El mensaje que incriminó a las ex novicias en el crimen de “Betty”
¿Qué mensaje escondía el celular de Betty? La pista que destapó el crimen y la presión judicial que logró lo imposible.
Un simple mensaje de texto, leído de madrugada, fue la pieza que terminó por desarmar la coartada de las dos ex novicias acusadas de matar a Ángela Beatriz Argañaraz, “Betty”, hace dos décadas en Tucumán. La investigación, que parecía estancada, dio un giro decisivo cuando los fiscales hallaron un texto que decía: “Vení temprano que tengo un regalito para vos”. Esa conversación, recuperada de los registros de la compañía telefónica, apuntó directamente a Susana Acosta y Nélida Fernández.
El caso conmocionó a la provincia en 2006. Betty, docente de 47 años, salió de su casa en El Manantial el 31 de julio rumbo al colegio Padre Roque Correa, donde asumiría como directora. Nunca llegó. Su cuerpo apareció días después en un departamento céntrico, y la causa, que parecía dormida, volvió a tomar impulso cuando la fiscalía logró lo que parecía imposible: acceder a los datos del celular de la víctima.
La presión a la telefónica
La fiscala del caso, María del Carmen Giannoni, enfrentó un primer escollo: la empresa de telefonía se negaba a entregar los registros de llamadas. “Las compañías tardaban no menos de 90 días en brindar esos datos”, recordó Ernesto Baaclini, ex secretario de la Fiscalía VIII. La fiscala, entonces, pidió hablar con el gerente y lo amenazó con investigarlo por entorpecimiento. La estrategia funcionó: al día siguiente, la fiscalía recibió un informe preliminar con todas las comunicaciones de Betty.
Fue así que, en una madrugada de revisión, Giannoni y su equipo encontraron el mensaje clave. “Junto con Carlos Bustos Morón descubrimos que Argañaraz había recibido ese texto”, explicó la investigadora. El número desde el que se envió no estaba registrado a nombre de nadie, pero un dato lo cambió todo: Julio Navarro, ex pareja de la víctima, aseguró que esa línea era usada por Nélida Fernández, pareja de Acosta. Para confirmarlo, Bustos Morón llamó al número y preguntó: “¿Hablo con Nélida Fernández?”. Del otro lado, una voz respondió que sí.
La autorización del juez
Con esa pista, la fiscalía pidió al juez de Instrucción Alfonso Arsenio Zóttoli autorización para allanar la vivienda de las sospechosas, aunque no había pruebas contundentes en su contra. “Argumentaron que el teléfono no estaba en manos de su titular y que lo usaba una de las sospechosas”, explicó un funcionario judicial. El magistrado, hoy retirado, firmó la medida tras horas de análisis. Gustavo Morales, defensor de las mujeres, criticó la decisión: “No tenían nada en su contra y autorizó los allanamientos por presión. Con el nuevo Código Procesal Penal, eso no hubiera prosperado”.
La madrugada del allanamiento
Pasada la medianoche, los investigadores tocaron el portero del edificio de Catamarca al 100. Acosta y Fernández bajaron en ropa de cama y accedieron al procedimiento, pero pidieron unos minutos para resguardar a una niña de siete años que vivía con ellas. Durante el allanamiento, Fernández ofreció café en varias ocasiones, un gesto que Baaclini interpretó como una táctica para distraerlos. “Fue tan insistente que le dije que no podía ofrecernos nada”, recordó.
Del departamento secuestraron el celular de Acosta, documentación y el Ford Orion en el que se movilizaban. También les notificaron que debían presentarse en Tribunales para declarar como testigos. “No dijeron nada. Se mostraron serias y confirmaron que asistirían. Nunca sospecharon que para nosotros estaban involucradas”, indicó un ex investigador. Esa madrugada marcó el principio del fin para las ex novicias, que hoy cumplen condena por el homicidio de Betty.