El mensaje de un obispo a los jóvenes que sacude a la Iglesia del NOA
El obispo Dante Braida dejó un mensaje que resuena fuerte en todo el NOA. ¿Qué les dijo a los jóvenes y qué pidió a la sociedad? Los detalles que nadie contó.
Monseñor Dante Braida dejó un mensaje contundente en Añatuya que interpela a toda la sociedad. El obispo de La Rioja y presidente de la Comisión de Pastoral Social de la Conferencia Episcopal Argentina visitó la ciudad santiagueña en el marco de la preparación del Gran Encuentro Regional de Jóvenes del NOA, que se realizará en abril de 2027.
Durante su estadía, el prelado mantuvo un encuentro con los jóvenes que organizan la convocatoria, que reunirá a más de 1.500 participantes de las provincias del Noroeste Argentino. Noticiero 7 estuvo presente y registró cada una de sus palabras.
¿Qué dijo sobre la visita del Papa a la Argentina?
Uno de los temas que generó mayor expectativa fue la próxima llegada de León XIV al país. Braida no dudó en calificarla como un acontecimiento de enorme relevancia para la Iglesia y para la sociedad en su conjunto.
“Tenerlo en nuestra tierra es algo muy importante”, afirmó, y destacó que el Pontífice haya elegido la Argentina en los inicios de su pontificado. En su análisis, vinculó esta visita con el legado de Francisco.
“Que el Papa, comenzando su papado, elija venir a la Argentina para nosotros es un modo concreto de tener a Francisco y recibir su acompañamiento”, expresó. Para Braida, la cercanía del Pontífice adquiere un significado especial en un mundo marcado por profundas transformaciones.
El desafío de la juventud en la era digital
La realidad de los jóvenes ocupó un lugar central en su discurso. El obispo sostuvo que las nuevas generaciones están en una búsqueda constante de identidad y pertenencia.
“Los jóvenes buscan que los ayudemos a encontrarse consigo mismos, encontrar su lugar en la Iglesia, en el mundo”, explicó. Sin embargo, advirtió que ese camino se transita en un contexto completamente distinto al de épocas anteriores, dominado por las redes sociales y la inteligencia artificial.
“Uno tiene tantas influencias en sus vidas que no te da la posibilidad de compartir la vida con otros en un ambiente fraterno”, reflexionó. Por eso, instó a la Pastoral de Juventud a salir al encuentro de los jóvenes donde estén, tanto en el mundo físico como en el virtual.
“Hay que ir al encuentro del joven donde se encuentra, en las redes sociales o de manera personal”, sostuvo. En cuanto a la tecnología, pidió no demonizarla sino aprender a convivir con ella sin perder la esencia humana.
“La tecnología ofrece muchas cosas que uno no necesita”, advirtió, y llamó a establecer límites para elegir lo que realmente aporta al bienestar personal y comunitario.
Diálogo y bien común: los pilares para una sociedad mejor
Desde su rol al frente de la Pastoral Social, Braida puso el foco en la crisis de diálogo que atraviesa el país. En ese sentido, convocó a “alentar el clima del diálogo” y a generar espacios de encuentro entre miradas opuestas.
Mencionó la iniciativa Encuentro Argentina, que reúne a empresarios, sindicalistas, universidades y líderes religiosos, y anunció un nuevo encuentro en Córdoba entre el 4 y el 6 de septiembre bajo el lema “Puentes para el Bien Común”.
“Trabajar por el bien común es trabajar por los habitantes para que tengan los bienes necesarios para crecer y desarrollarse”, explicó. Para el obispo, la participación ciudadana es clave: “Una sociedad crece cuando participan sus ciudadanos y aportan sus talentos”.
La solidaridad también ocupó un lugar destacado, no como una respuesta puntual sino como una actitud permanente de compromiso con los demás.
“Siempre hay una salida”
Ante la incertidumbre y los cambios vertiginosos, Braida fue contundente: “Primero, no debemos tener miedo a esta realidad”. Y agregó que las cosas pueden cambiar si cada uno se involucra.
“Si armamos una red de gente que tenemos buenas intenciones, eso también nos alienta, la esperanza”, expresó. Al mismo tiempo, advirtió sobre los peligros del aislamiento: “Todo aislamiento o encerramiento en nosotros mismos nos puede jugar en contra”.
“Siempre hay una salida para las cosas. Por eso hay que participar”, remarcó. El mensaje final apunta directamente a los jóvenes que se preparan para el gran encuentro: no temer a los cambios, generar vínculos y comprometerse con la comunidad.
En abril de 2027, cuando más de 1.500 jóvenes lleguen a Añatuya, ese desafío se materializará en un espacio concreto de encuentro y construcción colectiva, con la esperanza y el bien común como horizonte.