El mensaje del Obispo que sorprendió a Sáenz en la Catedral: "Nos duele ver la inseguridad en nuestros barrios"
¿Qué fue lo que dijo el Obispo en plena misa que hizo reflexionar a todos los presentes? La frase que puso el foco en la inseguridad, la violencia y las adicciones en Salta.
El gobernador Gustavo Sáenz, junto a su esposa Elena Cornejo, participó este sábado en la Catedral Basílica de Salta de la primera jornada del Triduo de Pontificales, la celebración que cada año abre las festividades en honor al Señor y la Virgen del Milagro.
La misa estacional estuvo presidida por el Obispo Prelado de Cafayate, Darío Rubén Quintana, quien agradeció al Arzobispo de Salta, Mario Antonio Cargnello, por la invitación a oficiar la ceremonia.
Durante su homilía, monseñor Quintana recordó que en esta primera jornada se celebra la Solemnidad de la Bienaventurada Virgen del Milagro y se refirió al lema de este 2026: "Señor del Milagro, Tú eres nuestra paz. Oramos para recibirla y servimos para darla". A partir de esa consigna, llamó a renovar el compromiso por la paz social y por la contención de los jóvenes.
Un mensaje crudo sobre la realidad social
El Obispo no esquivó las problemáticas que atraviesan a la sociedad salteña. En un tramo central de su mensaje, mencionó el dolor que generan los hechos de inseguridad, la violencia intrafamiliar y el avance de las adicciones.
"Nos duele ver la inseguridad en nuestros barrios, la violencia dentro de tantos hogares donde faltan el respeto y el diálogo, y nos estremece ver cómo el alcohol y la droga destruyen la vida de nuestros jóvenes, empujándolos al sinsentido. Ante una intolerancia y agresividad que lastiman la convivencia social, la oración de la Virgen se hace carne hoy de manera urgente", expresó Quintana.
El valor de los peregrinos
En otro pasaje, puso en valor el esfuerzo de los miles de fieles que llegan caminando a la capital provincial desde la Puna, los cerros y los Valles Calchaquíes. "Ellos no vienen a pedir lujos ni grandezas; vienen caminando en oración para recibir la paz en sus corazones, en sus familias y en sus hogares. Bajo el manto de la Virgen del Milagro no hay distinciones", afirmó.
El religioso también subrayó que la paz que se pide mediante la oración debe traducirse en acciones concretas y en una labor comunitaria sostenida. En ese marco, se valoró el trabajo coordinado de las distintas áreas del Estado y de la sociedad civil para el resguardo de la comunidad.