El mineral que duerme bajo Río Negro y que ya despierta millones de dólares

Una empresa subsidiaria de Blue Sky Uranium ya controla más de 205.000 hectáreas en Amarillo Grande y busca capital para avanzar. Lo que encontraron bajo el suelo rionegrino, y el acuerdo millonario que podría cambiar todo.

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El mineral que duerme bajo Río Negro y que ya despierta millones de dólares
El mineral que duerme bajo Río Negro y que ya despierta millones de dólares

Río Negro tiene hoy el proyecto de uranio más avanzado de la Argentina, en un país que domina el ciclo de combustible nuclear pero que no produce su propio uranio. La Secretaría de Minería provincial relevó el estado de la exploración y el mapa muestra dos zonas calientes: Amarillo Grande, en el centro, y Catriel, en el norte.

El informe confirma que las concesiones activas se reparten entre esos dos sectores geológicos. En la Zona Centro, Minera Cielo Azul S.A., subsidiaria de Blue Sky Uranium, controla más de 205.000 hectáreas entre cateos y permisos de exploración. El Proyecto Ivana, de 6.777 hectáreas, ya superó la Evaluación Económica Preliminar (PEA) y avanza hacia la prefactibilidad, junto con Ivana Central e Ivana Este, que recién empiezan con perforaciones y muestreo.

Los números que ilusionan

El yacimiento suma 25,3 millones de toneladas de roca mineralizada. De ese total, 19,7 millones corresponden a recursos indicados —la categoría más confiable— con una ley de 333 gramos de uranio por tonelada (0,039%) y 105 gramos de vanadio por tonelada (0,019%). Los 5,6 millones restantes son recursos inferidos, con leyes algo menores: 262 gramos de uranio y 109 de vanadio por tonelada.

La disposición tabular del mineral y su escasa profundidad —menos de 25 metros en promedio— permitirían una explotación a cielo abierto de bajo costo mediante lixiviación alcalina. Según la PEA actualizada en 2024, la mina podría producir unas 680 toneladas de óxido de uranio por año, equivalentes a 580 toneladas de uranio puro, durante once años de vida útil. Con un precio de referencia de 78,75 dólares la libra, los ingresos anuales llegarían a 121,7 millones de dólares.

En la etapa operativa se prevén 190 empleos directos y 250 indirectos, con prioridad para la mano de obra de Valcheta y su zona de influencia. No se instalarían campamentos permanentes.

El respaldo que cambió el panorama

El proyecto Ivana dio un salto financiero en el último año y medio. En febrero de 2025, Blue Sky Uranium cerró un acuerdo con Corporación América, del Grupo Eurnekian, para capitalizar Ivana Minerales S.A. La operación contempla una inversión inicial de 35 millones de dólares por el 49,9% del capital accionario, con el objetivo de avanzar en los estudios de factibilidad. Si esos estudios son positivos, la empresa se compromete a una inversión adicional de 160 millones de dólares para arrancar la producción, lo que elevaría su participación al 80%.

Catriel y las otras apuestas

La Zona Norte alberga el Proyecto Catriel, en manos de la CNEA, con aproximadamente 12.770 hectáreas y mineralización alojada en los niveles de transición óxido-reducción de las Formaciones Los Loros, Anacleto y Bajo de la Carpa, entre los 90 y 160 metros de profundidad. La CNEA mantiene un programa sistemático de perforaciones, perfilajes geofísicos e investigaciones hidrogeológicas para delimitar el recurso.

El interés se amplía. Se registraron nuevas solicitudes de prospección de Piche Resources, Trendix Mining SRL y la empresa provincial Edhipsa. Esta última prospecta tres áreas propias: El Desafío, junto a Catriel, donde se analizaron cerca de 2.100 pozos petroleros y se detectaron anomalías radiométricas entre los 70 y 150 metros —y otras más profundas, entre 200 y 800 metros, que podrían explotarse con lixiviación in situ—; Sierra Blanca, de 40.000 hectáreas al sur de General Roca, con anomalías en areniscas cretácicas de la Formación Huincul; y El Gualicho, de 60.000 hectáreas en el Gran Bajo del Gualicho, accesible por la Ruta Provincial 2 desde San Antonio Oeste, con presencia de carnotita en sectores aledaños y un avance todavía incipiente.

El know how nuclear, el otro activo

Río Negro no llega solo con el recurso geológico. El documento remarca que la provincia cuenta con un entramado científico-tecnológico consolidado: el Centro Atómico Bariloche, el Instituto Balseiro, la Planta de Enriquecimiento de Uranio de Pilcaniyeu y la estatal INVAP. Esa combinación podría articularse con la actividad extractiva para conformar una cadena de valor nuclear completa dentro del territorio.

A nivel país, la Argentina reconoce más de una docena de proyectos de uranio con distinto grado de avance en Chubut, Mendoza, Neuquén, Santa Cruz, La Rioja, Catamarca y Salta, además de Río Negro. Frente a ese panorama, el informe insiste en que Amarillo Grande se diferencia por su etapa de avance —ya con PEA y exploración confirmada— y por la infraestructura disponible: rutas, energía eléctrica a menos de 40 kilómetros, acuíferos de baja salinidad y la cercanía con el polo científico de Bariloche. Esa combinación lo posiciona como el proyecto con mayores chances de reactivar la producción de uranio en el corto plazo.

Proyecto de uranio en Río Negro

Mineral de uranio

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