El mapa económico de la Provincia se reconfiguró: qué distritos ganaron y cuáles perdieron en la última década
¿Sabés qué distritos bonaerenses crecieron y cuáles se quedaron atrás en la última década? El informe de la UNLP que revela el nuevo mapa económico de la Provincia.
La economía bonaerense terminó la última década casi sin moverse, pero el interior del territorio cambió de forma radical. Mientras unos municipios crecieron al ritmo del turismo, la logística y el agro dinámico, otros se hundieron por la caída de la industria y la lechería. Un informe de la UNLP revela quiénes son los ganadores y perdedores de este período.
El estudio “Cadenas Productivas en los Municipios de la Provincia de Buenos Aires en la última década”, elaborado por el Laboratorio de Desarrollo Sectorial y Territorial de la Universidad Nacional de La Plata, analizó 63 cadenas productivas entre 2016 y 2025 en los 135 municipios bonaerenses. Estas actividades representan el 88% del Producto Bruto Geográfico provincial, midiendo la evolución real del valor agregado sin inflación.
Un estancamiento que esconde una transformación profunda
El valor agregado de la economía provincial mostró un comportamiento prácticamente plano. Tras una caída hasta 2020, recuperó terreno entre 2020 y 2022, volvió a retroceder en 2023 y 2024, y mejoró en 2025. El nivel de producción quedó muy cerca del de diez años atrás. Pero esa estabilidad esconde una fuerte recomposición: la provincia dejó de depender exclusivamente de la industria y la soja para apoyarse en servicios, logística, comercio, turismo y algunas producciones agropecuarias.
Los sectores que impulsaron el crecimiento
Entre las cadenas que más aportaron al crecimiento aparecen transporte y logística, trigo, girasol, salud, software y turismo. También sobresalen la producción bovina, porcina, avícola y el maíz. El maní exhibió el mayor crecimiento porcentual de toda la década, especialmente en municipios del noroeste bonaerense como Carlos Tejedor y General Pinto.
Los grandes perdedores: soja, lechería y bienes de capital
Del otro lado, tres cadenas explican la mayor parte de la caída. La soja tuvo un impacto más de dos veces superior al de la segunda actividad con peor desempeño. La producción láctea registró el retroceso porcentual más profundo, un deterioro estructural. La industria de bienes de capital también perdió participación, afectando especialmente a municipios industriales del Conurbano.
Municipios que crecieron y otros que retrocedieron
Las mayores tasas de crecimiento no correspondieron a grandes centros urbanos sino a municipios pequeños del interior. La expansión de la ganadería bovina y porcina fue decisiva. Aparecen dos grupos: localidades turísticas costeras como Monte Hermoso y Pinamar, donde el comercio fue motor, y municipios del noroeste vinculados al maní. En el extremo opuesto, General Rodríguez encabeza el retroceso por el deterioro lácteo, seguido por distritos del interior afectados por la soja y la lechería.
El Conurbano: dos realidades opuestas
Cuando se mide la incidencia sobre el resultado provincial, los partidos del segundo cordón del Conurbano ganan protagonismo: el comercio y la logística compensaron la pérdida industrial de otras zonas. En cambio, el primer cordón metropolitano redujo su peso por la caída de las cadenas manufactureras, especialmente bienes de capital. Mientras el interior concentra los casos más extremos, el Conurbano sigue siendo el principal determinante del resultado agregado.
Cuatro grupos de municipios según su evolución
El informe clasifica a los 135 municipios en líderes, emergentes, maduros y rezagados. Los líderes (14,3% del valor agregado) crecieron por encima del promedio en corto y largo plazo: Brandsen, Magdalena, Punta Indio, Pergamino, Zárate, Ramallo, Escobar, Pilar, Monte Hermoso, Pinamar, Villa Gesell, Carlos Tejedor, General Pinto, Junín, Chacabuco y Rojas, entre otros. Predominan comercio, construcción, trigo, soja, maní y turismo.
Los emergentes (17,8% del valor agregado) mejoraron en 2025 pero no alcanzan a compensar el deterioro desde 2016. Allí están General Pueyrredón, La Plata, Berisso y Ensenada. Los maduros (15,8%) tuvieron una década positiva pero perdieron dinamismo en 2025: Tigre, Pilar y Escobar son ejemplos. Los rezagados (52,2% del valor agregado) incluyen buena parte del primer cordón del Conurbano y varias economías urbanas importantes, afectados por la pérdida de manufactura tradicional.
Un cambio estructural que atraviesa toda la Provincia
Más allá de las diferencias, el comercio y los servicios financieros son los motores comunes de los cuatro grupos. Las diferencias surgen de los sectores complementarios: turismo y agro dinámico en líderes; pesca e hidrocarburos en emergentes; estructura diversificada en maduros; y deterioro manufacturero en rezagados. La provincia no creció en conjunto, pero se transformó: el mapa económico se redistribuyó entre municipios y sectores, con nuevos polos dinámicos y zonas que aún no logran recuperarse.