El modelo científico que desafía al liberalismo: cómo Formosa construye su propia soberanía tecnológica
¿Puede una provincia construir su propio sistema científico sin depender del poder central? La respuesta de Formosa sorprende a todos.
En una jornada que reunió a especialistas en el Centro de Estudios Políticos “Juan Domingo Perón”, se expuso un análisis profundo sobre los modelos científico-tecnológicos que marcaron a la Argentina. El doctor Carlos Raúl Enrique Salina, contador y abogado, fue el encargado de trazar el recorrido histórico que va desde las políticas de los gobiernos nacionales hasta el actual Modelo Formoseño.
El debate principal giró en torno a dos paradigmas enfrentados: el liberal-agroexportador y el nacional-peronista. El primero, según el expositor, dejó al conocimiento científico al servicio de intereses particulares y primario-exportadores, mientras que el segundo impulsó la industrialización y la soberanía tecnológica. Este último se consolidó durante las presidencias de Juan Domingo Perón (1946-1955), con hitos como la creación de YPF, la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) y el CONITYC, antecesor directo del CONICET.
También se destacaron desarrollos emblemáticos como el reactor OPAL de INVAP y los satélites ARSAT-1 y ARSAT-2, logros que contrastan con los períodos de interrupción democrática y ajuste que erosionaron el presupuesto del sector.
¿Qué hace diferente al Modelo Formoseño?
En este escenario, el gobernador Gildo Insfrán se presenta como el artífice de un paradigma soberano y equitativo. Lejos de la teoría, Formosa ha estructurado un ecosistema científico-tecnológico integral para resolver demandas concretas de la comunidad y achicar las asimetrías regionales.
La infraestructura estratégica incluye el Polo Científico, Tecnológico y de Innovación (PCTI), Dioxitek, Fermosa Biosiderúrgica, la Universidad Provincial de Laguna Blanca (UPLaB) y el Instituto Politécnico Formosa (IPF). En salud, se destacan el Polo Sanitario y el Hospital de Alta Complejidad “Juan Domingo Perón”. Además, el CEDEVA y el Instituto PAIPPA democratizan el acceso a la biotecnología para pequeños productores rurales.
La Constitución 2025: un hito legal para la tecnología
Uno de los puntos más relevantes de la charla fue el análisis del Capítulo VI de la nueva Constitución provincial, sancionada el 5 de septiembre de 2025. Esta norma otorga rango constitucional a la innovación y a las tecnologías emergentes, incluyendo los derechos de cuarta generación.
El texto establece que la inteligencia artificial, la biotecnología y los sistemas autónomos deben estar bajo control humano y subordinados al interés público. También garantiza la soberanía digital, con capacidad de auditoría de algoritmos e independencia de infraestructura crítica, y promueve la apropiación social del conocimiento.
Las tres banderas del justicialismo
La jornada concluyó con una reafirmación contundente: sin un sistema científico-tecnológico propio no hay soberanía política ni independencia económica. En palabras del General Perón: “El hombre es principio y fin de la Comunidad Organizada… Nuestra comunidad sólo puede realizarse en la medida en que se realicen cada uno de los ciudadanos que la integran”.
En sintonía, Gildo Insfrán remarcó la importancia de poner el conocimiento al servicio del bien común: “Hace falta el esfuerzo de todos, en particular el mayor acopio de inteligencia para poner al servicio de nuestros coprovincianos los descubrimientos y adelantos de la ciencia y de la técnica, y que se orienten fundamentalmente a la construcción de opciones sostenibles y audaces con equidad y justicia social”.
Formosa demuestra así que la innovación no desplaza al ser humano, sino que lo dignifica. Con las banderas de la independencia económica, la soberanía política y la justicia social, la provincia avanza hacia un futuro donde la tecnología está al servicio del pueblo.