El musical que rescata las fiestas maricas del 1900 llega a Rosario tras agotar entradas en Buenos Aires
¿Sabías que en el Buenos Aires de 1900 ya había fiestas maricas clandestinas? Un musical las rescata del archivo psiquiátrico y las convierte en celebración. ¿Cómo hizo su autor para dar vuelta el discurso que las perseguía?
Un médico de la policía federal de Buenos Aires irrumpe en una fiesta clandestina y se topa con La Bella Otero y sus amigas, travestis porteñas de comienzos del siglo XX. Esa escena, mitad real mitad soñada, es el punto de partida de "Saraos Uranistas", la obra de teatro musical escrita y dirigida por Juanse Rausch que por primera vez se presentará en Rosario. La cita es el sábado 12 de septiembre a las 21 en el Teatro La Comedia (Mitre 958), con entradas que ya se pueden conseguir.
El espectáculo, que lleva dos años de éxito en el circuito porteño, desembarca en la ciudad después de pasar por salas cada vez más grandes: arrancó en el Nün Teatro Bar, con capacidad para ochenta personas, siguió en el Galpón de Guevara y terminó en el Maipo, el histórico teatro de calle Corrientes con unas 560 butacas. Un recorrido que no parece casual para una obra que reconstruye la historia marica de Buenos Aires.
El elenco está integrado por Maiamar Abrodos, Lucía Adúriz Bravo, Manuel Di Francesco, Emiliano Figueredo y Tomás Wicz, con música de Gabriel Illanes. Varios de ellos ya fueron reconocidos con premios María Guerrero, Hugo, Teatro del Mundo, Martín Fierro de Teatro y Trinidad Guevara.
Qué eran los saraos uranistas
El nombre de la obra rescata un término despectivo que el sistema médico, policial y psiquiátrico higienista de principios del 1900 usaba en Argentina para referirse a las fiestas nocturnas donde se reunían travestis, homosexuales y otros "desviados" e "invertidos".
Juanse Rausch, de apenas 28 años, es investigador del Conicet y doctorando en Historia. Trabaja con archivos reales como materia prima de sus obras y ya se convirtió en una de las voces más destacadas de la mirada queer y disidente en el teatro argentino. Entre sus trabajos más celebrados están "Paquito (la cabeza contra el suelo)", sobre Paco Jamandreu; "Viento blanco", codirigida con Valeria Lois, y la adaptación del musical "La llamada", original de los Javis.
Según contó el autor en diálogo con La Capital, la obra se construyó a partir de archivos de psiquiatría publicados por la Facultad de Ciencias Médicas —hoy Facultad de Medicina de la UBA— entre 1902 y 1910, que describían la vida de las disidencias sexuales en Buenos Aires. Esos documentos, recopilados en un libro del investigador Jorge Salessi, son "el único registro oficial de la existencia y del armado de comunidad de estos personajes de hace más de 100 años".
Del archivo a la celebración
La obra no se queda en la denuncia: invierte el punto de vista y convierte esos registros patologizantes en una fiesta de reivindicación. "La obra da vuelta eso, invierte el punto de vista, y hace que la forma en que accedemos a los médicos de ese momento sea a través de la mirada de ellas", explicó Rausch. Así, el discurso que nació para categorizar y denigrar se transforma en "bandera para proclamarse, nombrarse, dar vuelta ese poder de la injuria y usarlo para configurar comunidad".
La estética también es una declaración de principios: vestuarios que remiten más al barroco que a un incipiente siglo XX rioplatense, una "relectura entre pop y camp" de un período de la historia argentina, como definió el propio director.
Para Rausch, el éxito de la obra y su salto a salas más grandes demuestra que "los temas no son exclusivos" y que a veces "uno subestima al público". "Hablar de las diferencias sexuales de principios del siglo XX es hablar del presente de nuestro país, es hablar de nuestra historia y de la historia de todos los que habitamos este territorio", reflexionó.
Y cerró con una idea que trasciende la escena: "Esa historia sigue repercutiendo hasta hoy, porque esa marca de estigma y de higienismo de principios del siglo XX, de limpieza de lo diferente, no es un tema que debería preocupar solo a las disidencias sexuales".
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