El maíz pampeano rompió un récord histórico, pero hay algo que no cierra en los campos
El maíz de La Pampa acaba de firmar la mejor cosecha de su historia, pero en los campos hay algo que no cierra: los productores no logran sacar el grano de las máquinas y la próxima campaña ya muestra un cambio que nadie anticipaba.
La campaña agrícola de La Pampa vive un escenario que nadie esperaba: el maíz alcanzó su mayor producción de la serie histórica con 4,4 millones de toneladas, pero la cosecha avanza a un ritmo tan lento que ya marca un récord negativo. Según el relevamiento realizado entre el 24 y el 30 de agosto, apenas se había recolectado el 41% del área provincial, cuando lo habitual para esta altura del año es un 80%.
El retraso comenzó con un problema de humedad en el grano: el maíz no alcanzaba las condiciones necesarias para entrar a la cosecha. Cuando el secado empezó a mejorar, apareció un segundo obstáculo: la logística. La concentración de productores intentando cosechar al mismo tiempo generó dificultades para conseguir camiones y trasladar la producción.
Acopios saturados y camiones que no alcanzan
En zonas de Quemú Quemú, Maracó, Conhelo y Rancul, los acopios llegaron a estar saturados. El transporte se convirtió en uno de los principales cuellos de botella para continuar con la recolección.
Pese a este escenario, los rindes se mantuvieron en niveles elevados. Con la actualización de la superficie sembrada mediante imágenes satelitales, la proyección de maíz fue ajustada, aunque el cultivo sigue sosteniendo la mayor producción de toda la serie. Los registros llegaron a 100 qq/ha en General Pico, Intendente Alvear y Realicó.
La producción se ubica aproximadamente un millón de toneladas por encima del promedio histórico, y el rinde provincial representa el segundo promedio más elevado desde la campaña 2018/19.
Soja, girasol y sorgo ganan terreno para 2026/27
Mientras todavía queda maíz por cosechar, los productores ya piensan en la próxima siembra. La primera estimación de intención de superficie para la campaña estival 2026/27 ubica a la soja como el cultivo con mayor incremento de área, impulsada por el nivel de precios y la necesidad de rotación.
El sorgo también ganaría superficie, favorecido por un mayor interés en el sorgo forrajero y por la relevancia que podría adquirir la ganadería durante la próxima campaña. En el caso del girasol, la principal motivación estaría vinculada con su rentabilidad esperada y una ventaja operativa: su cosecha, habitualmente entre febrero y marzo, permite liberar los lotes e ingresar antes los fondos en comparación con el maíz. Además, viene mostrando una mejora en sus rindes durante las últimas tres campañas.
En el otro extremo, la primera estimación anticipa una reducción de superficie para maíz y maní, relacionada principalmente con la necesidad de rotación y la rentabilidad relativa frente a las alternativas disponibles. El nuevo escenario no implica necesariamente una caída de la importancia del maíz para La Pampa, que acaba de alcanzar su mayor producción de la serie, sino un cambio en la distribución esperada del área para la próxima campaña.
Cómo cerró la campaña 2025/26
Con la incorporación de las superficies finales estimadas a partir de imágenes satelitales, se completó el panorama productivo de los cultivos estivales pampeanos. La soja registró la principal corrección al alza y alcanzó 1,28 millones de toneladas, la tercera mejor cosecha de la serie. El girasol, pese a un leve ajuste negativo, mantuvo el récord productivo. El maní presentó la corrección más significativa: la superficie final resultó inferior a la estimada y la producción quedó por debajo de la campaña anterior, aunque por encima del promedio histórico y con el mejor rinde promedio de toda la serie.
Maíz guacho y chicharrita: bajo riesgo por ahora
Otro de los aspectos monitoreados es la presencia de maíz guacho, relevante para el manejo del vector Dalbulus maidis, conocido como chicharrita. Los técnicos reportaron una presencia nula a baja en las zonas relevadas. Las heladas y las bajas temperaturas del suelo todavía retrasan la emergencia, que se espera principalmente para octubre y noviembre.
El panorama difiere del observado en Córdoba y Santiago del Estero, donde se registró una mayor presencia de maíces voluntarios y adultos de chicharrita. En La Pampa tampoco se reportó riesgo de achaparramiento del maíz, en línea con el Informe N.º 49 de la Red Nacional de Monitoreo de Dalbulus maidis, que no registró capturas de adultos en las trampas instaladas en la provincia. De todas maneras, los técnicos mantienen la recomendación de controlar la emergencia de maíces guachos para evitar que funcionen como puente verde del vector antes del comienzo de la nueva campaña.
El clima puede sumar presión a la cosecha
El factor climático podría convertirse en un nuevo condicionante para terminar de levantar el maíz. Durante agosto, las precipitaciones acumuladas en la zona relevada se ubicaron por encima del promedio histórico, con registros de hasta 30 milímetros en las localidades más lluviosas. Para el trimestre septiembre-octubre-noviembre, el Servicio Meteorológico Nacional (SMN) proyecta precipitaciones superiores a lo normal en buena parte de La Pampa y temperaturas inferiores a las habituales. Si este escenario se mantiene, el clima fresco y húmedo podría dificultar todavía más el avance de una cosecha que ya presenta un marcado retraso.
Así, La Pampa llega al cierre de la campaña 2025/26 con un maíz récord de 4,4 millones de toneladas, pero con una recolección excepcionalmente lenta. En paralelo, la campaña 2026/27 comienza a mostrar un cambio de composición: soja, girasol y sorgo aparecen como los cultivos con mejores perspectivas para ganar superficie. (Rural net).