El llamado de Bullrich que encendió las alarmas en el Gobierno

Patricia Bullrich sintió que la dejaron expuesta y no lo dejó pasar. Detrás de su enojo hay una pelea que puede cambiar el rumbo del Presupuesto y de la próxima elección.

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El llamado de Bullrich que encendió las alarmas en el Gobierno
El llamado de Bullrich que encendió las alarmas en el Gobierno

La semana estuvo atravesada por números: el proyecto de Presupuesto Nacional con sus proyecciones y recortes, la actividad económica, el alza de la inflación mayorista, la caída del empleo y la suba de la tasa de interés que dispuso la Fed. Pero detrás de todos esos datos hubo otra discusión, y fue política.

El llamado de atención de Patricia Bullrich, cuando dijo que no quiere ser tomada por tonta, marcó el tono. El telón de fondo sigue siendo el mismo: el Gobierno busca avanzar con la suspensión o derogación de las PASO, pero encuentra obstáculos. La eliminación de las primarias facilitaría el escenario para que Javier Milei sea reelecto.

Movimiento entre los gobernadores aliados

Diego Santilli recibió el miércoles a Raúl Jalil (Catamarca), Juan Pablo Valdés (Corrientes), Gustavo Sáenz (Salta) y Osvaldo Jaldo (Tucumán). El jueves se reunió con Carlos Sadir (Jujuy) y Gustavo Melella (Tierra del Fuego).

“Milei cumplió y avanzó con el acuerdo por zonas frías y cálidas”, confirmaron dos de ellos. También dijeron que no se trató el tema de fondo: la suspensión de las PASO.

La foto económica: cierres, desempleo y mora

En los primeros seis meses del año cerraron en el país 8734 empresas y unidades productivas y se perdieron 136.410 puestos registrados, según la Secretaría de Trabajo. Como contrapartida, aumentó la cantidad de monotributistas, donde conviven pequeños emprendedores y quienes se la rebuscan para salir adelante.

La pujanza del petróleo y la minería no alcanza para compensar la caída del empleo. Mientras la mora a nivel nacional alcanza al 26,6% de los deudores (EcoGo y Universidad Austral), en las provincias donde se concentra el crecimiento por efecto de esos sectores la mora no es sustancialmente menor: en San Juan llega al 35,6 por ciento; en Salta, al 31 por ciento; y en Neuquén, al 23,6 por ciento. Hay ganadores, pero también perdedores.

Los datos de la Secretaría de Trabajo coinciden con los de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH-Indec): hay 100.000 desocupados más; el desempleo creció al 7,9 por ciento (1,8 millones) y aumentó en Gran Córdoba, bastión electoral de Milei; Gran Santa Fe y el conurbano bonaerense, vinculadas con sectores fabriles. Neuquén, en cambio, tiene uno de los niveles más bajos (3,2 por ciento).

El empleo informal alcanzó el 45 por ciento, por encima del 42,6 por ciento del tercer trimestre de 2024. La tasa de empleo creció del 44,5 al 45 por ciento: en la Argentina, según ese informe, se considera ocupado al que trabaja “al menos una hora”.

La industria también mostró señales negativas. En julio, el uso de la capacidad instalada fue de 58,2 por ciento, según el Indec; 0,9 por ciento menos que en junio. El dato quedó a mitad de camino entre el 61,4 por ciento de septiembre de 2025 y el 53,1 por ciento de diciembre último.

El informe de avance del PBI difundido por el Indec el jueves completa la fotografía. Aunque la economía se desaceleró en el tercer trimestre, en lo que va del año acumula un crecimiento del 2,2 por ciento. Entre los ganadores aparecen la pesca (44,7 por ciento), la minería (16,4 por ciento) y el agro (6,9 por ciento). Entre los perdedores, el comercio mayorista y minorista (0 por ciento) y la industria manufacturera (caída del 2,1 por ciento).

El Presupuesto y las promesas que no están garantizadas

Con ese escenario de fondo llegó el proyecto de Presupuesto Nacional. Fue más realista que el del último año, pero su cumplimiento no está garantizado. Prevé un crecimiento para 2027 del 4 por ciento, superior al cálculo de todos los economistas, y una inflación anual del 18 por ciento, bastante inferior al 32 por ciento con el que terminará 2026. Ese último dato supone un índice mensual de 1,4 por ciento: lejos del 0 por ciento y, aunque en términos argentinos sería aceptable, no será fácil de lograr.

El Gobierno necesita que varias piezas encajen al mismo tiempo: que se logre ese dato de inflación minorista; que vuelva a acomodarse la inflación mayorista, que en julio había cerrado con el celebrado 0,8 por ciento pero que en agosto subió al 2,1 por ciento por la suba del petróleo; y que la turbulencia electoral no juegue una mala pasada. Si eso ocurre, la estabilidad inflacionaria podría impactar a favor de Milei en las urnas.

Pero hay otra variable que los votantes miran: a esta altura del año, el salario real del sector privado perdió el 3 por ciento. Por eso, el Presupuesto promete que el año próximo los salarios crecerán 25,4 por ciento y le ganarán a la inflación. La pregunta es otra: ¿cuál será el dato real de septiembre de 2027, el que mirarán los votantes?

El nuevo proyecto prevé terminar 2027 con un superávit primario de 1,3 por ciento y un excedente financiero del 0,2 por ciento. Son números menores que los previstos para 2026, calculados en 1,5 y 0,3 por ciento, respectivamente.

Universidades y Discapacidad: el frente caliente

La polémica llega por el impacto en Universidades y Discapacidad. Según Analytica, las transferencias devengadas corrientes al sector son, a esta altura, de 6,4 billones de pesos, apenas por encima de 2024. Mientras las universidades solicitan para el año próximo 11 billones, el Ejecutivo está dispuesto a asignar 7,3 billones en el Presupuesto.

El recorte en universidades, del 33 por ciento, puede tener una explicación: la necesidad del Gobierno de que cierren las cuentas, porque el superávit financiero se acerca a cero y la recaudación no se recupera.

La situación en Discapacidad es distinta. El tema no tiene prácticamente impacto financiero. Por eso Bullrich reaccionó cuando se enteró de que Economía había dejado de lado, en la redacción del Presupuesto, algunos compromisos que ella había tejido con la oposición.

Bullrich entiende que la decisión de recortar en esa área fue política y que no solo no le informaron lo que ocurriría, sino que la dejaron expuesta frente a la oposición y la debilitaron como jefa de bloque. Cuando afirmó que fue “una bomba atómica”, estaba diciendo que la víctima había sido ella. Y aprovechó, una vez más, para tomar distancia de la gestión de Milei.

La disputa tuvo consecuencias concretas y Bullrich logró un resultado favorable. El Gobierno revisará el capítulo de Discapacidad y retomará las negociaciones que se habían desarrollado antes de la presentación del proyecto. Ahora analiza un refuerzo de fondos y modificaciones al esquema propuesto, mientras busca evitar la prórroga de la emergencia durante 2027.

El frente externo y la motosierra

El escenario externo tampoco ayuda. La Fed subió la tasa de interés por primera vez en tres años. Su objetivo es bajar la inflación en los Estados Unidos, que en agosto fue del 3,4 por ciento interanual, y acercarla al 2 por ciento.

Eso enfriará la economía norteamericana. Pero el correlato para la Argentina es otro: aleja la posibilidad de que el país vuelva a los mercados —por más que, en forma preventiva, Luis Caputo haya pedido en el Presupuesto una autorización para endeudarse por 34.000 millones de dólares— y fortalece al dólar. No es una buena noticia para el país, donde el dólar es un ancla para bajar la inflación e inducir la baja de los precios de los commodities.

Milei lo dijo el lunes, una vez más, ante los legisladores de LLA que lo visitaron en la Casa Rosada: el rumbo no es negociable. Está convencido de que su camino es el adecuado para cambiar la matriz productiva del país, aun cuando el costo sea alto.

Se acerca el año electoral y, en la punta de su mesa de trabajo, sigue estando presente su principal símbolo: la motosierra.

La encuesta que acaba de cerrar Lucas Romero, de Synopsis, sigue mostrando un escenario de segunda vuelta y de final cabeza a cabeza. El 54 por ciento de los encuestados opina que este año el país está peor, pero el número baja al 48 por ciento cuando se pregunta por el año próximo. Y el número de indecisos es del 15 por ciento, capaz de inclinar el resultado en cualquier dirección.

Por eso, Milei necesita apostar a derogar las PASO y ganar en primera vuelta.

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