El llamado que unió a chalecos amarillos, campesinos y jubilados: Francia al borde
Una tatuadora de los suburbios de París se sumó a la protesta contra el costo de vida y explicó por qué tantos sectores marchan juntos. Lo que reclamó el gobierno de Macron, en medio de los choques.
París vive una jornada de alta tensión. Las fuerzas de seguridad detuvieron a 166 personas hacia el mediodía de este sábado, en el arranque de una nueva ola de protestas contra el encarecimiento de la vida, según informaron desde el entorno del ministro del Interior, Laurent Nuñez.
La movilización se da en un momento delicado para el gobierno de Emmanuel Macron, a seis meses de la elección presidencial y en medio de un clima social caldeado.
Una convocatoria que mezcla broncas
Bajo el lema “Amarillos y jóvenes”, la convocatoria busca reunir en las calles a los históricos chalecos amarillos, la generación Z, campesinos, docentes, activistas climáticos y jubilados, entre otros sectores.
“Hoy hay un punto de convergencia de muchas rabias, todas legítimas y todas más o menos conectadas”, dijo Florine Pigny, una tatuadora de 36 años que vive en los suburbios de París y que se muestra preocupada por el futuro de su hija y por la situación de los servicios públicos.
El reclamo de fondo es el costo de vida, que en Francia se expresa con fuerza en el precio de los combustibles, en alza desde el inicio de la guerra en Medio Oriente el 28 de febrero.
Bloqueos y marchas en todo el país
Según el sitio 17octobregiletjaune.net, se esperan cerca de 1.500 acciones de protesta en todo el territorio. Desde temprano se registraron bloqueos de rutas y rotondas —símbolo de los chalecos amarillos— en puntos como Rennes, Marsella y Lyon.
“A finales de mes ya no me queda nada, los precios suben pero los salarios no. No podemos más, nos ahogamos”, denunció Franck, un funcionario que se manifestó en Guéret, en el centro de Francia, junto a unas 300 personas, de las cuales una cuarta parte eran estudiantes de secundaria.
Las autoridades estiman que habrá alrededor de 200.000 manifestantes en todo el país, 40.000 de ellos en París, en el primer día de las dos semanas de vacaciones escolares.
Choques y gases lacrimógenos
Al inicio de las marchas en las grandes ciudades, los efectivos usaron gases lacrimógenos para impedir manifestaciones no autorizadas en las calles de la capital, según las autoridades.
La policía custodiaba puntos estratégicos como las estaciones de tren y la avenida de los Campos Elíseos, donde se prohibió protestar. En la plaza de la República, desde donde debía partir la marcha parisina, hubo momentos de tensión entre manifestantes y uniformados, que recurrieron a los gases.
Nuñez advirtió que las fuerzas de seguridad podrán utilizar granadas aturdidoras en caso de disturbios urbanos. El uso de ese tipo de artefacto había sido restringido durante las protestas estudiantiles, después de que un joven perdiera una mano.
El regreso de los chalecos amarillos
La jornada marca la vuelta del movimiento de los chalecos amarillos, cuyas protestas en 2018 y 2019 contra el alza prevista de un impuesto al combustible sacudieron el primer mandato de Macron. Por entonces, las imágenes de violencia, con destrozos en el Arco del Triunfo y saqueos de comercios, y la acción policial, que dejó a manifestantes con pérdida de un ojo, conmocionaron al país.
En las últimas semanas, Francia registró miles de detenciones, cientos de heridos e incendios en escuelas, en el marco de las protestas estudiantiles que arrancaron con el nuevo ciclo lectivo. Algunas lesiones graves sufridas por adolescentes fueron atribuidas a armas policiales de control de disturbios. Nuñez suspendió el uso de un tipo de granada aturdidora contra jóvenes manifestantes después de que un chico de 15 años perdiera una mano.
La activista por el clima y la justicia social Greta Thunberg se sumó el martes a estudiantes en una escuela secundaria del suburbio parisino de Saint-Denis.
El gobierno busca respuestas
Dos tercios de los franceses apoyan el regreso de los chalecos amarillos, según un sondeo de Elabe de mediados de septiembre. Ese mismo estudio ubica a la ultraderechista Marine Le Pen —favorita en las encuestas para las presidenciales— como la candidata mejor considerada para aumentar el poder adquisitivo.
El primer ministro, Sébastien Lecornu, intentó en los últimos días responder a parte del malestar con el anuncio de nuevos fondos para el sector agrícola en 2027, la liberación de 10 millones de barriles de gasóleo para intentar bajar los precios y ayudas a las localidades rurales, entre otras medidas.
Pero “el gobierno tiene que aportar respuestas políticas sobre su presupuesto, sobre la cuestión de los salarios, sobre el bloqueo de los precios del combustible”, declaró en radio Agathe Le Berder, del sindicato Confederación General del Trabajo.
La movilización llega cuando el Ejecutivo busca aprobar en el Parlamento unos presupuestos para 2027 que contemplan un fuerte ajuste fiscal de 54.000 millones de euros (unos 60.780 millones de dólares) para sanear las cuentas públicas.
Con la elección presidencial de abril en el horizonte, las fuerzas oficialistas y de extrema derecha acusan al partido de izquierda radical La Francia Insumisa (LFI), del presidenciable Jean-Luc Mélenchon, de aprovecharse de la tensión social tras haber estado presente en varias de las manifestaciones de las últimas semanas y expresar públicamente su apoyo a los jóvenes que protestan. Las encuestas lo colocan como uno de los principales contendientes de la izquierda en la carrera por el Elíseo.
Con información de agencias AFP y AP.
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