El micro paraguayo retenido en Posadas escondía algo detrás de su ploteo
Entró al país sin pasajeros y con un permiso que venció el 4 de agosto. Cuando quiso volver, la Aduana lo frenó. Pero el dato que nadie esperaba no estaba en el micro, sino en el papel que lo identificaba.
El colectivo de dos pisos con patente paraguaya que la Aduana retuvo en el puente Posadas–Encarnación no pertenecía a quien decía pertenecer. La unidad estaba ploteada con los colores e inscripciones de la firma Expreso Paraguay, pero los datos del Registro Automotor revelaron que en realidad es de la empresa Trazar SRL, propiedad de la agencia El Jesuita, con sedes en Encarnación y Posadas.
El propietario de Expreso Paraguay, el empresario misionero Julio Koropeski, confirmó que le había vendido ese vehículo a Fernando Clavero, dueño de El Jesuita. La información de la autoridad que administra el registro automotor en el vecino país atribuye la titularidad del ómnibus, un Scania del 2018, a Trazar SRL. En tanto, en el registro de la Secretaría de Turismo de Paraguay consta que esa razón social pertenece a la agencia El Jesuita de Encarnación, de los mismos dueños que la de Posadas.
Un ingreso que llamó la atención
El micro había entrado al país en una situación poco habitual: "en lastre", es decir, sin pasajeros y únicamente con su conductor. Este tipo de permisos ocasionales suele utilizarse para viajes turísticos o servicios especiales, con pasajeros y una hoja de ruta determinada.
Según explicó el chofer al momento del ingreso, el vehículo debía trasladarse hasta Posadas para realizar trabajos en un taller de la misma empresa turística. La Aduana autorizó entonces su admisión temporaria hasta el 4 de agosto. Si necesitaba permanecer más tiempo, la empresa debía gestionar una prórroga antes del vencimiento.
El plazo venció y el colectivo continuó en territorio argentino. Varios días después se presentó para regresar a Paraguay y, al comprobarse que no existía una extensión del permiso, la Aduana dispuso su retención. Las actuaciones fueron encuadradas en una presunta infracción al artículo 970 del Código Aduanero. Durante el procedimiento hubo quejas y reclamos de representantes de la empresa, aunque la medida se mantuvo.
La empresa debió constituir una importante garantía para recuperar la unidad y quedó expuesta a una multa que podría llegar hasta los 20 mil dólares.
El impacto en el corredor turístico
El episodio trasciende a la empresa involucrada. El sector turístico de Posadas viene impulsando la creación de un corredor o carril turístico, similar al que funciona en Puerto Iguazú, para agilizar el paso fronterizo de colectivos, minibuses, combis y tráfics con pasajeros.
La iniciativa busca reducir las demoras y facilitar el movimiento de turistas entre Posadas y Paraguay. Pero para avanzar hacia controles más ágiles resulta indispensable un alto nivel de cumplimiento de las normas por parte de las empresas transportistas.
Situaciones como esta juegan en sentido contrario: refuerzan la necesidad de que los organismos fronterizos controlen individualmente los vehículos, su documentación, permisos y condiciones de ingreso y egreso. En consecuencia, este tipo de infracciones no solo genera sanciones para quien las comete, sino que también dificulta la construcción de la confianza necesaria para avanzar con un corredor turístico más ágil en Posadas, una herramienta que el sector considera estratégica para fortalecer la integración turística con Paraguay.