El Nahuel Huapi se llevó puesto un récord: el nivel que jamás se vio en esta época del año

El lago subió 70 centímetros en pocos días y quedó en un nivel que no se ve en esta época. Pero lo que más llamó la atención del investigador que lo monitorea es lo que todavía falta que baje de la cordillera.

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El Nahuel Huapi se llevó puesto un récord: el nivel que jamás se vio en esta época del año
El Nahuel Huapi se llevó puesto un récord: el nivel que jamás se vio en esta época del año

El lago Nahuel Huapi subió 70 centímetros en apenas unos días y quedó en un nivel que no se registra en primavera. Lo confirmó el hidrómetro de la Autoridad Interjurisdiccional de Cuencas en el Puerto San Carlos, en Bariloche: el pico llegó a 2,36 metros, cuando antes del 22 de septiembre, con las lluvias más fuertes, estaba en 1,60 metros.

El dato lo puso en contexto el biólogo Nicolas Martyniuk, investigador del Conicet en el Laboratorio de Limnología y en el Inibioma (Instituto de Investigaciones en Biodiversidad y Medioambiente, que depende del Conicet y la Universidad Nacional del Comahue). Aunque aclara que no es climatólogo, su trabajo en ecología acuática lo tiene monitoreando los lagos todo el tiempo.

"La fase de lluvias más intensas se dio entre el 22 de septiembre y el 7 de octubre. En lo que va del 2026, duplicamos el nivel de precipitaciones en relación al año pasado. Los lagos están muy altos", explicó.

El agua que cayó en diez días

Martyniuk apuntó que en solo diez días de este año cayó más agua que en todo 2025, cuando se registraron 450 milímetros de precipitaciones. "Solo durante el 23 de septiembre, cayó entre un cuarto y la mitad de agua en relación a 2025. Esto depende de donde nos encontremos ya que, en la zona cordillerana llueve más que cerca de la estepa. Por eso, algunos ríos, como el Ñirihuau o el Ñireco, llegaban al lago Nahuel Huapi con mucho sedimento, porque hay lugares donde no hay vegetación que llegue a absorber ese agua".

Para dimensionar el nivel actual, el especialista recordó que la cota mínima del lago es de 767,82 metros y que "esa regla estuvo en cero en mayo de 1999". El máximo histórico, en cambio, se registró en julio de 1985 y julio de 1995, con 3,40 metros.

"Nos faltaría un metro de agua para alcanzar ese máximo histórico. Pero hay un detalle: hablamos del mes de julio y nosotros estamos en septiembre, octubre. La altura del lago es atípica para este momento del año. Además, todavía hay nieve en la cordillera y falta que se descongele eso y llegue a los lagos", manifestó.

Ríos altos, represas con más agua y un verano distinto

¿Cómo impacta esta situación? Con menos costas en el verano y ríos más altos, con mayor caudal. El río Limay, por ejemplo, también subió 70 centímetros, de modo que las represas tendrán más disponibilidad de agua.

"Esto no pasa solo en Patagonia. Todo está vinculado al Super Niño", advirtió Martyniuk. Como muestra, el río Uruguay alcanzó 11,46 metros de altura frente al puerto de Concordia, según el registro de Prefectura Naval. Las intensas lluvias en la cuenca del río Iguazú, uno de los principales afluentes del Paraná, obligaron a abrir las compuertas de la represa hidroeléctrica de Itaipú, entre Brasil y Paraguay. El aumento del volumen de agua que recibe el Paraná también llevó a realizar maniobras en Yacyretá.

Diciembre, el pico máximo de El Niño

El investigador advirtió que "si se hace una revisión de los últimos fenómenos del Niño, ahora la temperatura del agua del Pacífico está 3.4 grados por encima del evento más fuerte que se registró hasta ahora, en 2015. Es algo novedoso y lleva a que se redistribuyan las precipitaciones en Sudamérica". El norte de la Patagonia, por ejemplo, registra más lluvias que el sur patagónico, donde las precipitaciones son normales o un poco más bajas.

En ese marco, recordó años como 2015 y 2023, afectados por El Niño, aunque "con menos precipitaciones que el presente. Este año es, sin dudas, muy particular".

"Según el Servicio Meteorológico Nacional, hasta diciembre estará muy inestable con precipitaciones y aumento de la temperatura. En diciembre será el pico máximo de El Niño, de modo que será más lluvioso que lo normal; después ya baja la intensidad", subrayó. En enero y febrero, continúa "la tendencia inestable, con más temperatura y posibles tormentas eléctricas".

El otro lado de la lluvia: más vegetación, más combustible

Las intensas lluvias primaverales que aportan más agua a lagos y ríos, con una humedad media del ambiente más alta, favorecen ante la llegada del verano. Pero Martyniuk resaltó una contracara: "Se genera mucha biomasa vegetal en lugares donde habitualmente no hay esa cantidad. Si esa vegetación se seca queda como combustible en caso de algún incendio".

En ese punto, mencionó un estudio del investigador Thomas Kitzberger, también del Inibioma, que da cuenta de que en el norte de la Patagonia los incendios forestales provocados por rayos aumentaron 1.700% en los últimos 70 años y actualmente implican el 50% del área quemada por el fuego en los bosques andinos.

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