El llanto que nadie pudo explicar y el enigma que Famatina venera cada año
Dos imágenes, un llanto en el campo y una tradición que atraviesa generaciones: este domingo, miles de promesantes vuelven a recorrer los caminos de Famatina. Lo que pocos saben es por qué son dos y no una.
Este domingo, los caminos del departamento Famatina vuelven a llenarse de promesantes. Miles de personas recorren a pie o a caballo los kilómetros que separan sus hogares del santuario del Niño de Gualco, en la localidad de Ángulos, para pedir, agradecer o cumplir una promesa. Es una de las manifestaciones de fe más profundas de La Rioja.
La peregrinación no es solo un acto religioso: es una tradición que se transmite de generación en generación y que mantiene viva una identidad cultural y espiritual en toda la región.
El origen: un llanto en la zona serrana
Según la memoria popular, la historia comenzó tiempo atrás, cuando pobladores locales escucharon el llanto de un niño en medio del campo. Fue así como encontraron una pequeña imagen en la zona serrana. Ese hallazgo, envuelto en fe y tradición oral, dio origen a la veneración que hoy congrega a miles de fieles.
La devoción creció con los años y se consolidó como una de las expresiones religiosas más convocantes de la provincia.
Dos imágenes, un mismo culto
La tradición también mantiene vivos sus enigmas. A lo largo del tiempo convivieron distintas versiones sobre el surgimiento de esta veneración. Una particularidad llama la atención: son dos las imágenes que forman parte del culto popular. Una permanece en el santuario; la otra recorre los hogares y pueblos en misión peregrina.
Ese doble carácter, entre lo fijo y lo itinerante, alimenta el misterio y la devoción que rodean al Niño de Gualco.
Una celebración que se renueva
Año tras año, la comunidad de Ángulos y los visitantes de toda la provincia mantienen encendida la llama de esta celebración. La festividad se consolida como una de las expresiones religiosas más profundas de La Rioja y reafirma una identidad que se transmite de generación en generación.
Este domingo, los caminos famatinenses serán una vez más el escenario de esa fe que se renueva.
