El Municipio dice que castra "masivamente", pero el número de cirugías de 2025 lo desmiente

En enero de 2026, los veterinarios municipales de Comodoro pusieron un tope de ocho cirugías por profesional. Lo que dice ese documento sobre el control animal en la ciudad, y por qué los números oficiales no cierran con el discurso de las "castraciones masivas".

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El Municipio dice que castra "masivamente", pero el número de cirugías de 2025 lo desmiente
El Municipio dice que castra "masivamente", pero el número de cirugías de 2025 lo desmiente

La Municipalidad de Comodoro Rivadavia difundió el jueves 1 de octubre de 2026 una gacetilla titulada "El Municipio afianza las acciones masivas de control animal e intervenciones territoriales". Allí informó que en 2025 se concretaron 4.983 castraciones y que en lo que va de 2026 se hicieron unas 2.200. Los números son ciertos, pero el adjetivo "masivas" no aguanta el cruce con los propios datos oficiales.

Cuántos animales hay y cuántas castraciones hacen falta

Para dimensionar el problema hay que partir de una estimación. El censo del INDEC de 2022 contó 201.854 habitantes en Comodoro Rivadavia. El Programa de Equilibrio Poblacional (PEP), elaborado por profesionales de la Red de Políticas Públicas, calcula que en ciudades de más de 10.000 habitantes hay un perro o gato cada dos personas. La cuenta arroja unos 100.900 animales en la ciudad.

Contar perros y gatos uno por uno no sirve: un animal callejero que hoy está en una esquina a las pocas horas aparece en otra cuadra y es imposible saber si ya fue registrado. Un censo así consume tiempo y recursos que rinden más si se destinan a un plan de castraciones. Por eso se trabaja con índices de estimación basados en muestreos poblacionales.

La Red exige castrar cada año, como mínimo, al 20% de la población estimada, con o sin familia. En Comodoro eso equivale a unas 20.185 cirugías anuales, cerca de 1.680 por mes. "Masivas" es sostener ese ritmo, no operar a cuentagotas.

Los números oficiales, uno por uno

La gacetilla y el portal de datos abiertos de la Municipalidad, con información de la Dirección de Veterinaria, permiten ver la evolución de las cirugías entre 2023 y lo que va de 2026.

2025 fue un retroceso. Las castraciones cayeron un 30% respecto de 2024: pasaron de 7.118 a 4.980. La gacetilla lo presenta como un logro y omite la comparación. Faltaron unas 15.200 cirugías para alcanzar el mínimo de ese año.

El promedio diario es bajo. Con unos 250 días hábiles, 2025 promedió cerca de 20 castraciones por día, contra las 80 o 100 diarias que reclaman los grupos proteccionistas. En 2026 el promedio estimado ronda las 12.

2026 está peor. Según la gacetilla, en lo que va del año se hicieron 2.227 cirugías, un 2,2% de la población a castrar. El mínimo recomendado es del 20%.

El análisis de los datos oficiales también muestra inconsistencias. Se habla de "distribución equitativa" entre zonas: en 2025 fue pareja (2.464 en la zona norte y 2.519 en la sur), pero en 2026 no: 1.445 en el norte (65%) contra 782 en el sur (35%). Además, se informaron 814 vacunas antirrábicas en 2026, contra 1.913 en 2025.

El reclamo de los vecinos: 100 castraciones por día

Las cifras oficiales coinciden con lo que denuncian vecinos y organizaciones proteccionistas, que piden implementar el PEP con castraciones masivas, gratuitas, tempranas y sin exclusiones, más un pilar educativo por inmersión para lograr una convivencia sana. Hoy el servicio rechaza a más personas de las que atiende.

A fines de 2025, el secretario de Control Urbano y Operativo, Miguel Gómez, que tiene a su cargo la Dirección de Veterinaria, reconoció el problema y anunció la instalación de un nuevo puesto de castración para llegar a 80 u 85 cirugías diarias. Eso todavía no se cumplió y la situación empeoró: en algunos períodos el promedio real cayó a unas 10 diarias.

¿Por qué, si hay castraciones, crece la sobrepoblación? Porque las pocas que se hacen no alcanzan. Con menos del 5% anual la reproducción no se frena. La Red de Políticas Públicas la describe como geométrica-exponencial.

"Desgaste físico" y un tope de ocho cirugías

En enero de 2026 los veterinarios municipales enviaron una nota al director operativo de Control Poblacional de Fauna Urbana y Zoonosis, Rafael Pacheco. Allí explican que cada paciente es distinto (tamaño, peso, grasa corporal, fragilidad de tejidos) y que por eso a veces deben cambiar la técnica quirúrgica.

Sostienen que el monitoreo de la anestesia y la recuperación no puede delegarse en un ayudante, que el programa funciona de lunes a viernes todo el año y que el desgaste físico puede llevar a cometer errores. Por eso fijaron un tope de ocho cirugías por veterinario. Cierran diciendo que sus pacientes son seres sintientes y no "una estadística".

La seguridad del animal importa y la cirugía debe estar a cargo de un veterinario matriculado. Nadie propone lo contrario, y el PEP tampoco. La nota se centra en el acto quirúrgico y no aborda el contexto de sobrepoblación ni sus riesgos sanitarios.

El razonamiento es caso por caso, como en una clínica privada. En una política pública también se mide cuántos animales quedan sin castrar y qué pasa si no se interviene: más camadas, más abandono, más mordeduras y más riesgo sanitario. Un tope por cirujano, sin reorganizar el trabajo, implica rechazar a quienes llegan a pedir turno.

La recepción, el registro, la preparación del paciente, el instrumental y la recuperación pueden hacerlos ayudantes entrenados, empleados del área. Eso libera al veterinario para lo que solo él puede hacer y multiplica el rendimiento del quirófano.

El PEP trabaja con un equipo entrenado: un coordinador, un cirujano veterinario y un grupo de soporte con administrativo, anestesista, asistente de quirófano limpio y asistente de quirófano sucio. En ciudades grandes se necesitan varios equipos. La cantidad de personas puede variar, pero no los roles ni las tareas.

Cómo es castrar a "ritmo de campaña"

La metodología del programa tiene dos pilares: maniobras quirúrgicas abreviadas del veterinario y entrenamiento en división de tareas del grupo de soporte. Según la guía de la Red, cada equipo puede realizar entre 30 y 50 intervenciones en media jornada y hasta 100 en una jornada completa.

¿Cuántos equipos necesita Comodoro? La guía indica que los municipios que requieren hasta 1.000 castraciones mensuales pueden hacerlo con un veterinario y su grupo de soporte. Comodoro necesita unas 1.680 por mes, es decir, entre uno y dos equipos entrenados.

En costos, un relevo de la Red en municipios modelo arroja un promedio de 1,5 a 2 dólares por animal en insumos, más los sueldos. La guía también recomienda un incentivo por cumplimiento de metas mensuales, con la calidad correspondiente.

Turnos ágiles o por orden de llegada. El programa debe ser ininterrumpido durante el año y con horarios accesibles. Lo ideal es trabajar por orden de llegada, sobre todo en los barrios. Si se usan turnos, deben darse por todas las vías posibles (teléfono, WhatsApp, redes sociales), para los días inmediatos y sin superar una semana, con un 20% de sobreturnos para compensar la deserción. Las hembras preñadas o en celo se atienden como emergencia, sin turno.

Servicio en el territorio. Las campañas deben llegar a todos los barrios: vecinales, escuelas, clubes, delegaciones municipales y móviles quirúrgicos. Cualquier espacio amplio con agua y luz que permita separar recepción, pre-quirófano, quirófano y pos-quirófano sirve para operar. Cada jornada se anuncia con 48 a 72 horas de anticipación y se informa cuántos animales se atenderán.

Vacunación en cada campaña. El PEP indica vacunar en todas las campañas de castración, con un plan domiciliario complementario, hasta mantener inmunizado al 70% de la población estimada. La guía aclara que la vacuna antirrábica y el antiparasitario pueden aplicarlos un idóneo, sin necesidad de un veterinario. Es decir, vacunar en el mismo acto no resta tiempo quirúrgico. Para Comodoro, ese 70% serían unas 70.000 dosis, contra las 814 de 2026 y las 1.913 de 2025.

Cuándo castrar. La edad ideal es a los 3 meses, siempre antes del primer celo. Según la Red, eso reduce al 0,5% la posibilidad de tumores hormono-dependientes; después del primer celo sube al 8% y tras el segundo, al 26%. Castrar tarde hace que la sobrepoblación "se burle" de cualquier plan, porque una hembra ya tuvo en promedio unos cinco descendientes.

Seguridad. La guía sostiene que los municipios que aplican el programa tienen los índices de mortalidad e infección más bajos del país, incluso comparados con el sector privado, gracias a la calidad y asepsia del equipo.

Capacitación gratuita. Municipios como Almirante Brown (Buenos Aires), Funes (Santa Fe) y Crespo (Entre Ríos) entrenan equipos sin costo. En La Plata, el convenio con la Red incluyó capacitación para el personal municipal. Comodoro puede pedirla.

El tope de ocho cirugías por veterinario no es un problema de profesionales sino de modelo. El programa que el propio Municipio dice aplicar prevé equipos con división de tareas, cirugías abreviadas y una producción diez veces mayor por equipo. Para Comodoro, la salida no pasa por pedirle a cada veterinario que opere más, sino por reorganizar equipos, capacitarlos con la Red y sostener la meta del 20%.

Por qué el círculo veterinario no respalda un programa masivo

El debate no es nuevo ni exclusivo de Comodoro. Cuando La Plata sancionó una ordenanza de castraciones masivas, el Colegio de Veterinarios Bonaerense la rechazó. Fuentes del proteccionismo calificaron esa reacción como corporativa y sostuvieron que el organismo apoya las castraciones masivas en el discurso, pero pretende que los municipios operen solo sobre poblaciones de menores recursos. En Comodoro, sectores del proteccionismo plantean algo parecido: que parte del círculo veterinario no respalda un programa masivo por temor a perder clientela en el sector privado.

El PEP es gratuito para toda la población. Según la Red, aun cuando los tutores tienen recursos para pagar y no lo hacen en una veterinaria, el animal queda sin castrar y las consecuencias las paga toda la comunidad. El programa no le quita un cliente a nadie que ya habría ido.

La brecha es enorme. En 2025 Comodoro castró unos 415 animales por mes, contra los 1.680 que necesitaría para cumplir el 20% anual. Faltaron unas 15.200 cirugías. No hay datos oficiales de cuántas se hacen en veterinarias particulares, pero ninguna cifra razonable cubre esa diferencia.

Un animal castrado sigue necesitando atención. La Red señala que los animales castrados son más sanos y viven más años, lo que significa más años de vacunas, controles y consultas clínicas, también en el sector privado.

Queda por ver si el Municipio asumirá el compromiso de aplicar y consolidar una política pública de castraciones masivas que responda a la demanda. Sin un programa estatal sostenido en el tiempo, con equipos capacitados, presencia en los barrios y educación en cada jornada, la ciudad seguirá atrapada en un ciclo de sobrepoblación animal, abandono, maltrato y graves consecuencias para la salud pública.

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