El mapa que reveló algo inesperado sobre los pinos de Bariloche: nadie los plantó

Se creía que los pinos de Bariloche eran plantaciones planificadas. El mapa que acaban de revelar dice todo lo contrario: casi la mitad invadió el terreno por su cuenta y el 89% está en manos privadas.

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El mapa que reveló algo inesperado sobre los pinos de Bariloche: nadie los plantó
El mapa que reveló algo inesperado sobre los pinos de Bariloche: nadie los plantó

Un estudio de dos años determinó que casi la mitad de los pinos que cubren la ciudad no fueron plantados por nadie: son producto de una invasión biológica que avanza sin control y que ya tiene en alerta a los especialistas. La investigación, liderada por la Red Pinos, permitió por primera vez mapear la dispersión de la especie en las zonas de interfase de Bariloche y saber dónde intervenir para reducir el riesgo de incendios.

El trabajo congregó a investigadores del parque nacional Nahuel Huapi, la Delegación Regional Patagonia Norte y el Instituto de Investigaciones en Biodiversidad y Medioambiente (Inibioma), que utilizaron imágenes satelitales Sentinel-2 de la Agencia Espacial Europea. La tarea no fue sencilla: "Con las imágenes satelitales se puede mapear el uso y la cobertura del suelo, se puede separar la zona esteparia del bosque. Pero sucede que las invasiones de pinos son parecidas espectralmente a las plantaciones", explicó Camilo Bagnato, ingeniero agrónomo y doctor en Ecología que lideró el estudio.

En el terreno, las diferencias saltan a la vista. "Las plantaciones están ordenadas en una cuadrícula. Suelen tener formas antrópicas. Las invasiones, en cambio, van creciendo de forma desordenada por todos lados, incluso cerca de los caminos", detalló Bagnato, que también trabaja en el Departamento de Conservación del parque Nahuel Huapi.

El avance que nadie había medido

El relevamiento abarcó el ejido municipal y áreas del parque Nahuel Huapi, como Arroyo del Medio —camino a Ñirihuau, un fuerte polo forestal— y sectores aledaños a la Ruta Nacional 40, sobre el lago Gutiérrez, donde hay varios barrios residenciales afectados. Los focos principales se detectaron en Península San Pedro, Circuito Chico, Arroyo del Medio y barrios del sur de Bariloche, cercanos al vertedero y a la Ruta 40. "Pero la realidad es que la problemática afecta en mayor o menor medida a todo el ejido municipal", advirtieron.

Los resultados fueron contundentes: de las 6.886 hectáreas dominadas por pinos en el área de interfase, 2.873 hectáreas (un 41,7%) corresponden a invasiones, es decir, casi la mitad. El resto, 4.013 hectáreas, son plantaciones forestales planificadas.

"El pino invade tres ambientes: bosques nativos, matorrales y estepa. Por otro lado, un 89% de las invasiones de pinos están en tierras privadas y un 70% está concentrada en menos de 350 propiedades mayores a 10 hectáreas", puntualizó Bagnato. El 13,5% restante se atomiza en más de 45.000 parcelas menores a una hectárea.

El dato no es menor porque obliga a diseñar dos estrategias distintas. "Incentivos a grandes propietarios para fomentar grandes acciones de manejo o a escala predial, y en relación a miles de pequeños propietarios, comunicación, concientización y remoción descentralizada de pocos árboles por lote", sugirió el especialista.

Al analizar una secuencia de imágenes de 20 años en Arroyo del Medio, los investigadores detectaron que el frente de avance del pino es de 14,6 metros por año, con una tasa de invasión anual de 0,43 hectáreas. "Es alto: si hablamos de una plantación en la estepa, en un año se genera en promedio una invasión de media hectárea", precisó.

Un problema caro de resolver

Bagnato admitió que manejar las invasiones es difícil y costoso porque, salvo el oregon, las especies más comunes —el grupo del pino blanco, que incluye ponderosa, contorta y radiata— tienen bajo valor comercial. "El costo de extracción no es pagado por el producto obtenido. Es más caro el costo de extracción que lo que uno obtiene. Económicamente, no rinde", señaló. Aunque se lo puede usar como leña, existe una restricción cultural: "La gente cree que la leña de pino es mala", dijo, y citó un estudio de Gabriel Moncada para el parque nacional Lanín que demostró que la leña de pino cortada en primavera y cubierta de las lluvias tiene mejor poder calórico que la nativa.

Desde la Red Pinos valoraron que el mapa aporta información clave para la toma de decisiones. "Ahora tenemos una idea acerca de la tenencia de las invasiones: hay baja proporción en territorio fiscal; la mayoría está en tierras privadas", manifestó Bagnato. Y recalcó: "Si bien las estrategias de este problema ambiental deben provenir del Estado, lo cierto es que los tenedores de la tierra son privados. Por eso, la estrategia debe ser conjunta porque, en gran medida, son decisiones privadas".

El trabajo, que llevó dos años, fue liderado por Bagnato junto a Jaime Moyano, Sofía Laura González, Melisa Blackhall, Jorgelina Franceze, Cecilia Nuñez, Rodrigo Freire, Valeria Ojeda y Luciana Ghermandi. A raíz de la experiencia, el grupo fue contactado por la organización Control Pinos de Villa La Angostura para sumarse al mapeo en un área más extensa que abarca esa localidad y Villa Traful.

Conclusión del estudio: 6.886 hectáreas dominadas por pinos, de las cuales 4.013 son plantaciones y 2.873 invasiones. El 61,2% de la superficie invadida está en bosque nativo, el 25,4% en estepa y el 13,4% en matorrales. El 89,1% de las invasiones está en tierras privadas y casi el 70% se concentra en 350 propiedades de más de 10 hectáreas.

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