El misterio de los $1,4 billones: el Gobierno no dice dónde están los fondos de los combustibles
El Gobierno no explica qué hizo con los $1,4 billones del impuesto a los combustibles. ¿Por qué ese dinero no llega a las rutas?
El vocero presidencial, Adrián Ravier, dejó una pregunta flotando en el aire: ¿dónde está la plata del impuesto a los combustibles? En conferencia de prensa no pudo precisar en qué instrumentos financieros están colocados los recursos del Impuesto a los Combustibles Líquidos ni cuándo se usarán para arreglar las rutas.
El Estado nacional reconoció haber recaudado unos $1,4 billones por este tributo, aunque otras estimaciones hablan de $1,5 billones. La polémica estalló al admitir que ese dinero se usó para sostener el superávit fiscal y que parte está invertida en plazos fijos y títulos públicos.
¿Qué se sabe de esos fondos?
Los gobernadores e intendentes ya saltaron: reclaman obras viales porque las rutas están en mal estado. La oposición presentó proyectos en el Congreso y hasta impulsa denuncias por malversación de fondos, ya que la ley obliga a usar lo recaudado por el SisVial exclusivamente en obras viales.
Los números del SisVial son contundentes. En 2024, con una subejecución del 73,8%, solo se gastó el 11,3% de lo recaudado: $40.668 millones de $360.238 millones. En 2025, la ejecución subió al 39% ($270.592 millones de $692.514 millones), pero volvió a caer al 18,5% entre enero y mayo de 2026 ($83.144 millones de $450.500 millones).
En total, el sistema recaudó $1.503.252 millones, ejecutó $394.406 millones y dejó más de $1 billón sin aplicar a las rutas al cierre del período analizado.
La respuesta de Ravier
Un periodista de Perfil preguntó puntualmente: ¿dónde está el dinero?, ¿en qué inversiones?, ¿qué plazos tienen?, ¿cuándo se destinará a las rutas? Ravier esquivó las tres preguntas y se refugió en el cambio de paradigma.
“Lo más importante es el cambio de paradigma”, dijo el vocero. Según su explicación, hasta diciembre de 2023 los contribuyentes aportaban a Vialidad Nacional para el mantenimiento de rutas, pero ese sistema no habría dado los resultados esperados.
La incógnita sigue abierta: mientras los conductores transitan rutas en mal estado, el dinero de sus impuestos permanece en plazos fijos y títulos públicos, sin fecha de uso para la finalidad que la ley ordena.