El militar que advirtió el ataque a las Torres Gemelas y nadie le creyó: la decisión que salvó a miles
22 pisos, un megáfono y una orden que decidió ignorar: así actuó el hombre que había anticipado el ataque a las Torres Gemelas y terminó guiando a miles de personas hacia la salida.
Rick Rescorla era vicepresidente de seguridad de Morgan Stanley, el banco que ocupaba 22 pisos en la Torre Sur del World Trade Center. Cuando el primer avión impactó contra la Torre Norte a las 08:46 del 11 de septiembre de 2001, no esperó órdenes: activó su propio protocolo de evacuación. Su historia, reconstruida por The New Yorker y el Memorial del 11-S, explica por qué miles de personas lograron salir con vida.
El hombre que vio venir el ataque
Nacido en 1939 en el Reino Unido, Rescorla sirvió primero en el Ejército británico y después en las Fuerzas Armadas de Estados Unidos. En Vietnam lideró un batallón y se ganó el apodo de “Hard Core” por su firmeza. Tras dejar las armas estudió Derecho, pero en los años 80 abandonó la carrera para dedicarse a la seguridad en la firma Dean Witter, que tenía oficinas en las Torres Gemelas y luego se fusionó con Morgan Stanley.
Su experiencia militar marcó su manera de ver la seguridad. En 1988, después de que un avión de Pan Am explotara en el aire rumbo a Nueva York, empezó a temer que el World Trade Center fuera un objetivo terrorista. La preocupación se confirmó en 1993, cuando un camión bomba estalló en el subsuelo de una de las torres y dejó más de mil heridos.
Desde entonces insistió en que el edificio era vulnerable. Según The New Yorker, llegó a advertirle a Morgan Stanley que un avión podría estrellarse contra las torres, incluso imaginando un avión de carga con explosivos o armas químicas. Pidió mudar la empresa, pero la compañía se negó. Entonces diseñó un plan de evacuación y entrenó a los empleados al menos dos veces por año, aunque muchos se resistían y hasta se burlaban de los simulacros. Su manual de contingencia, fechado en 1999, hoy integra el Museo del 11 de Septiembre en Nueva York.
“Voy a sacar a esta gente de aquí”
La mañana del atentado, Rescorla ya estaba en su oficina del piso 44 cuando el primer avión golpeó la Torre Norte. Ignoró las órdenes oficiales de la administración del World Trade Center, que pedían a los empleados permanecer en sus puestos, y puso en marcha la evacuación.
“Todo lo que está por encima del punto de impacto va a colapsar y va a llevarse el edificio entero. Voy a sacar a esta gente de aquí”, le dijo a un colega, según The New Yorker. Armado con un megáfono, guio a los trabajadores por las escaleras oscuras mientras cantaba canciones tradicionales de su Cornualles natal para mantener la calma.
Menos de 20 minutos después, el segundo avión impactó la Torre Sur mientras la evacuación seguía. Rescorla no dudó y continuó guiando a todos hacia la salida. De acuerdo con el Ejército de Estados Unidos, 2687 personas lograron escapar antes del colapso gracias a su liderazgo.
Rick, sin embargo, no sobrevivió. Fue visto por última vez subiendo hacia los pisos superiores, buscando a quienes todavía pudieran haber quedado atrás. Según el Memorial del 11 de Septiembre, él y otros 12 empleados no lograron salir a tiempo.
Antes del derrumbe llamó a su esposa, Susan, para despedirse: “Dejá de llorar, tengo que sacar a esta gente de aquí. Si algo me pasa, quiero que sepas que nunca fui tan feliz. Vos le diste sentido a mi vida”. Fue declarado muerto tres semanas después del atentado. Sus restos nunca fueron encontrados.
Un recuerdo que sigue vivo
Una vez que la mayoría estuvo a salvo, volvió a entrar al edificio para buscar sobrevivientes. Su última aparición fue en el décimo piso, minutos antes del derrumbe.
En Hayle, su ciudad natal, la comunidad mantiene viva su memoria: elevaron un memorial frente a su antigua casa y le dieron su nombre a un jardín. En 2009 se inauguró una estatua de bronce en el National Infantry Museum de Georgia, Estados Unidos. El Ejército estadounidense y el Museo Nacional del 11 de Septiembre conservan objetos personales de Rick, como su placa militar y sus manuales de emergencia.

