El mapa que expone a Jujuy: la trata mutó y la frontera norte se volvió un punto caliente
El informe de Fundación Alameda revela que la trata mutó hacia lo digital y la frontera norte, con Jujuy en el centro, es zona crítica. ¿Qué pasó con la asistencia a las víctimas?
La trata de personas ya no es lo que era. Un informe de la Fundación Alameda, publicado en julio de 2026, revela que el delito se transformó y encontró en la virtualidad un nuevo territorio de explotación. La frontera norte de Argentina, con Jujuy en el centro de la escena, aparece como una zona sensible donde confluyen trata, narcotráfico y contrabando.
El relevamiento, que analiza el primer semestre de 2026, traza un mapa de riesgo que enciende alarmas en el NOA. Ya no alcanza con pensar en prostíbulos escondidos o trabajo esclavo en el campo: hoy el delito se camufla detrás de pantallas, aplicaciones y falsas promesas laborales.
El patrón que se repite y la nueva cara de la explotación
El informe describe un escenario conocido en la explotación laboral: alojamientos improvisados, falta de agua potable, ausencia de instalaciones sanitarias, jornadas extenuantes, salarios por debajo de lo legal y aislamiento geográfico. Esa combinación deja a las víctimas sin herramientas para pedir ayuda o escapar.
Pero la explotación sexual también mutó. Ya no se limita a los prostíbulos tradicionales: ahora se esconde en departamentos privados, casas de masajes, bares, alojamientos transitorios e incluso plataformas digitales donde se gestionan contactos, clientes y ganancias.
El documento también pone el foco en la explotación sexual infantil y la producción de material de abuso a través de internet. Se investigaron casos de grooming, captación de menores por redes sociales y distribución de contenido ilegal mediante aplicaciones de mensajería en distintos puntos del país.
La virtualidad, el nuevo territorio de captación
Las redes sociales, las plataformas de mensajería, los espacios de videojuegos y los sitios de contenido digital se convirtieron en escenarios centrales para captar, controlar y explotar víctimas. El contacto inicial suele disfrazarse de ofertas laborales falsas, propuestas de modelaje, promesas de ingresos rápidos o vínculos afectivos simulados.
En muchos casos, los explotadores utilizan manipulación psicológica, amenazas de difundir imágenes íntimas, control de cuentas personales, sextorsión o dependencia económica generada a través de plataformas. Una parte de la explotación sexual migró a entornos digitales, lo que permite obtener ganancias sin sostener prostíbulos físicos ni trasladar a las víctimas.
Esta transformación complica la prevención y la investigación: las fronteras físicas pierden peso y las redes pueden operar en varias jurisdicciones al mismo tiempo.
Víctimas: pobreza, informalidad y vulnerabilidad
El informe sostiene que la mayoría de las víctimas identificadas pertenece a sectores con vulnerabilidades económicas, laborales o sociales. Entre los grupos más afectados aparecen trabajadores rurales migrantes, mujeres jóvenes, adolescentes, desempleados, comunidades vulnerables, personas con baja educación, personas en situación de calle y jóvenes institucionalizados.
En la explotación laboral, la necesidad económica es el gancho perfecto. Muchas víctimas aceptan propuestas engañosas porque atraviesan urgencias o falta de oportunidades. En la explotación sexual, las víctimas suelen ser mujeres jóvenes, muchas veces sostén de sus hogares o con historias previas de violencia, exclusión o consumo problemático.
El relevamiento también alerta por la presencia de niños, niñas y adolescentes en casos de mendicidad forzada, trabajo infantil rural, grooming, explotación sexual infantil y captación digital.
Argentina ya no es solo destino: también capta
Uno de los cambios más fuertes que marca el informe es que Argentina, vista durante años como país de destino, hoy aparece también como país de captación. La precarización económica y la pérdida del poder adquisitivo del salario impulsan ofertas laborales engañosas desde el exterior que prometen mejores ingresos, traslado o estabilidad, pero que pueden terminar en servidumbre o trabajo forzado.
Esto modifica la mirada tradicional: la trata ya no ocurre solo “hacia adentro” del país, sino que también hay redes que captan personas en Argentina para llevarlas a otros territorios.
NOA: frontera, economías ilegales y explotación
El informe dedica un apartado especial al NOA y ubica a Salta, Jujuy y la frontera norte como zona sensible. La convergencia entre trata, narcotráfico, contrabando y otras economías ilegales, sumada a las extensas fronteras internacionales y la circulación constante de personas y mercaderías, crea condiciones favorables para las organizaciones criminales transnacionales.
En la frontera norte se detectaron captación transfronteriza de víctimas, explotación laboral rural, compra y venta de niños, niñas y adolescentes, corrupción asociada a mercados ilegales y utilización de rutas del narcotráfico para actividades de trata.
La vulnerabilidad social de las comunidades fronterizas sigue siendo un factor de riesgo clave. Una falsa oferta de trabajo, un traslado irregular o una promesa de mejores ingresos puede ser la puerta de entrada a una red de explotación.
Jujuy bajo alerta
Si bien el informe no brinda cifras provinciales específicas, ubica a Jujuy dentro del mapa de riesgo del NOA y la frontera norte. Su ubicación geográfica, el contacto con pasos fronterizos, la circulación hacia Bolivia y otras provincias, y la presencia de economías formales e informales hacen que la prevención y la detección temprana sean claves.
El riesgo no se limita a una sola modalidad. En Jujuy deben observarse especialmente las posibles formas de captación transfronteriza, las falsas ofertas laborales, la explotación laboral rural, la explotación sexual, la captación por redes sociales y la vinculación con otras economías ilegales.
También es central el control de rutas, pasos fronterizos y zonas de circulación permanente. Pero el informe deja en claro que la persecución penal no alcanza: la prevención comunitaria, la alfabetización digital, la asistencia a víctimas y el fortalecimiento de redes territoriales son indispensables para una respuesta integral.
Rescates y asistencia: la brecha crítica
El informe advierte sobre un fuerte debilitamiento de la asistencia posterior a las víctimas. Según los datos reunidos, entre diciembre de 2024 y marzo de 2026 fueron rescatadas y/o asistidas 1.111 personas. Sin embargo, mientras los rescates continúan, la asistencia aparece debilitada.
Fundación Alameda señala que el nuevo Programa Nacional de Restitución de Derechos para Víctimas de Trata tenía $1.000 millones de presupuesto, pero al momento de la respuesta oficial no había ejecutado fondos. Se informaron solo 2 soluciones habitacionales en todo el período y apenas 3 profesionales en psicología para coordinar la atención especializada en salud mental de víctimas en todo el país.
Para el informe, esta brecha entre la capacidad estatal de rescatar y la posibilidad real de acompañar a las víctimas para reconstruir sus vidas es uno de los puntos más críticos.
Un delito que exige nuevas respuestas
La conclusión es contundente: la trata debe investigarse como una economía criminal compleja. Ya no alcanza con rescatar víctimas o condenar autores materiales. Es necesario seguir el dinero, identificar beneficiarios económicos, decomisar activos y desarticular las estructuras financieras que sostienen el delito.
Hoy, la trata puede ocultarse detrás de una aplicación, una billetera virtual, una falsa oferta laboral, una organización aparentemente solidaria, una red de explotación sexual digital, una estructura empresarial o una ruta vinculada a otras economías ilegales.
El desafío no es solo perseguir un delito que cambia de forma, sino anticiparse a sus nuevas modalidades, proteger a los vulnerables y fortalecer las respuestas estatales, judiciales y comunitarias.