El mensaje que estremeció a Salta: "El narcotráfico es genocida"
El arzobispo de Salta habló ante miles de fieles en el Pacto de Fidelidad y dejó una frase que retumba: "El narcotráfico es genocida". Pero no fue lo único que dijo sobre la droga y las familias salteñas.
El arzobispo de Salta, monseñor Mario Antonio Cargnello, lanzó una advertencia sin anestesia sobre el avance del narcotráfico en los barrios y lo calificó como un "pecado que clama al cielo". Fue durante la homilía del Pacto de Fidelidad, en el marco del Milagro 2026, ante una multitud que colmó el Monumento 20 de Febrero.
Con el lema "Señor del Milagro, Tú eres nuestra paz. Oramos para recibirla y servimos para darla", el pastor centró su mensaje en la defensa de la vida y la justicia social, pero reservó sus palabras más duras para el flagelo de la droga.
Un llamado urgente a erradicar la injusticia
En uno de los tramos más fuertes de su discurso, Cargnello pidió trabajar por una sociedad más justa, erradicando la corrupción y poniendo el foco en el sufrimiento que provocan las sustancias en los sectores más vulnerables de la provincia y el país.
"Permítanme rogarles a todos un compromiso para erradicar una injusticia. No naturalicemos el uso y la difusión de la droga que está haciendo estragos entre nuestros jóvenes y también entre niños. El narcotráfico es genocida", disparó con firmeza ante los miles de fieles presentes.
En esa misma línea, el titular de la Iglesia salteña advirtió sobre la gravedad moral de mirar hacia el costado: "Ser cómplices de ese negocio infame es un pecado gravísimo. Es un pecado que clama al cielo, en nombre de los que murieron víctimas de la droga, en nombre de los niños y jóvenes que no saben cómo salir de esa esclavitud, y luchan y luchan y no pueden, en nombre de los padres y familias que impotentes lloran y piden ayuda".
El grito de basta por las familias y los jóvenes
Cargnello amplió el reclamo poniendo sobre la mesa el impacto cotidiano que se vive en los barrios, con mención a la inseguridad, la pobreza familiar y el dolor social.
"Digamos BASTA. En nombre de tantas familias que ven la pobreza porque sus propios hijos les roban y les quitan la esperanza, digamos BASTA. En nombre de la sociedad que ve perder a jóvenes bajo nuestros puentes. Digamos BASTA", exclamó, llamando a no bajar los brazos y a imitar el ejemplo de entrega de los peregrinos que llegaron caminando desde distintos puntos para renovar su fe.