El maracuyá tucumano que desplaza a las importaciones y se impone en Lules

¿Sabías que Tucumán produce el maracuyá que antes se importaba? Conocé cómo una empresa de Lules logró reemplazar las importaciones y convertirse en líder nacional.

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El maracuyá tucumano que desplaza a las importaciones y se impone en Lules
El maracuyá tucumano que desplaza a las importaciones y se impone en Lules

El maracuyá tucumano ya no es una simple fruta exótica. Con 70 hectáreas en la provincia y una planta industrial en Lules, Tucumán se convirtió en el principal productor del país y logró reemplazar la pulpa congelada que antes llegaba desde Perú, Colombia, Ecuador y Brasil.

El dato surge de un relevamiento realizado por la empresa Quillenberries SA, que cultiva 55 hectáreas en el pedemonte tucumano, lo que la convierte en el establecimiento más grande de la Argentina dedicado a esta fruta.

¿Cuánto se produce y dónde?

Según explicó el ingeniero agrónomo Daniel Bianciotti, representante de Quillenberries, actualmente existen unas 110 hectáreas cultivadas entre el Noroeste y el Noreste argentino. Las plantaciones se reparten entre Tucumán, Corrientes, Misiones, Formosa y Jujuy.

De ese total, Tucumán concentra cerca del 64% de la superficie nacional, y las 55 hectáreas de Quillenberries representan la mitad del área implantada en el país y casi el 79% de la superficie tucumana. Otras estimaciones sectoriales hablan de unas 100 hectáreas en total, pero la conclusión es la misma: la provincia lidera ampliamente la actividad.

Una historia de 15 años

El proyecto nació hace aproximadamente 15 años, cuando la empresa decidió buscar una alternativa ante la caída de las exportaciones tucumanas de frutilla. La iniciativa avanzó sin asistencia de organismos agropecuarios estatales y debió generar conocimientos propios para adaptar el cultivo a las condiciones locales.

Ese esfuerzo rindió frutos: hoy se alcanzan rendimientos promedio cercanos a los 20.000 kilos por hectárea, aunque los resultados varían según las lluvias, la polinización y el manejo de cada lote.

¿Por qué el maracuyá amarillo?

La variedad elegida es principalmente el maracuyá amarillo, conocido técnicamente como Passiflora edulis f. flavicarpa. Su mayor rendimiento de pulpa y su acidez lo vuelven ideal para el procesamiento industrial, a diferencia del maracuyá morado, que es más dulce, pequeño y se orienta al consumo en fresco.

La planta es una enredadera perenne que necesita estructuras de conducción y puede comenzar a producir aproximadamente ocho meses después de su implantación. Esa rapidez es una ventaja, aunque se trata de un cultivo intensivo que requiere inversión, disponibilidad de agua, mano de obra y un manejo cuidadoso de la polinización y la sanidad.

Desafíos del clima tucumano

Las condiciones subtropicales del pedemonte favorecen el desarrollo, pero también presentan dificultades. El ciclo productivo se concentra en unos seis meses, mientras que en regiones tropicales puede extenderse casi todo el año.

Uno de los principales inconvenientes son las lluvias intensas durante la floración, ya que pueden lavar el polen y reducir la fecundación de las flores, con un impacto directo sobre la cosecha. También hay que controlar enfermedades como la fusariosis, la antracnosis y distintas virosis.

Agroindustria en Lules

El proyecto no se limita a la producción primaria. Quillenberries desarrolló simultáneamente la etapa industrial y transforma el maracuyá cosechado en Tucumán en pulpa congelada para abastecer a empresas de alimentos, heladerías, fábricas de bebidas, restaurantes y emprendimientos gastronómicos.

Esta integración permitió extender la conservación de una fruta altamente perecedera, estabilizar el abastecimiento y agregar valor dentro de la provincia. La pulpa se utiliza en jugos, concentrados, helados, yogures, postres, salsas, tragos y numerosos productos elaborados.

Un mercado que aún necesita más

La producción alcanzada permitió reemplazar importaciones provenientes de Perú, Colombia, Ecuador y Brasil. Quillenberries es actualmente el principal productor argentino por superficie cultivada y el mayor proveedor del mercado nacional por volumen de pulpa congelada.

Sin embargo, la oferta argentina todavía no cubre toda la demanda, por lo que continúan ingresando productos importados en determinados momentos del año. Esa brecha muestra que existe margen para ampliar la superficie, mejorar los rendimientos y sumar nuevos productores.

El crecimiento del maracuyá también tiene relevancia para la diversificación agrícola de Tucumán. La provincia ya cuenta con experiencia en frutas y procesamiento agroindustrial gracias a las cadenas del limón, la frutilla, el arándano y la palta. Esa infraestructura, sumada al conocimiento acumulado durante 15 años en Lules, constituye una plataforma favorable para desarrollar una nueva economía regional.

Los relevamientos técnicos indican que esta producción se concentra en el NOA y el NEA. En el caso tucumano, la actividad ya superó la etapa experimental: hay producción comercial, transformación industrial y provisión sostenida al mercado argentino.

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