El merendero que alimenta sonrisas en el barrio Madres a la Lucha: historias que emocionan
En el barrio Madres a la Lucha, un merendero se convirtió en un pilar para más de 50 familias. ¿Cómo nació 'Sonrisas Poderosas' y qué necesitan para seguir adelante?
En pleno corazón del barrio Madres a la Lucha, un grupo de vecinos convirtió un terreno en un refugio de esperanza. Sonrisas Poderosas no es solo un merendero: es un espacio donde la comida y la contención van de la mano, y donde cada tarde se renueva la fe en la solidaridad.
Mabel Flores, referente del lugar, recuerda los inicios con emoción. “Recibimos una gran ayuda del recordado padre Juan Barrios y nos ubicamos en un terreno en la Manzana I Casa 1, lugar en el que estamos hasta el día de hoy”, relata. El nombre del merendero no es casualidad: “Quisimos retratar la risa de los niños cada vez que se llevan a sus casas la comida que les damos”, explica.
¿Qué ofrecen y a quiénes?
La merienda se sirve los lunes, miércoles y viernes, con un menú que varía según los insumos disponibles: arroz con leche, polenta dulce, té con leche, mate cocido, pan casero, tortas fritas o chocolatada. El equipo está conformado por unas diez personas que, según su disponibilidad, abren las puertas a las 14 horas para comenzar la preparación.
Pero el trabajo va mucho más allá de la comida. En el lugar funcionan talleres de inglés para niños, clases de apoyo escolar, alfabetización para adultos y talleres de cocina. “Nos ayudan docentes con muy buena onda, porque todo acá es trabajo voluntario”, destaca Mabel.
Actualmente asisten a más de cincuenta familias, muchas de ellas numerosas, con cinco o seis integrantes. “Con el paso del tiempo vemos que el número de personas que ayudamos ha crecido bastante”, admite. Y aunque a veces los recursos no alcanzan, asegura: “Siempre tratamos que todos puedan llevarse algo de alimento y así evitar que se vayan con las manos vacías”.
La realidad social que golpea
La mayoría de los beneficiarios son del propio barrio, pero también llegan familias de sectores vecinos como Belgrano o Gaucho Rivero. Mabel es clara al señalar el deterioro social de Río Gallegos en los últimos años, “producido sobre todo por la desocupación”. Además, nota que cada vez cuesta más recibir donaciones: “Son más los aportes de particulares que de comercios”, dice, y menciona que han organizado rifas o puesto dinero propio para cubrir gastos básicos como las garrafas de gas.
Con la mirada puesta en septiembre, el merendero lanzó una campaña para recolectar juguetes, golosinas, peluches o juegos de mesa, con el objetivo de celebrar un gran festejo para los chicos del barrio.
Para quienes quieran colaborar, los insumos más necesarios son leche, azúcar, chocolatada, harina, aceite, levadura y arroz. También se puede aportar dinero al alias sonrisaspoderosas.
“Río Gallegos es una ciudad muy solidaria, sobre todo con quienes apostamos a los niños”, afirma Mabel, y no oculta su emoción al contar que los pequeños, cuando van por su merienda, les comparten sus historias: cómo les va en la escuela o si sus padres consiguieron alguna changa. “Escuchamos y atendemos todo tipo de situaciones y siempre tratamos de ayudarlos dentro de nuestras posibilidades”, cierra.