El mapa oculto del terror: los 117 centros clandestinos que marcaron a fuego la historia tucumana
Se conocieron los escalofriantes números de la represión en Tucumán: 117 centros clandestinos y 1.826 víctimas identificadas. ¿Qué lugares de la capital y el interior funcionaron como parte de este circuito del terror?
En el marco de un nuevo aniversario del Día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia, se difundieron datos sobre el funcionamiento del circuito represivo en Tucumán durante el período comprendido entre 1974 y la última dictadura cívico-militar. Según registros oficiales y académicos, en la provincia se identificaron al menos 117 centros clandestinos de detención y 1.826 víctimas, entre personas detenidas, liberadas, asesinadas y desaparecidas.
La información, que pone números concretos a una de las páginas más oscuras de nuestra historia, surge del Registro Unificado de Víctimas del Terrorismo de Estado y de una base de datos elaborada por la Fundación Memorias e Identidades de Tucumán junto al Centro de Estudios sobre Genocidio de la Universidad Nacional de Tres de Febrero. Estos relevamientos confirman que la maquinaria represiva se puso en marcha antes del golpe de Estado de 1976, en el contexto del Operativo Independencia.
Los números son contundentes y hablan por sí solos. De las 1.826 víctimas contabilizadas en la provincia, 704 son personas detenidas-desaparecidas, 1.049 fueron liberadas y 73 fueron asesinadas. Una distinción temporal revela que 824 casos corresponden al período del Operativo Independencia (1975-1976), mientras que 969 se registraron durante la dictadura posterior.

¿Dónde se concentró la represión en Tucumán?
La geografía del terror tuvo epicentros claros. Los datos muestran que la mayoría de los casos se concentraron en San Miguel de Tucumán, Tafí Viejo, Yerba Buena y Cruz Alta. Otras localidades como Lules, Monteros, Famaillá y Leales también figuran en los registros. Según los relevamientos, gran parte de las víctimas eran trabajadores y estudiantes, un dato que refleja el perfil del objetivo represivo.
El mapa provincial elaborado a partir del Registro Unificado identifica con nombres y apellidos los distintos espacios que funcionaron como centros clandestinos de detención en la capital. La infraestructura del Ejército fue ampliamente utilizada, con lugares emblemáticos como el Arsenal Miguel de Azcuénaga, el Comando de Brigada de Infantería V, el Hospital Militar Tucumán y el Regimiento de Infantería 19.


La policía y otros sitios clave en el circuito
La Policía de Tucumán también tuvo un rol protagónico en este siniestro entramado. El relevamiento incluye dependencias como la Brigada de Investigaciones, las comisarías 1, 3, 4, 8 y 13, el Cuartel de Bomberos, la Jefatura de Policía y la Unidad Penal de Villa Urquiza. A estas se suma la delegación provincial de la Policía Federal, registrada como otro de los sitios utilizados sistemáticamente.
Pero la lista no termina ahí. El circuito represivo documentado en Tucumán se extendió a otros espacios civiles y estatales. El relevamiento incluye lugares como El Motel, El Reformatorio, la Escuela de Educación Física de la UNT y el Hospital Ángel C. Padilla. Cada uno de estos 117 puntos en el mapa representa un capítulo de una historia de violencia institucional que dejó una huella imborrable en la provincia.
La difusión de estos datos, con su precisión escalofriante, busca mantener viva la memoria y aportar a la construcción de la verdad. Cada número, cada nombre de lugar, es un fragmento de una historia colectiva que Tucumán no puede ni debe olvidar.