El modelo entrerriano que cambia la pregunta: qué sembrar después, no solo este año
Investigar el margen de cada cultivo por separado no alcanza: las decisiones de hoy condicionan las campañas que vienen. Qué propone el modelo que presentaron en Concepción del Uruguay y por qué los propios autores piden cautela.
Investigadores de Conicet-UTN FRCU y de la firma GCagro SRL presentaron en Concepción del Uruguay un modelo matemático que planifica secuencias agrícolas a lo largo de varias campañas, no solo la temporada que viene. La herramienta se dio a conocer en el marco del X Congreso Nacional e IX Internacional de Enseñanza de las Ciencias Agropecuarias.
La propuesta nace de una limitación conocida por los productores: analizar el margen de cada cultivo por separado no alcanza para ver cómo las decisiones de una campaña condicionan las siguientes. Un lote, después de todo, no vuelve a foja cero cada temporada.
Quiénes están detrás del desarrollo
El trabajo lo llevaron adelante Agustina Anselmino y Mariana Cóccola, ambas del equipo Conicet-UTN FRCU, junto a Matías Méndez, socio de GCagro SRL. La articulación entre el ámbito científico y el sector privado fue uno de los puntos que se destacaron durante la presentación.
En términos técnicos, el modelo se apoya en programación lineal entera mixta, conocida por sus siglas MILP. Para funcionar toma datos bien concretos: el historial de cada lote, las ventanas de siembra y cosecha, los rendimientos, los costos, las restricciones de rotación y las alternativas de comercialización disponibles.
Dos objetivos posibles y una misma herramienta
El sistema puede configurarse para perseguir dos metas distintas. Por un lado, maximizar el resultado económico. Por el otro, maximizar los días de cobertura vegetal. Esa doble lectura le da una utilidad práctica y a la vez educativa, ya que permite comparar escenarios productivos y de precios diferentes.
Para el ensayo se utilizaron datos representativos de distintos departamentos de Entre Ríos y el modelo puede incorporar a todos los cultivos. Los resultados arrojaron un dato que invita a repensar la planificación: algunas secuencias pueden convenir desde lo económico aunque incluyan cultivos que, mirados de forma individual, presentan margen negativo.
El hallazgo obliga a considerar la campaña como un conjunto. Un cultivo que a primera vista parece poco atractivo puede cumplir una función dentro de la rotación. Los propios autores aclararon que no se trata de una regla general.
Lo que todavía falta calibrar
Los responsables del trabajo fueron cautelosos en un punto clave: el efecto de las rotaciones sobre los rendimientos aún requiere más calibración y validación agronómica. Esa prudencia es parte del método. El modelo sirve para ordenar decisiones, pero no reemplaza la revisión técnica de cada lote.
El desarrollo también persigue un fin formativo. La idea es que los estudiantes puedan analizar distintos escenarios productivos y de precios, una dimensión que conecta la investigación con la enseñanza y que resultó central en un congreso dedicado justamente a la didáctica de las ciencias agropecuarias.
Para el productor, el cambio de enfoque es concreto: la pregunta deja de ser únicamente qué cultivo conviene sembrar este año y pasa a ser qué secuencia deja el lote en mejores condiciones para la campaña siguiente.
La propuesta ya cuenta con dos publicaciones en las JAIIO 2026. Las próximas etapas prevén profundizar la validación, desarrollar experiencias educativas y sumar variables logísticas y comerciales.