El movimiento estudiantil que tumbó a un presidente y ahora maneja Serbia: quién lo lidera
El movimiento estudiantil que nació de una tragedia y tumbó a un presidente ahora deberá decidir quién gobierna Serbia: la interna por el poder y lo que está en juego para toda la región.
Una coalición surgida de las protestas por la tragedia ferroviaria de Novi Sad se impuso en las elecciones parlamentarias y puso fin a 14 años de dominio de Aleksandar Vucic. La "Lista de los Estudiantes" obtuvo el 52,7% de los votos y 139 bancas, pero ahora deberá definir quién gobernará un país clave de los Balcanes.
Serbia cambió de manos. El movimiento estudiantil que nació como una reacción espontánea contra la corrupción tras el derrumbe de una marquesina en la estación de trenes de Novi Sad, en noviembre de 2024, se transformó en la principal fuerza política del país y desbancó al Partido Progresista Serbio (SNS) de Aleksandar Vucic.
Con casi la totalidad de las mesas escrutadas, la lista respaldada por los estudiantes cosechó el 52,7% de los sufragios, mientras que la alianza oficialista quedó en el 39,2%, según los datos de la Comisión Electoral Estatal. Ese resultado se traduce en 139 escaños de los 250 que tiene el Parlamento; el SNS conservó 97 y los partidos minoritarios se repartieron el resto.
Del dolor a las urnas
La tragedia de Novi Sad fue el detonante. El derrumbe de una marquesina en la estación ferroviaria provocó la muerte de 16 personas y desató una ola de indignación que exigió responsabilidades políticas. Las marchas no se detuvieron y, con el correr de los meses, el movimiento se consolidó como la alternativa más sólida al oficialismo.
El profesor de psicología Aleksandar Baucal, uno de los primeros en apoyar la movilización y luego candidato en la lista, explicó a Associated Press que el descontento de una generación criada en una sociedad injusta fue el combustible. "Se dieron cuenta de que, si se rendían, estarían renunciando a sus vidas", dijo. "Esto los convirtió en un adversario que no puede rendirse".
Una estructura sin jefe único
A diferencia de los partidos tradicionales, el movimiento estudiantil eligió organizarse de abajo hacia arriba. No tiene dirigentes formales ni portavoces permanentes. Las decisiones se toman en asambleas por facultad, luego se coordinan entre universidades y finalmente se definen a nivel nacional. Ese método, que nació durante las protestas, se trasladó a la campaña electoral.
Cada facultad de la Universidad de Belgrado pudo proponer candidatos. Los postulantes se presentaban ante los estudiantes y estos los seleccionaban. Las votaciones se hacían en los llamados plenums, asambleas abiertas en facultades de todo el país.
"Para nosotros ha sido importante desmantelar el culto a la personalidad", contó a AP Vukasin Djinovic, un estudiante de Novi Sad. Según él, el movimiento defiende "la democracia, la tolerancia y el respeto por la opinión de todos", en clara contraposición al estilo personalista que le atribuyen a Vucic.
Quiénes integran la lista
La coalición no está formada solo por jóvenes. En sus filas hay profesores universitarios, especialistas, agricultores, artistas, deportistas y referentes de la sociedad civil. El programa promete combatir la corrupción, reconstruir las instituciones democráticas, garantizar la independencia de los medios y mejorar la educación, además de impulsar medidas de recuperación económica y social.
Entre los nombres más visibles aparecen el cardiólogo Ilija Srdanovic, que encabeza la lista; el exgobernador del banco central Dejan Soskic, y el profesor de la Universidad de Belgrado Radomir Sajcic, quien habló en nombre de los estudiantes después del triunfo.
"[El movimiento estudiantil ha provocado] un cambio profundo en la cultura de Serbia; solo queda por ver si perdura", afirmó Katarina Popovic, también docente de la Universidad de Belgrado. "Solo esperamos que haya grandes objetivos que puedan mantenerlos unidos el tiempo suficiente para desmontar el sistema".
Celebración y dudas
El domingo por la noche, después de que Vucic reconociera la derrota, decenas de miles de personas salieron a festejar en Belgrado y en otras ciudades. La alegría, sin embargo, convive con la incertidumbre. La coalición estudiantil debe ahora definir quién será el primer ministro y cómo se repartirán los cargos del Ejecutivo.
Esa definición será clave para la estabilidad de Serbia, la mayor economía de los Balcanes Occidentales, y para sus relaciones con China, Rusia y la Unión Europea, su principal socio comercial.
En la calle, las opiniones están divididas. Para algunos, el resultado abre la puerta a una transformación profunda. "Esta corrupción que ha penetrado en todos los poros de nuestras vidas... por supuesto que cambiará, esperamos que poco a poco avancemos en esa dirección hacia una comunidad normal", dijo a Reuters Svetlana Karagkozidou, empleada del sector de seguros de 60 años.
Otros miran con recelo la velocidad del cambio y la falta de experiencia de los nuevos gobernantes. "No me gusta cambiar el país así, tan repentinamente y todo de golpe. Ni siquiera sé quién está detrás, quiénes son esas personas, quién va a dirigir el país", declaró Senka Radakovic, funcionaria de 60 años.
El movimiento también tomó posición en temas sensibles: no reconoce la independencia de Kosovo, la antigua provincia meridional que se declaró independiente en 2008, pero impulsa un referéndum sobre la adhesión de Serbia a la UE, un vínculo que se deterioró en los últimos años.
Durante casi dos años de movilización, los estudiantes organizaron marchas y recorridos en bicicleta por todo el país, mientras denunciaban detenciones, vigilancia y acusaciones de actividades contra el Estado. El gobierno respondió con medidas represivas, pero la presión no frenó el crecimiento del apoyo social.
Antes de los comicios, observadores internacionales y la Unión Europea habían manifestado su preocupación por las condiciones de seguridad y transparencia. El SNS también había sido acusado de irregularidades electorales, como presiones sobre votantes y manipulación de registros, denuncias que el partido negó.
La victoria de la lista estudiantil resuena más allá de las fronteras. La derrota de Vucic recuerda a la del húngaro Viktor Orban en abril y podría inspirar a otros movimientos juveniles que reclaman mejores condiciones educativas y más oportunidades en Europa.
El desafío, ahora, es transformar una movilización que logró desplazar a uno de los dirigentes más poderosos de los Balcanes en un gobierno capaz de cumplir las promesas de combatir la corrupción y reconstruir las instituciones democráticas.