El misterio de las lluvias en los frutales: qué recomienda el INTA para evitar pérdidas
Las lluvias no afectan a los frutales en reposo, pero la humedad esconde un riesgo que podría arruinar la producción. ¿Qué hay que hacer para proteger los montes?
Las recientes lluvias en el Alto Valle pusieron en alerta a los productores, pero los frutales aún no brotan. Sin embargo, la humedad esconde un peligro silencioso que podría arruinar los montes.
La ingeniera agrónoma Karina Zon, del INTA, explicó que las plantas están en reposo invernal y que las lluvias no son una amenaza directa para los frutales de pepita y carozo. Pero hay un detalle que no se puede ignorar.
“En este momento todas las plantas frutales están sin hojas. Todavía no comenzó la brotación, así que las lluvias no influirían tanto en lo que son enfermedades en los frutales de pepita y carozo”, aclaró Zon.
¿Qué peligro esconden los cortes de poda?
La humedad y las lluvias pueden ser un problema si los cortes de poda no están protegidos. Las heridas grandes tardan en cicatrizar y dejan la madera expuesta a hongos que causan enfermedades.
Zon advirtió que esos hongos pueden avanzar por el interior del árbol. Si atacan una rama lateral, se puede salvar la parte dañada, pero si llegan al eje principal, las consecuencias son graves y pueden matar el árbol.
Por eso, la especialista recomienda pintar los cortes con pintura de base acuosa para exteriores, que es más duradera. Y lanzó una advertencia: no usar pinturas sintéticas porque son tóxicas para los tejidos vegetales.
Es un trabajo extra que demanda tiempo y dinero, pero Zon lo considera una inversión necesaria, sobre todo en chacras donde ya hubo problemas de enfermedades de la madera.
¿Cuándo empiezan los tratamientos preventivos?
La situación cambiará en los primeros días de agosto, cuando los frutales de carozo entren en la etapa de yema hinchada, previa a la brotación. Ahí se deben hacer aplicaciones con productos cúpricos para prevenir enfermedades como el torque.
“Todavía no brotó, pero la yema empieza a engrosarse. Ahí es donde se hace esta aplicación con productos cúpricos”, indicó Zon.
Para los frutales de pepita, como perales y manzanos, la humedad también puede favorecer la sarna. Las aplicaciones se harán cuando el estado fenológico lo indique, y no hay que esperar a que aparezca la enfermedad.
Zon insistió en que los productores tengan listos los productos y equipos antes de la brotación. Si se espera a ver síntomas, el manejo se complica: con hojas y frutos, las aplicaciones son más difíciles, algunos productos no se pueden usar y hay que respetar los tiempos de carencia.
“Es fundamental hacer estas aplicaciones preventivas. Muchas veces, como la planta todavía no tiene hojas, se piensa que no son necesarias y se espera a que aparezca el problema. Después es mucho más complejo”, sostuvo la agrónoma.
Mientras los árboles no tengan hojas, se pueden usar productos minerales, aceites o polisulfuro de calcio, con mejor cobertura y sin riesgo de residuos en los frutos.
¿Por qué las recomendaciones cambian según la zona?
El INTA monitorea la región con estaciones meteorológicas y sistemas de alerta. Las condiciones no son iguales en todo el Alto Valle: una lluvia en una localidad puede no repetirse en otra.
Por eso, las recomendaciones no se basan solo en el calendario. Se consideran horas de humedad, precipitaciones, temperatura y el estado fenológico para definir el momento exacto de cada tratamiento.
