El negocio que explota en la era Milei: ¿salvación o explotación?
¿Cómo logró una cadena de empanadas convertirse en un imperio en plena crisis? Su éxito esconde un modelo que aprovecha la pobreza de sus empleados y clientes. Los allanamientos que destaparon la verdad.
En plena crisis económica, una cadena de empanadas y pizzas se convirtió en un fenómeno imparable. Pero su éxito esconde una realidad incómoda: **más de 8 de cada 10 trabajadores argentinos no pueden alimentarse bien**, y esta empresa parece haber encontrado la fórmula perfecta para capitalizar esa desgracia.
Sabores Express, con más de 150 locales en todo el país, se jacta de ser la cadena de pizzas y empanadas más grande de Argentina. Sin embargo, su crecimiento exponencial en tiempos de Javier Milei no es casualidad: se basa en un modelo de negocio que aprovecha la caída de los ingresos de los trabajadores.
Un éxito que se nutre de la crisis
El Observatorio de la Deuda Social de la UCA reveló que la inseguridad alimentaria afecta al 83,5% de los asalariados. Solo el 16,5% de los trabajadores registrados no sufre privaciones alimentarias. Ante esta realidad, la comida rápida a precios reducidos se convirtió en una opción cada vez más elegida.
La empresa ofrece empanadas y porciones de pizza a casi la mitad del precio de mercado. Un oasis para bolsillos golpeados por la inflación, que ven en estos productos una forma de llenar el estómago sin vaciar sus billeteras.
El modelo de negocio se basa en la estandarización: los productos llegan congelados a los locales, donde solo se hornean y se despachan. Esto permite reducir costos y tiempos de elaboración, pero también genera sospechas sobre las condiciones laborales de sus empleados.
¿Cuánto ganan los que hacen posible el boom?
Las denuncias sobre explotación laboral no se hicieron esperar. En plataformas de empleo y redes sociales, numerosos trabajadores anónimos relatan jornadas extensas, pagos parciales y un trato cuestionable por parte de sus superiores.
Según testimonios recogidos por este medio, un empleado que trabaja nueve horas diarias durante seis días a la semana cobra poco más de un millón de pesos. La modalidad part time, de cinco horas, apenas alcanza los 500 mil pesos. **Ambos valores están muy por debajo de la canasta de pobreza**, lo que evidencia la precariedad del empleo que ofrece la empresa.
Allanamientos y escándalo judicial
El punto más crítico de la historia de Sabores Express ocurrió en diciembre de 2024, cuando la Justicia allanó 13 locales en Pilar y San Martín. La investigación, iniciada por la entonces Dirección General Impositiva (DGI), reveló la existencia de 257 trabajadores no registrados, además del secuestro de 400 millones de pesos, 13.000 dólares, armas y documentación contable.
La causa, que quedó a cargo del Juzgado Penal Económico N.º 4, liderado por Alejandro Catania, investiga presuntas irregularidades laborales, evasión previsional y tributaria. Uno de los locales allanados, ubicado en la terminal de ómnibus de Pilar, fue clausurado.
La hipótesis más fuerte es que la empresa utilizaba supuestas franquicias para encubrir relaciones laborales. Trabajadores que figuraban como franquiciados, en realidad mantenían una relación de dependencia encubierta con la firma.
En definitiva, Sabores Express encontró en la crisis libertaria una oportunidad de oro: pauperizar a unos trabajadores para servir a otros trabajadores pobres. Y en ese círculo vicioso se explica su imparable expansión.