El momento que hizo temblar a Salta: el Señor del Milagro ya está en las calles
Salta se paralizó a las 16:30 cuando la imagen más esperada cruzó la puerta de la Catedral. Entre pañuelos blancos y lágrimas, hay un detalle que casi nadie vio venir.
La imagen más esperada dejó la Catedral Basílica a las 16:30 y una multitud desbordó el centro salteño entre pañuelos blancos, llantos y aplausos. La sirena marcó el instante y el sonido se impuso por unos segundos sobre el murmullo de la gente. Así comenzó el recorrido hacia el Monumento 20 de Febrero.
Apenas se abrieron las puertas, miles de pañuelos blancos se levantaron en el aire. El Himno al Señor del Milagro se escuchó en toda la plaza mientras algunos fieles alzaban las manos, otros lloraban en silencio y muchas familias mostraban fotografías de seres queridos por quienes llegaron a pedir o agradecer.
Los pañuelos no son un simple adorno: expresan el saludo, la entrega y el afecto del pueblo hacia sus Santos Patronos. Acompañan al Cristo durante su encuentro con la ciudad y se transforman en una oración colectiva.
Las lágrimas esconden historias distintas. Hay quienes agradecen por una recuperación, un trabajo o la unión familiar, y quienes atraviesan momentos difíciles. También están los peregrinos que caminaron durante días para encontrarse con la imagen y renovar su promesa.
Una devoción que nació entre terremotos
La imagen representa a Jesucristo crucificado y fue realizada hacia finales del siglo XVI. Los estudios la ubican en la región de Valladolid, España, aunque también presenta influencias artísticas americanas y de talleres peruanos de aquella época.
El Cristo fue enviado por fray Francisco de Victoria para la iglesia matriz de Salta. De acuerdo con la tradición, llegó en 1592 al puerto del Callao, en Perú, dentro de un cajón cuya procedencia marítima nunca pudo determinarse. Desde allí fue trasladado hasta Salta por antiguos caminos.
Durante casi un siglo, la imagen permaneció con escasa veneración. Todo cambió en septiembre de 1692, cuando fuertes terremotos destruyeron Esteco y sacudieron la ciudad de Salta. Según la tradición religiosa, los habitantes llevaron al Cristo en procesión, realizaron actos de penitencia y pidieron que cesaran los temblores. Al recuperar la calma, comenzó a consolidarse la devoción que permanece viva más de tres siglos después.
El himno que volvió a cantar una multitud
Mientras la imagen avanzaba, volvió a escucharse una de las canciones más representativas de septiembre: "Señor del Milagro, Cristo Redentor, del pueblo de Salta...".
El Himno al Señor del Milagro nació en 1942, cuando monseñor Roberto Tavella convocó a un concurso por el 350.º aniversario de la llegada de la imagen. La poesía elegida fue "Fidelis", escrita por la salteña Emma Solá de Solá, mientras que la música fue compuesta por el sacerdote y organista Fernando de Urquía.
Sus estrofas recuerdan la llegada del Cristo, el tiempo en que su imagen permaneció olvidada, los terremotos, el arrepentimiento del pueblo y la intercesión de la Virgen. El canto concluye reafirmando la unión que volverá a expresarse durante el Pacto de Fidelidad.
El Señor del Milagro avanza ahora hacia el Monumento 20 de Febrero. Allí, Salta volverá a pronunciar la promesa que atraviesa generaciones: "Señor, nosotros somos tuyos y Tú eres nuestro".