El mural de Messi en Chajarí que paraliza a vecinos y turistas
¿Qué llevó a un joven de Chajarí a pintar el mural más grande de su carrera? La historia detrás del homenaje a Messi que tiene a toda la ciudad hablando.
Un artista plástico entrerriano convirtió una pared olvidada en un homenaje gigante a Lionel Messi. La obra, que retrata al capitán besando la Copa del Mundo, ya es un imán para quien pasa por la calle Champagnat. Jaru Dalprá Rebada, oriundo de Villa del Rosario, dejó su huella en Chajarí con un mural hiperrealista que nadie puede ignorar.
La pared, ubicada frente a las vías del ferrocarril, era un espacio gris y sin atractivo. Hoy, la figura de Messi con la Copa, las tres estrellas y las Islas Malvinas domina la escena y detiene a conductores, vecinos y turistas.
De la arquitectura a los pinceles
Jaru llegó a Buenos Aires con un plan claro: estudiar Arquitectura en la UBA y volver a Entre Ríos. Pero el choque cultural fue brutal. "Pasé de una tranquilidad que tenía naturalizada al despelote total", confesó. "Me volvía loco el ruido, vivir sobre una avenida con semáforo, todo el tiempo bocinas y sirenas".
Para sobrellevar la vorágine, se aferró al mate, su costumbre litoraleña favorita. "La cantidad de litros de mate que debo tomar por día supera ampliamente a la de agua", bromeó.
El punto de inflexión llegó con la pandemia. Encerrado en su habitación, decidió pintar "La creación de Adán" de Miguel Ángel en la pared. El éxito fue inmediato. Lo publicó en redes, retrató a sus perros y, ante los pedidos, entendió que el arte era su camino. Dejó Arquitectura y se anotó en Artes Visuales.
En Buenos Aires, trabajando en gastronomía, vio a una chica pintando un mural. Se acercó, le mostró sus cuadros y ella lo invitó a un proyecto. "Con ella trabajé un año y medio de lunes a sábado. Fue quien me enseñó a pasar mis proyectos a gran escala", explicó.
El desafío del mural de Messi
La idea de pintar a Messi surgió tras un evento con Duki que le dio gran visibilidad. Cuando desde el área de Deportes de Chajarí le ofrecieron la pared de Champagnat, ya tenía el diseño guardado, pensado para un proyecto en La Boca que no se concretó.
"Fue el retrato más grande que hice, superando a un Maradona de cuatro metros y medio", detalló. El clima no acompañaba, pero la recepción del público fue inmejorable. "Pasaban nenitos re contentos, me hablaban y hasta me regalaban galletitas", aseguró.
Jaru sueña con convertir Chajarí en un museo a cielo abierto, como Wynwood en Miami o los pueblos de Italia. Y aunque le encantaría que Messi viera su obra, su próximo objetivo es homenajear a futbolistas locales que llegaron a Primera, como Junior Mendieta, Nico Reniero o Fernando Zampedri. "Pintarlos en sus clubes de origen es una forma de decirle al gurí que sí se puede llegar", concluyó.