El micrófono quedó en la peatonal y una frase sobre mamá quebró a todos
Salieron con un micrófono a la peatonal y una sola pregunta: qué le dirías a tu mamá ahora mismo. Las respuestas de los chicos y el testimonio que hizo llorar a más de uno quedaron grabados, y hay una frase que todavía resuena.
Con un micrófono en la mano y una pregunta simple, Diario Panorama salió a las peatonales del centro de Santiago del Estero en la antesala del Día de la Madre. La consigna era una sola: decirle algo a mamá, ahí mismo, sin ensayo ni libreto.
La convocatoria juntó a vecinos de todas las edades. Chicos que se animaron con mensajes tiernos y adultos que encontraron el momento justo para agradecer, recordar o soltar eso que normalmente queda guardado.
Lo que dijeron los más chicos
La espontaneidad de la infancia se llevó varios de los momentos más lindos. Un nene dedicó unas palabras que mezclaron amor y esfuerzo: “Querida mamá, eres la mejor. Con lo que tú te esfuerzas, yo también me esfuerzo en la escuela. Te amo mucho”.
Otros fueron más breves pero igual de contundentes: “Mami, te quiero mucho, feliz día” y “Gracias por todo lo que haces por mí”.
El agradecimiento de los grandes
Entre los adultos, los mensajes apuntaron al acompañamiento de toda una vida. “Que la quiero mucho, que ella siempre estuvo conmigo, siempre me quiso, me acompañó en todo”, contó una de las personas que se acercó a participar.
Hubo también quien se quebró antes de hablar. Una mujer confesó que le bastó imaginar la respuesta para que se le vinieran los sentimientos encima: “Estaba pensando en qué decir y me he emocionado con solo pensar en mi mamá”. Después aprovechó para agradecerle los años de esfuerzo dedicados a ella y a sus hermanas.
Las que ya no están
La fecha también abrió lugar para el recuerdo de quienes ya no están físicamente. “Le diría que la extraño mucho y que le mando muchos besos al cielo”, dijo una persona, en uno de los testimonios que más conmovió durante la recorrida.
Y como no todo es solemnidad, el humor también se hizo espacio: entre risas, alguien reconoció que su mamá “es muy jodida, muy mandona, pero igual la quiero mucho”.
Un alto en el camino
Con el correr de la tarde, el micrófono se fue transformando en una excusa para compartir anécdotas, fortalezas heredadas y agradecimientos por los cuidados de siempre. No hicieron falta discursos largos: unas pocas palabras alcanzaron para resumir años de cariño.
La propuesta dejó, al final, una invitación que no necesita fecha en el calendario: frenar un segundo, pensar en mamá y decírselo.
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