El misterio de la sala cerrada: la Biblioteca Popular de Paraná busca resucitar su teatro
¿Qué se esconde detrás de la sala cerrada? La Biblioteca Popular de Paraná tiene un plan para resucitar su teatro, pero los fondos no aparecen. Conocé los detalles de una obra que promete revolucionar el patrimonio cultural.
La Biblioteca Popular de Paraná, un ícono arquitectónico y cultural de la provincia, tiene un sueño pendiente: reabrir su teatro, clausurado desde 2008. Tras años de gestiones, el proyecto de restauración integral aguarda fondos para convertirse en realidad.
Ubicada en la calle Buenos Aires 256, esta asociación civil centenaria fue declarada Monumento Histórico Nacional en 2006. Ese título la protege, pero también complica cualquier obra. La sala de teatro, con capacidad para unas 280 personas entre platea y palcos, guarda similitudes con el Teatro 3 de Febrero y permanece inaccesible desde hace más de una década.
¿Por qué cerró el teatro?
Beñat Raúl Uranga, presidente de la comisión directiva, explicó a UNO que la planta alta estuvo activa hasta 2007 y que al año siguiente se tomó la decisión de cerrarla: "Todo lo que es la planta alta de la biblioteca estuvo activo hasta el 2007 y a partir del 2008 se cerró por una decisión de la biblioteca". El motivo fue el deterioro estructural por filtraciones de agua: "Cuando se cerró en 2008 el teatro fue una gran pérdida para la biblioteca, pero también para la comunidad en general".
Para frenar el avance del daño, hace una década se instaló un "sobretecho" en el teatro, una obra de contención que evita mayores destrozos. Ahora, se realizan trabajos similares en la sala de lectura, construyendo estructuras por encima del edificio original para no intervenir directamente el monumento.
Un plan ambicioso que no arranca
La biblioteca ya tiene un Proyecto de Puesta en Valor Integral aprobado por la Comisión Nacional de Monumentos Históricos. Incluye la instalación de un ascensor, accesos para personas con discapacidad, sistemas de climatización y un nuevo anfiteatro en el patio trasero. Sin embargo, la obra no logra concretarse: el proyecto llegó a instancias de licitación en cuatro oportunidades (tres nacionales y una provincial), pero los cambios de gestión y factores económicos lo frenaron.
Uranga no pierde la esperanza: "La biblioteca nunca pierde las esperanzas; siempre estamos gestionando reuniones para conseguir los fondos necesarios".
Más viva que nunca
Lejos de ser un lugar estático, la biblioteca bulle de actividad: talleres de lectura, danza, estimulación cognitiva y actividades para niños. Cuenta con unos 2.100 socios activos y la cifra crece mes a mes. Uranga destacó: "La biblioteca es un lugar que tiene mucha vida, que van orquestas, que se presentan libros, que tiene todos los libros para todas las edades y todas las novedades editoriales más nuevas... tenemos un sinfín de talleres de lectura, de estimulación cognitiva, para niños y de danza".
Para colaborar con su sostenimiento, se puede ser socio común (12.000 pesos mensuales) o socio protector (24.000 pesos, con retiro simultáneo de dos libros). El directivo subrayó: "Todos los meses llevamos un registro de altas y de bajas y todos los meses hay más altas que bajas... esta realidad te demuestra que estos espacios son importantes y son demandados por la sociedad".