El montañista catamarqueño que conquistó el Lenin Peak y por qué tuvo que esperar para lograrlo
¿Qué hace un montañista cuando la montaña le dice que no? La historia de Eduardo Salas y su cumbre más esperada, con un giro que no te esperabas.
Eduardo Salas, andinista catamarqueño con casi dos décadas de trayectoria, sumó el Lenin Peak a su historial de cumbres, pero el camino hasta los 7.134 metros no fue directo: una tormenta lo obligó a esperar.
El 15 de agosto, Salas y su compañero Ulises Kusnesov alcanzaron la cima del Lenin Peak, en la cordillera del Pamir, Kirguistán. La expedición, que combinó aclimatación, escalada en hielo y decisiones tácticas, se convirtió en un nuevo hito para un montañista que ya había conquistado las diez montañas más altas de América y los once volcanes más altos del planeta.
Un primer intento frustrado por la nieve
La aventura comenzó con unos 15 días de aclimatación, que incluyeron el ascenso al Razdelnaya Peak (6.148 metros). El primer intento de cumbre, sin embargo, tuvo que suspenderse: las nevadas persistentes alteraron la ruta y elevaron el riesgo de avalanchas.
Ante ese escenario, el grupo original decidió no continuar. La espera se volvió parte de la estrategia, y cuando el clima mejoró, Salas y Kusnesov volvieron a intentarlo, esta vez solos.
El desafío glaciar entre campamentos
La expedición montó tres campamentos: C1 a 4.400 metros, C2 a 5.600 y C3 a 6.100. El tramo entre C1 y C2 fue el más técnico, con arneses, cuerdas y cruce de grietas mediante escaleras fijas.
La progresión por el glaciar permitió completar la aclimatación antes de la jornada final, que implicó unos 10 kilómetros de recorrido total y 1.050 metros de desnivel positivo, casi todo por encima de los 6.000 metros.
Sin sherpas ni apoyo externo
La travesía se realizó de manera completamente autónoma. Salas y Kusnesov cargaron en sus mochilas todo el equipo, la comida y la indumentaria, sin recurrir a porteadores ni servicios externos, algo cada vez más inusual en montañas de más de 7.000 metros.
Esa modalidad aumenta la exigencia física y logística, pero también define el estilo de un montañista que ya había escalado las cumbres más altas de América y los volcanes más altos del planeta.
Una lección de paciencia en la montaña
Más allá de la cifra, la expedición dejó una enseñanza: saber cuándo esperar es tan importante como saber avanzar. En el Pamir, la primera oportunidad no fue la definitiva. Días después, con mejores condiciones, Salas y Kusnesov volvieron a intentarlo. Esta vez, el camino terminó en la cumbre.