El Negro fue amo y señor, pero el resultado dejó una sensación rara
For Ever volvió a ganar y respira: el equipo chaqueño se aleja de la zona de peligro, pero lo que dejó el partido tiene a más de uno pensando en lo que viene. El próximo desafío, afuera de casa.
Chaco For Ever volvió a ganar y sigue alejándose de la zona de peligro. Fue 1-0 sobre Almirante Brown con gol de Ojeda, en un partido que el equipo chaqueño dominó de punta a punta y que pudo haber terminado con una diferencia mucho mayor.
El Negro fue superior desde el arranque mismo. Ganó la mitad de la cancha, distribuyó con eficacia y eligió atacar por las bandas para desgastar a una visita que nunca se sintió cómoda, ni con el juego del local ni con las altísimas temperaturas.
El gol llegó como consecuencia directa de esa posesión. Tras un centro que la última línea de La Fragata no pudo despejar, Ojeda agarró el rebote y de derecha estableció la diferencia con la que ambos se fueron al descanso.
Un primer tiempo de dueño y señor
En esos primeros 45 minutos fue todo del Negro. El elenco chaqueño marcó diferencias de principio a fin y Almirante prácticamente miraba el partido sin participar. El gol no modificó nada: For Ever mantuvo la tenencia y siguió siendo ampliamente superior.
Recién en los últimos diez minutos del primer tiempo el equipo del Lobo Montenegro logró tener un poquito la pelota, pero sin profundidad y sin lastimar a un tranquilo Nicolás Caprio, que no tuvo trabajo en esa etapa.
El resultado pareció corto: For Ever se fue al descanso ganando 1-0, pero con la sensación de que la diferencia pudo ser aún mayor.
El complemento y la fórmula que no alcanzó
En el complemento, el Negro no presionó alto y decidió trabajar el partido unos metros más atrás. Almirante lo tuvo que ir a buscar, pero sin demasiadas ideas y sintiendo el calor. Con posesión y campo, la visita tampoco encontró caminos y siempre se topó con una línea defensiva muy férrea.
For Ever tuvo algunas réplicas para lastimar, aunque le faltó claridad en la definición. La más clara estuvo en los pies de Díaz Chávez, pero la pelota se fue besando el travesaño de Galván.
Los dirigidos por Montenegro apelaron al pelotazo largo, pero no lograron encontrar ningún hombre que pudiera desnivelar, y For Ever terminó jugando muy cómodo al partido.
Cravero metió cambios, modificó el equipo y el sistema, pero Almirante nunca encontró las formas para desacomodar a un For Ever siempre bien parado. El triunfo del Negro fue inobjetable.
Con esta victoria, el equipo chaqueño se aleja de la zona baja y empieza a soñar con algo más. El próximo desafío será el fin de semana, cuando el Negro enfrente a Ciudad Bolívar en Buenos Aires, con la ilusión de seguir cosechando puntos afuera.