El lugar más austral del país que casi nadie puede visitar: lo que esconde la Isla de los Estados
Hay un lugar en Tierra del Fuego que solo se puede visitar con permiso, tras dos días de navegación, y que guarda una historia que sigue bajo tierra. Lo que dice el funcionario a cargo de cuidarlo.
Hay un rincón de Tierra del Fuego que solo se puede pisar con autorización oficial y después de dos días de navegación. La Reserva Provincial Isla de los Estados, creada al nacer la Provincia por mandato constitucional, es refugio de una biodiversidad única de la región subantártica y guarda siglos de historia bajo su vegetación.
Para Eduardo Bauducco, Director de Conservación de la Secretaría de Ambiente de Tierra del Fuego, el valor principal no es una sola especie: es el ambiente en su conjunto, "con todas sus características ecológicas, paisajísticas y su carga histórica".
Entre los animales que requieren especial atención, el funcionario menciona al pingüino penacho amarillo (Eudyptes chrysocome) y al huillín (Lontra provocax). En la isla también anidan el cóndor andino, el carancho austral, el petrel gigante del sur y el albatros de ceja negra, mientras lobos y elefantes marinos forman colonias en sus costas.
Un mar con gigantes
El mar que rodea la reserva, comprendido por la Reserva Costera Natural Península Mitre, ofrece otro espectáculo. Según Bauducco, allí "se pueden observar grandes cetáceos como la ballena franca austral, la ballena jorobada, la ballena fin, la ballena sei y cachalotes", además de "cetáceos menores, como orcas, toninas overas y el delfín austral".
La isla no solo es naturaleza: también es archivo. Guarda vestigios de los pueblos yaganes y haush, que la habitaron antes de la llegada de los navegantes europeos, y sus aguas fueron escenario de numerosos naufragios. "Los arqueólogos pueden desenterrar la historia conservada debajo de la húmeda cobertura vegetal de las zonas costeras y en los fondos de los fiordos marinos", explica Bauducco. Preservar esos sitios, dice, "nos brinda la posibilidad de reconstruir la historia y cultura de aquellos pueblos originarios".
El privilegio y la responsabilidad de conocerla
"El aislamiento de la Reserva Provincial Isla de los Estados es quizás su principal virtud para su cuidado", sostiene el director de Conservación. La Provincia no mantiene personal permanente en el lugar, pero guardaparques y técnicos de Ambiente están presentes todos los años para acompañar las contadas visitas turísticas autorizadas y las campañas científicas de verano.
Para llegar hay que pedir autorización a la Secretaría de Ambiente de Tierra del Fuego. Se accede por mar: desde Ushuaia, el viaje demanda un par de días de navegación por el Canal Beagle hacia el este y el cruce del Estrecho de Le Maire. Una vez allí, solo se puede bajar a tierra en sitios habilitados, no se puede hacer fuego y la premisa es no alterar el patrimonio cultural e histórico.
Bauducco apuesta a "una educación amplia, que integre el conocimiento científico con valores éticos de respeto al ambiente natural" y permita encontrar "el uso razonable y sensato de los espacios naturales extraordinarios, como Isla de los Estados".
"Nuestra inteligencia se verifica con la humildad de reconocer lo diminutos e insignificantes que somos ante la naturaleza", reflexiona. En esa casa común que habitamos hay lugares que probablemente nunca conozcamos y que, sin embargo, también nos pertenecen. Cuidarlos es reconocer que lo que se preserva no es solo para quienes logran llegar, sino también para quienes vendrán después.