El misterio del mendigo millonario que murió torturado: una carta guardada 14 años y una llamada anónima
Una carta mecanografiada, amarillenta y con nombres tachados en tinta roja llegó catorce años después del crimen. La escribió, según el periodista Vidal Mario, el que quizás fue el único amigo de Manuel Roseo. Lo que hay adentro todavía nadie se anima a seguir.
La plataforma de periodismo narrativo Anfibia estrenó en Buenos Aires "Impenetrable: una historia criminal en el paraíso", cuya primera entrega se titula "El mendigo millonario: ¿Quién era Manuel Roseo?". La investigación, realizada en el Chaco por Diego Fernández Romeral, periodista, guionista y licenciado en Ciencias de la Comunicación por la UBA, toma como punto de partida un trabajo publicado años atrás por el chaqueño Vidal Mario.
Ese texto de Mario reconstruye la aparición en la Argentina de un personaje enigmático y, también, las circunstancias en que el presidente Carlos Menem le condonó la deuda millonaria que había contraído con el Banco Nación.
¿Quién era Manuel Roseo?
La revista lo presenta así: "Manuel Roseo, el mayor terrateniente del norte de Argentina. Un perfecto desconocido. Un migrante italiano que vivía en la miseria a pesar de ser dueño de La Fidelidad: una estancia que duplicaba el tamaño de Roma y valía 500 millones de dólares".
La mañana del 13 de enero de 2011 Roseo fue torturado y asesinado. Sobre partes de sus tierras se erigió después el Parque Nacional El Impenetrable, una joya de la conservación. Quienes cuentan su historia coinciden en que los enigmas de su vida apenas se comparan con los que dejó su muerte. Uno de los que lo sostiene es Vidal Mario, periodista, escritor e historiador chaqueño, autor de casi treinta libros.
La carta que llegó catorce años después
Sobre la entrevista que el autor chaqueño dio en Resistencia, la publicación porteña relata: "Catorce años después del asesinato de Manuel Roseo me entregan una carta. Es una hoja mecanografiada que se volvió amarillenta y rugosa con el tiempo. Tiene varios nombres tachados y luego escritos a mano con tinta roja". En el costado derecho hay un manchón que parece café volcado. El título es una pregunta: ¿Quién es Manuel Roseo?
"La escribió el que quizás fue su único amigo", dice Mario. "Poco después de que lo mataran".
El texto dispara una serie de incógnitas: ¿es un mendigo o un presta-nombre? ¿Una víctima o un personaje taimado y ladino? ¿Cómo vive míseramente teniendo cultura y fortuna? Según él, descendía de una noble familia patricia romana, ya que su madre era vecina y ciudadana del Vaticano. Decía conocer allí las intrigas palaciegas y las dudosas muertes de los Papas. También que fue "enviado" a América para "cuidar intereses" sin saber de qué se trataba.
Un ermitaño en la provincia más pobre
La casa de Vidal Mario está en las afueras de Resistencia. En la entrada a la ciudad hay un tótem de granito con una placa de metal grabada con imágenes de serpientes, cóndores e indígenas, y una frase: Chaco, "El secreto de Argentina". Para mayo de 2025, los registros oficiales indican que casi tres cuartos de los habitantes de Resistencia viven bajo la línea de la pobreza. En el resto del Chaco los datos escasean. En el norte de esa provincia vivía, como un ermitaño, Manuel Roseo.
"Esta historia es algo distinto a todo", dice Mario, que hojea un libro donde guarda recortes de entrevistas a Jorge Luis Borges, Ernesto Sábato y René Favaloro. "Un millonario viviendo como un linyera, harapiento, no puede ser real. Y, sin embargo, ocurrió".
Sobre Roseo apenas se escribieron un puñado de notas, perdidas entre rumores y pistas falsas. Dio una sola entrevista, al diario Norte en el 2000, titulada "Hombre rico, hombre pobre". Lo describieron como una persona de estatura mediana y delgado, que vestía siempre ropa de operario y zapatos de carpintero. Al final de esa nota, Roseo dijo: "Yo, como no tengo hijos, me puedo dar el lujo de vivir mal".
La deuda perdonada y una advertencia anónima
Vidal Mario publicó la única investigación que reúne datos sobre la improbable compra de La Fidelidad, entregada a Roseo a principios de los setenta por la corporación Bunge & Born, una de las mayores compañías agrícolas y alimentarias de Latinoamérica. También sobre los préstamos que una década después le dio el Banco de la Nación y que nunca pagó. "Un decreto del presidente Carlos Saúl Menem", escribió Mario, "lisa y llanamente le perdonó a Manuel Roseo una deuda de cinco millones de dólares".
El hombre que le dio esa información es el mismo que escribió la carta. Roseo le había prometido poderes absolutos para administrar sus campos, pero lo traicionó. "Tiempo después lo volví a ver. Estaba muy asustado. Vino a mi casa y se llevó todos los documentos. Ahora está enfermo. Dice que esta historia y esas tierras lo enfermaron", cuenta Mario.
Consultado sobre por qué no siguió esa pista, el periodista chaqueño responde: "Porque en cierta oportunidad recibí una llamada anónima con este mensaje: 'Le conviene que no siga jodiendo con el tema Roseo'". Asegura que lo inquietó tanto que nunca más atendió llamadas de números desconocidos.