El mapa de las tierras negras: por qué Argentina, Rusia, Kazajstán y China dominan un recurso clave para la alimentación mundial

Argentina, Rusia, Kazajstán y China concentran el 77% de las tierras negras del mundo. ¿Qué implica esto para la soberanía alimentaria y quiénes son los verdaderos dueños de la producción? Un informe de la UBA revela datos que preocupan.

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El mapa de las tierras negras: por qué Argentina, Rusia, Kazajstán y China dominan un recurso clave para la alimentación mundial
El mapa de las tierras negras: por qué Argentina, Rusia, Kazajstán y China dominan un recurso clave para la alimentación mundial

La disputa por la tierra en Argentina no es solo una cuestión de soberanía, sino también de supervivencia. Un informe de la UBA revela que el país es uno de los cuatro gigantes mundiales en 'tierras negras', un recurso vital para la producción de alimentos que está en peligro.

El Programa de Investigación sobre Comercio de Granos (PROINGRA), dependiente de la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA, elaboró un informe de coyuntura para 2026 que pone el foco en la relevancia de las tierras negras. Según este estudio, representan cerca del 7% de la superficie cultivable del planeta, y Argentina ocupa un lugar de privilegio.

“La Argentina es el cuarto país en relevancia de tierras negras del mundo. Las tierras negras cubren el 14% del territorio nacional. En estas áreas residen más de la mitad de la población del país”, destaca el informe.

¿Qué son las tierras negras y por qué son tan importantes?

La tierra y el agua son los pilares de la producción de alimentos. Sin embargo, el cambio hacia prácticas insostenibles y el uso excesivo de agroquímicos han provocado que la mayoría de los suelos negros ya hayan perdido al menos la mitad de sus reservas de carbono orgánico. El diagnóstico es de la FAO: erosión, desequilibrios de nutrientes, acidificación y pérdida de biodiversidad.

“El sistema agroalimentario y la biodiversidad se sustentan en estas dos variables que parecen a veces no ser parte del análisis económico o macroeconómico. Los principales países con tierras negras son La Federación Rusa, Kazajstán, China y Argentina. Los cuatro primeros países representan el 77% del total de tierras negras en el mundo”, subraya el informe.

En Argentina, la agricultura local se caracteriza por un uso intensivo y la predominancia de cultivos de gran importancia para la “seguridad alimentaria mundial”: soja y cerealeras. “Siguiendo el mapa de la FAO, se evidencia que los principales productos son de soja y maíz, situación que confirma el rol de granero del mundo todavía asignado a la Argentina”, enfatizaron desde PROINGRA.

El peligro de la extranjerización: ¿quién controla la tierra?

La pregunta que surge es si la producción de soja y maíz es realmente nacional. Los datos del informe son contundentes: los productores totales dedicados a la soja ascienden a 57.780, pero el 10% de ellos maneja el 56% de la producción, y el 20% se queda con el 72% del mercado en su fase primaria.

Una cosa es la producción de soja dentro de una chacra mixta, protagonizada por chacareros que viven en el campo, como señala Pedro Peretti, y otra muy distinta es el proceso de sojización que esconde a grandes terratenientes o corporaciones financieras, a menudo integradas verticalmente con acopios y exportadores. Tan solo ocho exportadoras manejan el 80% de las ventas de granos y aceites.

Ernesto Mattos, investigador de la Universidad Nacional de José C. Paz y la UBA, alerta: “Al pretender habilitar la venta masiva de tierras rurales a extranjeros, podría ocurrir que quieran avanzar sobre gran parte de las tierras negras de la zona pampeana. Teniendo en cuenta que el Río Paraná se encuentra actualmente privatizado, con el 98% de sus puertos en manos privadas, se da un combo peligroso. Al tener el río, los puertos y las mejores tierras negras podrían dejar afuera a muchos productores”.

Además, recuerda que en la última inauguración de la exposición de la Sociedad Rural (SRA), su presidente Nicolás Pino pidió discutir el dominio originario de las tierras. “No solo quieren venderlas sino que subió la apuesta para la entrega de todos los recursos naturales en manos de las provincias”, agregó.

Los números que muestran quién gana y quién pierde

La rentabilidad del campo depende del régimen de tenencia. En campo propio, todos los cultivos mantienen márgenes netos positivos. La rotación trigo/soja de segunda lidera el ranking con 531 US$/ha, seguida por el maíz de primera con 450 US$/ha y la soja de primera con 436 US$/ha, según la Bolsa de Comercio de Rosario.

Pero la realidad cambia drásticamente en campo alquilado: la soja de primera pierde 14 dólares por hectárea y el trigo, 82 dólares. Y el 70% de la producción agrícola de la región núcleo se realiza bajo esta modalidad. Esto plantea un interrogante: ¿hasta cuándo los productores podrán sostener esta ecuación?

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