El Lobo dejó la cancha y apareció donde menos lo esperaban
Jugadores, dirigentes e hinchas de Gimnasia de Jujuy se movilizaron para que los chicos del Materno Infantil tengan un rato distinto. Lo que armaron en el estadio 23 de Agosto fue clave para lograrlo.
Jugadores, cuerpo técnico y dirigentes de Gimnasia y Esgrima de Jujuy cambiaron el verde césped por los pasillos del Hospital Materno Infantil, donde entregaron juguetes y compartieron un rato con los chicos que atraviesan distintos tratamientos.
La visita no fue un gesto aislado: formó parte de las acciones solidarias que la institución viene impulsando y permitió que los futbolistas se acercaran a los pequeños pacientes y a sus familias en un contexto que, muchas veces, no es fácil.
Más que un regalo
Durante el encuentro hubo saludos, charlas, sonrisas y obsequios. La presencia de los referentes del Lobo generó expectativa entre los chicos y también entre los adultos que los acompañaban.
Desde el club remarcaron que este tipo de iniciativas permiten mostrar que una institución deportiva puede ir más allá de la competencia. La intención, según destacaron, no se agota en entregar un juguete: también pasa por acompañar a las familias y reconocer la tarea diaria del personal de salud.
Los hinchas, parte de la jugada
La movida tuvo otro protagonista clave: los socios e hinchas albicelestes, que colaboraron con la donación de juguetes. El club ya había habilitado puntos de recepción en el estadio 23 de Agosto para que los simpatizantes se sumaran con sus aportes.
Así, el gesto terminó involucrando a distintos sectores de la comunidad de Gimnasia y reforzó un mensaje que la institución sostiene desde hace tiempo: el fútbol también puede servir para contener y generar lazos fuera de la cancha.
Otra faceta del club
La visita al Materno Infantil se suma a otras actividades sociales que Gimnasia de Jujuy viene realizando junto a chicos, escuelas deportivas e instituciones de la provincia.
Lejos de los resultados y las posiciones en la tabla, estas jornadas muestran otra cara del Lobo: la de un club capaz de movilizar a jugadores, dirigentes e hinchas alrededor de una causa solidaria.
Esta vez, el resultado no se midió en goles. Se midió en sonrisas, abrazos y un momento distinto para los chicos.