El mural que volvió a la vida en Ingeniería: memoria, arte y una historia que nadie contó
Un mural con historia propia renace en la UNSJ. ¿Qué mensaje oculta y por qué su creadora lo define como un homenaje emocional? Los detalles que conmueven.
La Facultad de Ingeniería de la UNSJ tiene una nueva postal que invita a frenar y pensar. Un mural colaborativo, creado por los artistas locales Adriana Guajardo y Pedro Delgado, ya forma parte del paisaje cotidiano de la unidad académica, pero su origen esconde una historia que pocos conocen.
No se trata de una obra improvisada, sino de la reconstrucción de una pieza que había sido removida hace más de dos décadas por remodelaciones edilicias. Ahora, con un concepto renovado, volvió para quedarse.
¿Quiénes están detrás de la obra?
El proyecto tomó impulso cuando Augusto Núñez, recordando la creación original que Guajardo había hecho junto a su pareja, el fallecido Alejandro Sicarrizo, la convocó para darle una nueva oportunidad a aquel mensaje pictórico.
Junto a Pedro Delgado, profesor de música y ex alumno del Taller de Dibujo y Pintura de Rectorado, elaboraron un boceto fresco. La propuesta fue presentada ante las autoridades de la Facultad, aprobada por el Consejo Directivo y recibió el visto bueno de la decana Andrea Díaz.
"Tuvimos una reunión con la decana y las autoridades, re buena onda. Nos dieron los materiales, el lugar y una predisposición bárbara", destacó Guajardo, quien confesó que la labor tuvo un profundo sentido afectivo por el recuerdo de su colega.
¿Qué simboliza el mural?
Bajo el lema "Cuando la memoria nos salva", la obra busca mantener viva la reflexión sobre la dictadura cívico-militar, pero con una mirada esperanzadora. La clásica paloma se transformó en una figura híbrida entre ave y patria, con cabellera de mujer y los colores de la bandera nacional, en contraste con la oscuridad de esos años.
Los artistas eligieron un lugar estratégico: el mural está expuesto las 24 horas, a la vista de estudiantes, docentes y transeúntes. La intención es convertir al público en un espectador activo que se detenga a pensar.
"La idea es que no pasemos de largo diciendo si es bonito o feo, sino que nos tomemos un tiempo para pensar, algo que nos falta en esta época", reflexionó Guajardo, valorando que una facultad de ciencias exactas abra sus puertas al arte.