El limonero de Media Agua que da frutos de casi un kilo: cómo lograron semejante hazaña

¿Cuál es el secreto detrás de un limonero que da frutos de casi un kilo en Media Agua? Una semilla que viajó desde otro país y un método casero que pocos conocen.

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El limonero de Media Agua que da frutos de casi un kilo: cómo lograron semejante hazaña
El limonero de Media Agua que da frutos de casi un kilo: cómo lograron semejante hazaña

En el fondo de una casa de la Villa Cabecera de Media Agua, en Sarmiento, hay un árbol que se robó la atención de todo el barrio. No se trata de una especie exótica ni de una rareza genética: es un limonero que produce frutos de un tamaño tan poco habitual que ya es furor entre los vecinos.

La planta pertenece a Ramona Barbosa y Antonio Quiroga, quienes viven sobre calle Rivadavia, entre José Ares y 9 de Julio, muy cerca de la Liga Sarmiento y de la plaza Dominguito. Allí, en el patio de su vivienda, crece desde hace décadas un limonero que actualmente tiene alrededor de 70 frutos y que sorprende por el tamaño de cada uno.

La historia llegó hasta el periodista sarmientino “Polo” Quiroga, quien visitó a la familia para conocer de cerca esta particular planta. La invitación surgió de la propia Ramona y de su jardinero, Pepe Salazar, quien la convenció de mostrarla para que los vecinos pudieran conocerla.

Y no es para menos: algunos de los limones que produce pesan entre 780 y 820 gramos, mientras que los ejemplares más grandes se acercan al kilo. “Ahora más o menos deben haber unos 70 limones y quizás más”, contó Ramona durante la visita.

Un limón que llegó desde otra provincia

Pero la historia del árbol es incluso más particular que el tamaño de sus frutos. Antonio recordó que la planta nació a partir de una semilla que recibió hace unos 25 años, cuando junto a su esposa viajaron para terminar de pagar un automóvil.

En aquella oportunidad, la madre del hombre al que le habían comprado un Peugeot 504 le preguntó a Ramona si le gustaban las plantas. Al responderle que sí, la mujer le mostró un pequeño limonero que tenía en su casa y le regaló uno de sus frutos.

También le explicó que la semilla debía recibir un tratamiento antes de ser plantada. La familia siguió las indicaciones y finalmente puso la semilla en la tierra de su casa de Media Agua.

“Yo la planté con tajo y todo ahí para que el tajo también el óxido”, recordó Antonio sobre aquellos primeros momentos de la planta, que con los años terminó creciendo hasta convertirse en el enorme limonero que hoy tienen en el patio.

Según aquella mujer, se trataba de una variedad que no era originaria de Argentina y que podía provenir de algún país de Centroamérica, aunque Antonio no recuerda con precisión si le había mencionado Costa Rica o El Salvador. Lo cierto es que la planta encontró en Media Agua un terreno ideal para desarrollarse.

Dos cosechas al año y una receta casera

Una de las características que más sorprende a la familia es que el limonero produce frutos dos veces al año. Ramona y Antonio aseguran que su cuidado es bastante sencillo, aunque requiere dedicación.

Además del trabajo del jardinero, la familia utiliza distintos métodos caseros para mantener la planta. Entre ellos, cenizas mezcladas con café, agua de lentejas y cáscaras de huevo, elementos que utilizan como complemento para alimentar y conservar el árbol. Y el esfuerzo parece dar resultado.

Actualmente, los frutos llaman la atención no solo por su cantidad, sino también por su tamaño. Ramona contó que suele regalar limones a familiares, amigos y conocidos, e incluso recordó una particular anécdota ocurrida durante un desfile realizado hace unos dos años.

En aquella oportunidad llevó un cajón con limones para repartir entre los soldados que habían participado de la actividad. Mientras entregaba los frutos, uno de los presentes se acercó corriendo para asegurarse de no quedarse sin el suyo. La familia también tiene otras plantas cítricas en el terreno. Hay un naranjo que en otras épocas incluso era aprovechado por una escuela agrotécnica, además de otros árboles que fueron creciendo a partir de plantines.

“A veces no le damos importancia a lo que tenemos”

Para Ramona, mostrar el limonero tiene un significado especial. No se trata solamente de presumir por una planta que produce limones enormes, sino de compartir algo que forma parte de su vida cotidiana y que, muchas veces, pasa desapercibido.

“Yo a veces digo: ¿por qué no mostrar lo que tengo en el fondo de mi casa?”, expresó la mujer durante la visita. La frase resume el espíritu de esta historia: una planta que nació hace aproximadamente un cuarto de siglo a partir de una semilla regalada, que creció con cuidados caseros y que hoy ofrece frutos que pueden llegar a pesar casi un kilo.

En una provincia acostumbrada a hablar de sus producciones agrícolas, el limonero de Ramona y Antonio aparece como una de esas pequeñas historias que nacen puertas adentro y que, cuando alguien se detiene a observarlas, terminan sorprendiendo.

Porque no hace falta viajar a Tucumán para encontrarse con un limonero cargado de frutos. En pleno corazón de Media Agua, una familia tiene en el fondo de su casa un árbol que ya es parte de su historia y que, por estos días, luce alrededor de 70 enormes limones esperando su momento para llegar a la mesa.

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