El Mercado 6 de Agosto en 1870: un viaje al pasado que revela solidaridad y secretos entre sus puestos
¿Qué secretos guarda el Mercado 6 de Agosto desde 1870? Una investigación revela solidaridad, conflictos y la historia familiar detrás de sus puestos. Conocé los detalles.
¿Sabías que el Mercado 6 de Agosto de San Salvador de Jujuy guarda historias de solidaridad y conflicto desde hace más de 150 años? La historiadora Luciana Llapur reconstruyó sus orígenes en 1870, revelando un micromundo que refleja la sociedad jujeña de entonces.
Un edificio de madera con control social
Corría la década de 1870 cuando un espacio cerrado reemplazó al antiguo mercado a cielo abierto. La construcción, sencilla y de madera, se levantó en el mismo lugar donde hoy se encuentra el tradicional paseo de compras.
Pero aquella transformación no obedecía solo a la comodidad. Llapur explicó que también buscaba el control social: “No estaba solo la idea de llevar a todos los vendedores ahí por comodidad, sino que tenía una idea también de control social”, señaló la especialista, quien participó del libro Abasto, circulación y consumo. Los mercados municipales de Jujuy entre la Historia y la Antropología (siglos XVI-XXI).
La idea era evitar la dispersión de vendedores por las calles y ordenar la actividad bajo nuevos parámetros de higiene y organización urbana.
Con el crecimiento de la ciudad, aquella estructura inicial resultó insuficiente. Tras varias refacciones, recién en la década de 1930 se levantó el edificio que los jujeños reconocen hoy.
¿Qué historias escondían los puestos?
La investigación no se detuvo en la arquitectura. Uno de sus ejes fue reconstruir la vida cotidiana de quienes trabajaban allí. Para Llapur, el mercado es “como una especie de micromundo de lo que es la sociedad. Es como un espejo de lo que consume una sociedad, de lo que cree una sociedad”.
Entre los documentos aparecen conversaciones, conflictos y lazos que sorprenden. Una de las historias que más impactó a la investigadora fue la de una puestera que murió dejando hijos pequeños. Otro trabajador del mercado pidió hacerse cargo de los niños, un gesto que refleja las redes de solidaridad entre quienes compartían largas jornadas. “Uno dice: mirá lo que son las redes de solidaridad que hay entre ellos, porque convivían todo el día o gran parte del día”, relató.
Pero también había disputas cotidianas: reclamos porque un puesto estaba limpio y otro no, discusiones entre colegas. “Entonces ves el día a día, la cotidianidad del mercado de 1870 que seguramente hoy también está en Jujuy”, sostuvo.
Familias que traspasan generaciones
Otra constante que sobrevivió al tiempo es el traspaso de puestos de padres a hijos. “Muchos de esos puestos pasan de familia a familia. Entonces hay una historia también familiar, más que social”, destacó Llapur.
Ese componente explica por qué, más de un siglo después, el Mercado 6 de Agosto sigue siendo mucho más que un lugar de compra y venta. Es un espacio de encuentro, memoria e identidad para Jujuy.
Recorrer sus pasillos permite observar a pequeña escala qué consume una comunidad, qué comidas prepara, cómo se relaciona y qué tradiciones conserva. Aunque el edificio cambió, la esencia permanece intacta.