímenes que Neuquén quiso enterrar
¿Qué crímenes de Neuquén quedaron fuera de los archivos y ahora vuelven en un libro que promete sangre a borbotones? Guillermo Elia presenta su segunda parte en la Feria del Libro, con veinte casos que estremecieron a la provincia.
Guillermo Elia, periodista, escritor y analista criminológico, presentará su segundo libro, "La Sangre Clama. Historias del crimen de Neuquén II", el domingo 20 de septiembre a las 19 en el auditorio Marcelo Berbel, en el marco del cierre de la Feria Internacional del Libro de Neuquén.
La obra reúne veinte casos que conmocionaron a la provincia, desde tramas de trata hasta homicidios atroces, abusos y mujeres que debieron matar para sobrevivir.
En el prólogo, Elia lanza una advertencia sin vueltas: "Valga una advertencia obvia: es un libro con relatos en carne viva, por lo que, si esperan otra cosa, acá solo obtendrán homicidios, abusos y hechos criminales. Es decir, sangre a borbotones".
Un archivo que resiste al olvido
El primer libro de Elia, "Historias del Crimen de Neuquén. Desde fines del Siglo XIX a principios del Siglo XX", sentó las bases de esta saga. Aquel volumen nació de una frase que lo persiguió desde sus inicios como cronista policial: "Nada, no hay nada". Con ese disparador, demostró que en el cuerpo vivo de Vaca Muerta también hay crímenes y que Neuquén no era la excepción.
Para esta segunda entrega, el autor profundizó su formación. A su licenciatura en Comunicación Social (UNCuyo) sumó diplomados en Historia, Criminalística, Criminología, Perfilación criminal y Narcocriminalidad. "Solo buscaba en esas disciplinas elementos que me ayudaran a conocer más a fondo para facilitarle al lector la lectura de cada uno de los hechos", explicó el periodista, que desde febrero de 2025 se desempeña como Analista Criminológico en el Ministerio Público Fiscal.
Muchas de las crónicas que integran el libro fueron publicadas originalmente en LM Neuquén y luego curadas para esta edición, que contó con la corrección de Belén Sanuheza y el diseño de tapa de Daniel "Sueco" Álvarez, con quienes ya había trabajado en el primer tomo.
El empujón que lo sacó del letargo
Elia recuerda que la idea de publicar un libro no nació de una epifanía solitaria, sino de la insistencia de colegas. "Para lanzarme a la aventura de publicar un libro, sinceramente fui movilizado por el Sueco Álvarez que me insistía con esa idea mientras pesábamos en el diseño de las notas y fumábamos en la terraza de LM Neuquén", contó. También mencionó a Pablo Montanaro, Mario Cippitelli y Quique Chávez como parte del grupo que lo alentaba a dar el paso.
La pandemia terminó de convencerlo. "Muchas de esas historias ya tenía material reunido y rondaba por mi cabeza la idea de un libro, pero la pandemia me terminó por convencer y me di a la tarea de publicar las historias en el diario porque nadie tenía garantizado un mañana. La vida apremiaba y escribir se volvió un acto obseso. Al final, sobrevivimos, y tras publicar el primer libro por inercia llegué al segundo porque habían muchas historias que habían quedado afuera y quedan muchas más", reveló.
Para el autor, este nuevo volumen "es toda una apuesta para que la inmediatez no le gane tan fácil al archivo y esos crímenes queden en el olvido".
Un lenguaje crudo pero trabajado
El estilo del libro, si bien descarnado, es producto de un proceso de escritura consciente. "Con Belén, cuando laburábamos juntos en el diario, comenzamos a deconstruir el viejo relato policial y construir un lenguaje acorde a los tiempos que corren. Logramos una simbiosis asombrosa. Es así que cada crónica tiene su propio campo asociativo con frases duras, giros propios de una historia y los elementos necesarios para que relato tenga ritmo, intriga y crudeza", detalló Elia.
En la contratapa, Montanaro respalda la obra: "La sangre clama no es un libro escrito desde la distancia de quien mira el crimen desde afuera, sino desde el trabajo paciente de reconstrucción documental y testimonial que exige el rigor periodístico".
La presentación será el domingo 20 de septiembre a las 19 en el auditorio Marcelo Berbel, como cierre de la Feria Internacional del Libro de Neuquén.