El nene de 5 años dejó el hospital, pero su hermanito sigue en terapia: el parte que nadie esperaba
Cinco ocupantes, una avioneta que se vino abajo en la zona sur de Córdoba y un parte médico que divide aguas: mientras un nene de 5 años ya está en su casa, su hermanito de 3 sigue en terapia intensiva. El detalle que complica al piloto.
A menos de 24 horas de la caída de una avioneta en la zona sur de Córdoba, el Hospital de Niños confirmó que uno de los pequeños ocupantes recibió el alta, mientras su hermano continúa en terapia intensiva con pronóstico reservado. El parte médico también trae novedades sobre los adultos que viajaban en la aeronave.
El niño de 5 años, que había ingresado el domingo con politraumatismos varios, mostró una mejoría notable y fue dado de alta durante la mañana de ayer. Su hermano de 3 años, en cambio, sigue internado en terapia intensiva y los médicos mantienen la reserva sobre su evolución.
Entre los mayores, la situación más delicada es la del piloto, de 75 años, que permanece en estado grave en el Hospital San Roque. El tercer acompañante adulto fue derivado al Sanatorio Allende para ser evaluado por cirujanos a causa de las lesiones que sufrió en el impacto.
Una falla en pleno vuelo y una maniobra para evitar la tragedia
El accidente ocurrió al mediodía del domingo, poco después de que la Piper Comanche 250 despegara del aeródromo de Coronel Olmedo rumbo a Alta Gracia. Según los primeros testimonios, el piloto detectó una falla mecánica en el motor, avisó de la emergencia e intentó volver a la pista, pero la pérdida abrupta de potencia le impidió completar la aproximación.
Los relatos recogidos en el lugar indican que el conductor hizo maniobras de pericia extrema para no caer sobre las zonas habitadas entre Coronel Olmedo y Bouwer. Finalmente, la avioneta se precipitó sobre un sector de vegetación tupida y bosque de espinillos.
Rescate a contrarreloj y un GPS clave
El operativo de rescate exigió un esfuerzo contra reloj de Bomberos, policías y personal del servicio 107, que tuvieron que abrirse paso entre la maleza densa con herramientas de mano. La ubicación exacta del fuselaje destruido se logró gracias a que el hijo del piloto seguía el vuelo por GPS y pudo guiar a las primeras dotaciones hasta el punto del impacto.
Por ahora, el sector del accidente sigue bajo custodia y estrictamente perimetrado por orden de los organismos de seguridad aérea, a la espera de los resultados de los peritajes mecánicos.