El misterio de la caja vial: qué hay detrás de la confesión del Gobierno sobre los fondos de las rutas
El Gobierno admitió que parte del impuesto a los combustibles no se usa para rutas. ¿Qué hace con esa plata? Los detalles que encienden a las provincias.
El Gobierno nacional finalmente admitió lo que muchos sospechaban: parte del dinero del impuesto a los combustibles no se usa para arreglar rutas, sino para sostener el equilibrio fiscal. La confesión del vocero presidencial, Adrián Ravier, destapó una olla que hierven las provincias.
En una entrevista con El Diario de La Pampa, Ravier fue consultado sobre el visible deterioro de los corredores nacionales y el destino de la recaudación. Su respuesta no dejó lugar a dudas: “Yo no diría que nada del dinero de ese impuesto va a mantenimiento de rutas. Hoy las rutas se están manteniendo. Lo que no te puedo decir ahora es cuánto de lo que se recauda está yendo al mantenimiento de rutas, pero sin duda una parte de esos impuestos va a Vialidad y la otra parte lo dispone el Ministerio de Economía como parte de lograr el equilibrio fiscal”.
¿Qué es el SisVial y por qué es tan importante?
El Sistema Vial Integrado (SisVial) es un fideicomiso creado por el Decreto 976/2001, que se nutre del Impuesto a los Combustibles Líquidos (ICL), establecido por la Ley 23.966. Según esa norma, esos fondos tienen un destino exclusivo: construir, mantener y rehabilitar las rutas nacionales. Sin embargo, los números cuentan otra historia.
Desde que Javier Milei asumió, la administración nacional acumuló más de $1,5 billones a través de este tributo. Pero los balances oficiales revelan una subejecución alarmante: solo se aplicó el 25% ($394.406 millones) a trabajos sobre la calzada. El resto, que se maneja a través del Banco Nación bajo las órdenes de la Secretaría de Finanzas, está inmovilizado en colocaciones financieras como LECAP, BONCAP y LECER. La tasa de subejecución acumulada llega al 73,8%.
El desglose es contundente:
En 2024, se ejecutó apenas el 11,3% de lo recaudado ($40.668 millones sobre $360.238 millones). En 2025, la ejecución subió al 39% ($270.592 millones sobre $692.514 millones). Y en los primeros cinco meses de 2026, el desembolso volvió a caer al 18,5% ($83.144 millones sobre $450.500 millones).
¿Quién es Adrián Ravier y por qué sus palabras preocupan?
Ravier ya había sido noticia a principios de julio, cuando en el canal de streaming oficialista Carajo lanzó una proyección para el dólar: “Que el dólar llegue a $1.800 en los próximos meses es una posibilidad”. Una afirmación que contradice los planes oficiales y el mensaje que se envía a los mercados.
El impacto en las provincias: La Pampa, Río Negro y Neuquén
El congelamiento de la caja vial profundizó el conflicto con los gobiernos del interior productivo, que ven cómo las rutas se destruyen por el tránsito pesado sin recibir la contrapartida de los impuestos que pagan los ciudadanos al cargar nafta.
En La Pampa, el gobernador Sergio Ziliotto enviará un proyecto a la Legislatura para cobrar un peaje a los camiones de más de cinco ejes que transportan arena desde Entre Ríos hacia Vaca Muerta. Ziliotto había pedido el traspaso de 600 kilómetros de rutas nacionales, pero exigió que vinieran acompañados por los fondos del ICL que Nación recauda y no ejecuta.
En Neuquén, la capital mantiene el reclamo por una deuda superior a los $48.105 millones en contratos y obras paralizadas.
En Río Negro, tras el Decreto 256/2026, que habilita a las provincias a licitar por peaje rutas nacionales, el ministro de Obras Públicas, Alejandro Echarren, dijo que la provincia no tiene margen financiero para asumir costos federales, pero admitió que los distritos se ven forzados a buscar alternativas para evitar que los corredores queden destruidos.
La confesión de Ravier no solo confirma el desvío de fondos, sino que deja al descubierto una estrategia que prioriza el ajuste fiscal por encima de la infraestructura vial. ¿Hasta cuándo aguantarán las rutas y las provincias?