El mapa de Salta en la guerra por las tierras raras: qué lugar ocupa en el tablero mundial
¿Sabías que Salta es la provincia con más yacimientos de tierras raras del país? Pero su potencial futuro es limitado. Descubrí qué lugar ocupa en la disputa global y qué se debate en el Congreso.
Salta se convirtió en un actor clave en la disputa global por las tierras raras, esos 17 elementos metálicos esenciales para la tecnología actual. Un informe oficial revela que la provincia lidera en cantidad de yacimientos del país, aunque su potencial a futuro presenta desafíos.
El estudio de la Dirección Nacional de Estudios Regionales y de Cadenas de Valor del Ministerio de Economía, al que accedió El Tribuno, ubica a Salta con nueve yacimientos identificados, que representan el 18% de las 190.395 toneladas relevadas a nivel nacional. San Luis concentra el 54,4% y Río Negro el 22,3%.
El depósito más grande de la provincia es La Aurelia, con 27.027 toneladas, el tercero del país detrás de Rodeo de los Molles (San Luis, 100.000 t) y Sierra Grande (Río Negro, 42.500 t). Otros yacimientos salteños son Curaca, Estrella de Oriente, La Barba, Rangel, Churqui Pampa, Platería Norte, El Ucu y Platería Sur.
¿Cuál es el margen de crecimiento?
Cuando el informe proyecta recursos potenciales, es decir, lo que aún no se descubrió pero se estima mediante modelos matemáticos del Servicio Geológico Minero Argentino (Segemar), el panorama cambia. Sobre un total de 3.327.200 toneladas potenciales a nivel país, la región de Jujuy y Salta apenas explica el 1,4% (47.200 toneladas), muy por detrás de San Luis, Córdoba y Santiago del Estero (52,9%) y del grupo Misiones-Corrientes (45,7%).
Así, el NOA tiene más yacimientos confirmados que ninguna otra región, pero el margen de crecimiento más chico del mapa nacional, según las proyecciones oficiales.
China, el gigante que domina
Esta situación local se entiende mejor con el contexto internacional. China controla el 52% de las reservas mundiales de tierras raras, el 70% de la producción de mina, el 91% de la refinación y el 94% de la fabricación de imanes permanentes. Ese poder se ha usado como herramienta de presión: en abril de 2025, Pekín restringió la exportación de siete elementos, amplió la lista a doce en octubre y recién los suspendió por un año en noviembre, en el marco de la guerra comercial con Washington.
Frente a esto, Estados Unidos aceleró su estrategia para reducir la dependencia. El presidente Donald Trump reunió a ejecutivos de las principales mineras del mundo y anunció un paquete de US$ 3.000 millones para proyectos de extracción, procesamiento y producción de materiales estratégicos como litio, cobre, grafito y escandio (este último, parte de las tierras raras).
La particularidad es la participación directa del Estado norteamericano, con el Departamento de Defensa y el Export-Import Bank (EXIM) financiando.
Entre las compañías presentes estuvo Rio Tinto, que desarrolla en Salta el proyecto de litio Rincón, el primero aprobado bajo el RIGI con una inversión de US$ 2.700 millones. Rio Tinto también está interesada en sumarse a Taca Taca, el proyecto de cobre de First Quantum Minerals en la provincia, que demandaría más de US$ 5.000 millones.
¿Qué debate hay en el Congreso?
La Comisión de Minería de la Cámara de Diputados de la Nación analizó tres proyectos de ley para incorporar las tierras raras como minerales de primera categoría en el Código de Minería. Las iniciativas son de Silvana Giudici (LLA), Carlos Snopek (UP) y Jorge Rizzotti (Provincias Unidas).
La reunión, encabezada por la diputada catamarqueña Fernanda Ávila, contó con expositores del Segemar, la Secretaría de Minería de la Nación y la Cámara Argentina de Empresarios Mineros (CAEM). El problema es una laguna legal: el Código de Minería no menciona expresamente a las tierras raras, lo que genera dos interpretaciones sobre su categoría y régimen de explotación.
El abogado de CAEM, Leonardo Rodríguez, explicó que los tres proyectos buscan zanjar esa incertidumbre fijando por ley que las tierras raras sean minerales de primera categoría, equiparándolas al resto de los metalíferos sujetos al dominio del Estado. Así, se definiría bajo qué condiciones podrían explotarse.