El mecánico que prometía arreglar autos en diez días: lo que la policía encontró adentro del taller
El taller de la zona norte de Rosario prometía reparaciones en días y terminó con clientes endeudados y autos desarmados. La Justicia ya tiene un detenido, pero lo que encontraron adentro del galpón explica por qué las víctimas no pudieron recuperar sus vehículos.
Un mecánico de 61 años quedó en prisión preventiva acusado de quedarse con millones de clientes que le confiaron sus autos para reparaciones que nunca hizo. La investigación detectó al menos cuatro damnificados y un mismo modus operandi en un taller de la zona norte de Rosario.
La Justicia rosarina formalizó la imputación contra O.G., un hombre de 61 años que alquilaba el inmueble donde funcionaba el taller, en French al 700. Según la Fiscalía, el acusado recibía los vehículos, cobraba sumas elevadas con la excusa de comprar repuestos y después encadenaba excusas para no entregarlos. Los hechos investigados se extienden entre noviembre de 2025 y octubre de 2026.
La jueza de primera instancia Granato dispuso que el imputado permanezca en prisión preventiva efectiva hasta el 11 de diciembre de 2026. Cumplido ese plazo, la Fiscalía podrá pedir una prórroga de la medida.
El caso de la mujer que pagó más de $7 millones
El primer episodio documentado arrancó en noviembre de 2025, cuando una clienta llevó su Fiat Idea gris claro al taller para revisar un problema de motor. El auto funcionaba, pero el mecánico le dijo que el block estaba rajado y que hacía falta una reparación mayor.
A partir de ahí, según la acusación, empezó a pedirle dinero para comprar un motor nuevo y afrontar distintos trabajos. La mujer transfirió y entregó efectivo hasta reunir $7.210.000. La promesa inicial era tener el auto listo en diez días; las semanas se volvieron meses y las explicaciones cambiaban: que había obras en el taller, que el vehículo estaba en un lavadero o en manos de un chapista.
Nunca recibió facturas por los repuestos ni documentación que respaldara los gastos. La situación escaló cuando, de acuerdo con la Fiscalía, el imputado se presentó en el domicilio de la damnificada y la amenazó ante sus reclamos. Después bloqueó las comunicaciones.
El 14 de octubre, casi once meses después de la entrega, la policía encontró el Fiat Idea durante un allanamiento: tenía el motor desarmado y piezas sueltas en el interior, sin señales de haber sido reparado.
El Fiat Palio y los argumentos que mutaban
El segundo caso se remonta al 22 de diciembre de 2025, cuando un hombre dejó su Fiat Palio Attractive para una reparación mecánica. Según la imputación, el acusado comenzó a reclamarle dinero con justificativos que variaban: primero un problema en la computadora del vehículo, luego una modificación del motor para que funcionara a nafta y más tarde fondos para combustible y arreglos en un eje.
El cliente terminó entregando alrededor de $3.500.000. Como los trabajos no avanzaban, pidió que le devolvieran el auto en las condiciones en que estuviera, pero el mecánico tampoco accedió. La Fiscalía sostiene que siguió exigiendo dinero hasta pocos días antes del allanamiento del 14 de octubre, cuando el Fiat Palio fue secuestrado en el taller.
El Volkswagen Fox que apareció sin motor
El tercer hecho investigado involucra a un propietario que llevó su Volkswagen Fox al taller alrededor del 20 de febrero de 2026 para reparar el motor. El mecánico le aseguró inicialmente que el trabajo no superaría los $1.500.000, pero los pedidos de dinero se sucedieron y el monto final superó los $3.800.000 entre transferencias y efectivo.
El vehículo nunca fue reparado ni devuelto. Cuando los investigadores entraron al establecimiento el 14 de octubre, encontraron el Fox sin motor, y esa pieza ni siquiera estaba en el taller. Para la Fiscalía, esa circunstancia agravó el perjuicio económico para el dueño, que además de haber pagado una suma importante se quedó con el auto desarmado y sin uno de sus componentes principales.
El Chevrolet Onix y el último pedido de dinero
El cuarto caso comenzó en mayo de 2026, cuando otro cliente dejó su Chevrolet Onix para una reparación. Según la reconstrucción fiscal, el mecánico primero le dijo que el motor se había fundido y después cambió el diagnóstico: se había roto el block. Con esas explicaciones consiguió un primer pago de $1.500.000, al que se sumaron otros desembolsos cuyo total no fue precisado en el parte oficial.
El auto tampoco fue reparado ni devuelto. La acusación sostiene que el imputado siguió reclamando dinero hasta el 13 de octubre, un día antes del procedimiento policial que terminó con el secuestro del Onix.
Un mismo mecanismo repetido
Para los investigadores, los cuatro episodios comparten un patrón que permite reconstruir la misma modalidad de presunta estafa. El acusado aparentaba tener la capacidad técnica y la voluntad de reparar los vehículos, recibía los autos y empezaba a exigir pagos para repuestos o trabajos. Luego prometía entregas en plazos breves que nunca se cumplían y, a medida que los dueños reclamaban, cambiaba las explicaciones y seguía pidiendo dinero.
Otro elemento que se repite es que el mecánico procuraba evitar que los clientes entraran al taller para ver el estado de sus vehículos. Finalmente, dejaba de atender los llamados o bloqueaba las comunicaciones. La Fiscalía considera que esa conducta le permitió obtener dinero de las víctimas y retener los automóviles durante períodos prolongados sin realizar los trabajos acordados.