El mar de Santa Cruz subirá casi 3°C: dónde se sentirá más
El informe proyecta un aumento de temperatura en el mar de Santa Cruz que cambia el futuro de sus áreas protegidas: cuánto subiría y en qué escenario, el dato que muchos esperan.
Un estudio de CIMA-CONICET y WCS Argentina proyecta un aumento de hasta 2,93°C en la temperatura superficial del mar en Monte Loayza hacia finales de siglo. El informe, difundido el 29 de octubre por el Foro para la Conservación del Mar Patagónico, analiza el futuro del Atlántico Sudoccidental y pone el foco en áreas protegidas de la provincia.
La costa santacruceña alberga colonias de aves, mamíferos marinos y paisajes que convocan a visitantes de todo el mundo. Entender cómo podrían modificarse sus condiciones ambientales es clave para conservarla.
La temperatura del agua es una de las variables que los científicos monitorean para detectar las zonas más expuestas. Pero el océano no se comporta igual en todas partes: hay que distinguir los cambios ya observados de los escenarios futuros.
Qué muestra el informe para Santa Cruz
El documento incluye a Monte Loayza, Makenke, Isla Pingüino y Costa Norte de Santa Cruz. Para Monte Loayza, el escenario de mayores emisiones arroja un calentamiento de hasta 2,93°C hacia finales de siglo. La comparación es entre 2081-2100 y 1994-2015: no describe un aumento que ya haya ocurrido ni un pronóstico para los próximos veranos.
Con emisiones intermedias, en cambio, el calentamiento proyectado para Monte Loayza es de 1,57°C hacia finales de siglo. La diferencia deja claro que los resultados dependen del escenario considerado. Tampoco corresponde trasladar a Santa Cruz los máximos de calentamiento observados en sectores más septentrionales del Atlántico.
Por qué importa para la vida marina
Durante la presentación, los especialistas explicaron que las modificaciones ambientales pueden desplazar especies hacia otras áreas. Esos cambios se suman a presiones como la contaminación y el tráfico marítimo.
El trabajo busca aportar información para anticipar consecuencias y orientar la conservación. No establece una fecha de desaparición de especies ni permite calcular pérdidas económicas para la provincia.
Monitorear para anticiparse
Entre las acciones planteadas figuran fortalecer el seguimiento ambiental, incorporar criterios climáticos al manejo de áreas protegidas y mantener la conexión entre ecosistemas.
Para Santa Cruz, la publicación ofrece una herramienta para estudiar sus ambientes costeros con mayor detalle. El desafío es transformar esas proyecciones en monitoreo y planificación, sin confundir los escenarios de largo plazo con una emergencia inmediata.