El milagro robótico de Caucete: sin talleres previos, llegaron a la cima provincial
¿Cómo un colegio sin talleres de robótica pudo ganar la etapa virtual de la Copa Robótica? La historia de estos estudiantes de Caucete que desafiaron todos los pronósticos.
Un grupo de estudiantes de 5º año de la Escuela Pedro Echagüe de Caucete logró lo impensado: ganar la instancia virtual de la Copa Robótica provincial y meterse entre los seis mejores equipos de toda la provincia, a pesar de no tener ni una sola materia de robótica en su currícula.
Lo que parecía una utopía se convirtió en realidad gracias al empuje del profesor de matemática David Marucsi, quien no dudó en apostar por sus alumnos cuando se enteró de la competencia. En diálogo con el periodista Ariel Rodríguez, el docente confesó que el camino estuvo lleno de obstáculos porque la escuela no ofrece orientación tecnológica ni talleres de programación.
¿Cómo lo lograron?
Con pura garra y dedicación, los chicos se prepararon en sus ratos libres, viendo tutoriales y aprendiendo sobre la marcha. En la primera etapa, que consistía en presentar videos, los cauceteros arrasaron: obtuvieron 2648 puntos, el puntaje más alto de toda la provincia, lo que les dio el pase directo a la final con el primer puesto asegurado.
La organización, impresionada por su desempeño, les envió un kit de robótica para que pudieran practicar de manera física. Fue ahí cuando estos jóvenes tuvieron su primer contacto real con un robot, descubriendo cómo se programa y qué piezas lo componen. "No conocíamos este mundo, pero gracias al profe y nuestra predisposición aprendimos mucho", expresaron emocionados los protagonistas.
El desafío final
Ya en la instancia presencial y definitiva, el equipo demostró que su talento no era casualidad. Aunque no pudieron repetir el primer puesto, lograron un meritorio sexto lugar a nivel provincial, un resultado que llenó de orgullo a toda la comunidad educativa.
El profesor Marucsi no escatimó elogios hacia sus alumnos y sus familias, y también agradeció el respaldo constante de los directivos de la escuela, quienes confiaron en el proyecto desde el primer momento. Sin dudas, una historia que demuestra que cuando hay voluntad, no hay barreras que impidan alcanzar las estrellas.