El milagro de Ámbar y Pilar: un año después de la cirugía que las separó, su mamá cuenta cómo es su día a día
Un año después de la cirugía que las separó, Ámbar y Pilar crecen sanas y felices. Su mamá revela cómo es la rutina de las pequeñas y el milagro que las mantiene unidas.
Hace exactamente un año, el Hospital Garrahan fue testigo de una jornada que quedó grabada en la memoria de toda una ciudad. La cirugía de separación de las siamesas rosarinas Ámbar y Pilar, que duró más de 8 horas, marcó un antes y un después. Hoy, con un año y tres meses de vida, las pequeñas disfrutan de una infancia plena, rodeadas de amor y con una salud que sorprende a todos.
Yamila, la mamá de las nenas, dialogó con Rosario3 y revivió aquel momento de tensión y esperanza: "Fue como nuestra primera cita luego de verlas nacer. Con muchos miedos y sentimientos encontrados pudimos vernos cara a cara los cuatro y nos dimos cuenta de que recibimos más de lo que merecíamos".
Un alta que llegó en tiempo récord
La recuperación de las hermanitas fue asombrosa. Apenas tres semanas después de la intervención, el equipo médico les dio el alta para volver a Rosario. Desde entonces, su vida transcurre con total normalidad, únicamente con los controles pediátricos habituales para su edad.
El regreso a casa estuvo marcado por un hito emocional: el primer cumpleaños de las nenas. "Con su papá y la familia intentamos hacerle el mejor cumpleaños que podíamos. Siempre decimos que celebramos la vida a través de ellas", expresó Yamila con emoción.
La rutina de las pequeñas guerreras
La casa de la familia, ubicada en barrio Nuevo Alberdi, se despierta entre las 8 y las 9 de la mañana. "Lo primero que hacen al despertar es sonreír y darse besos entre ellas y aún a nosotros", relató la mamá. Después de cambiarlas y vestirlas, llega el desayuno en sus sillitas, mientras miran con entusiasmo los videos de Luli Pampín.
La mañana continúa con juegos en el piso, gateos y los primeros pasos de Ámbar. "Tienen una caja de juguetes donde se entretienen un rato y comienzan a pedir la papa llegando al mediodía", detalló. Luego, el baño diario -una de sus actividades favoritas- y una siesta reparadora en compañía de su papá, Gonzalo.
Personalidades que florecen
El desarrollo de las hermanas avanza sin pausa y deja ver caracteres bien definidos. Ámbar ya camina sola y es una exploradora nata. "Es una bebita llena de amor y de dulzura que con sus abrazos expresa todo. Ya camina y le encanta hacer travesuras y tocar todo lo que se le atraviese", destacó su madre.
Pilar, por su parte, se destaca por su labia y su don de gente. "Gatea y todavía no camina, está dando sus primeros pasos. Es una niña muy charleta, le encanta hablar y hacerse entender, da muchos besos y le gusta socializar con las personas, siempre tiene una sonrisa para todos", amplió Yamila.
La fe, un pilar fundamental
Los domingos tienen un significado especial para la familia. A partir de las 16, asisten a la iglesia local, donde la comunidad las recibe con los brazos abiertos. "Allí es donde todos están esperando a Ámbar y Pilar con una sonrisa, besos y abrazos. Son dos niñas mimadas que reciben mucho amor", compartió la mamá.
Para Yamila y Gonzalo, la evolución de sus hijas va más allá de lo médico. "A través de sus vidas siempre recordamos el amor; son el reflejo del amor de Dios, son nuestro mayor milagro y más de lo que estábamos esperando. Son el ejemplo más precioso de amor, fuerza, guerra y valentía", afirmó.
Y recordó los momentos más duros: "Como familia sufrimos, soportamos, nos tocó esperar, pero sobre todo decidimos creerle a Dios cuando nadie daba esperanzas en ellas y Dios desató lo imposible. Hoy viven una vida sana, llena de luz y de amor".
La angustia inicial quedó atrás. Hoy, la crianza de las mellizas es un motivo de alegría constante. "Cada día como mamá soy agradecida por tenerlas. A veces me preguntan cómo hago porque debería ser difícil con dos, pero siempre digo lo mismo: es el doble de alegrías, el doble de diversión y el doble de amor. Somos una familia feliz, ahora es todo alegría y paz. Ellas son nuestro mayor tesoro y nuestras pequeñas guerreras", concluyó.