El nene que soñaba con manejar colectivos ahora busca su propio camión: la historia de un padre que no se rinde

Eduardo Viera no se queda de brazos cruzados: su hijo Lautaro, de 19 años y con TDAH, sueña con manejar un camión, pero el sistema no le da respuestas. Ahora busca financiamiento y hasta un rodado bajo custodia judicial para que ese sueño no quede en la nada.

· 7 min de lectura
El nene que soñaba con manejar colectivos ahora busca su propio camión: la historia de un padre que no se rinde
El nene que soñaba con manejar colectivos ahora busca su propio camión: la historia de un padre que no se rinde

En Villa San Marcial, un pueblo del departamento Uruguay, un padre y su hijo trabajan codo a codo para convertir una pasión de toda la vida en una oportunidad concreta. Eduardo Viera y su hijo Lautaro, de 19 años, buscan financiamiento para poner en marcha "Rutas Inclusivas", un proyecto que combina transporte de cargas, formación laboral e inclusión.

Lautaro tiene diagnóstico de TDAH y desde muy chico siente fascinación por los colectivos y camiones. Su padre, que también enfrenta limitaciones motrices tras una cirugía de columna, ideó un plan para que esa afición se transforme en una salida laboral.

La iniciativa propone incorporar un camión de transporte de cargas que, además de generar ingresos mediante fletes, funcione como aula itinerante para recorrer distintas localidades y concientizar sobre el Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad.

Un amor que nació en los primeros asientos

Lautaro nació en Mar del Plata y su interés por los vehículos de gran porte apareció durante la infancia. Cuando viajaba en colectivo, buscaba sentarse adelante para mirar cómo trabajaban los conductores, conocer los controles y seguir cada maniobra.

En algunas ocasiones, choferes conocidos de la familia lo dejaron acercarse al puesto de conducción. Con los años, esa pasión se mantuvo intacta: hoy dedica parte de su tiempo a simuladores y juegos de conducción, especialmente de colectivos.

"Es para un chico con TDAH, para su educación, para ver si él logra poder conducir el día de mañana y, si no es posible, él se dirigirá con su chofer. Tendrá su camión con su chofer y hará toda la tarea", explicó Viera.

Cómo funcionaría el proyecto

El plan contempla la incorporación de un camión extrapesado de última generación, con acoplado de cuatro ejes, para transporte de cargas generales. En una primera etapa, la unidad estaría a cargo de un conductor profesional contratado, que también cumpliría el rol de instructor durante los viajes.

Lautaro podría participar en la organización de los recorridos, conocer las operaciones de carga, aprender sobre logística y adquirir herramientas para administrar una actividad comercial. El proyecto no depende de que él conduzca: si no obtiene la habilitación profesional, igualmente podría desarrollar tareas de gestión y coordinación mientras un chofer habilitado maneja.

Para concretarlo, Eduardo busca una unidad con condiciones de seguridad, accesibilidad y comodidad. Mencionó transmisión automática, sistemas de advertencia por salida de carril y tecnologías de asistencia al conductor. Algunos modelos también cuentan con cámaras y pantallas que mejoran la visibilidad. La incorporación de estas herramientas dependerá del financiamiento disponible y del vehículo que finalmente consigan.

Un aula sobre ruedas para hablar de TDAH

Uno de los ejes centrales de Rutas Inclusivas es su propuesta educativa. La intención es que, durante los recorridos comerciales, el camión visite distintas localidades y permita organizar encuentros con escuelas, instituciones y organizaciones sociales.

Las actividades estarían orientadas a compartir experiencias familiares relacionadas con el TDAH, promover la inclusión y mostrar alternativas de aprendizaje y desarrollo laboral. Lautaro también tendría la posibilidad de participar y contar su experiencia personal.

"En cada localidad que vayamos llegando vamos a invitar a las escuelas especiales o instituciones que quieran escuchar y transmitiremos todo sobre lo que es el TDAH visto desde la parte familiar", señaló Eduardo.

El padre espera acompañar a otras familias con inquietudes sobre la autonomía y las oportunidades laborales de sus hijos. "Queremos concientizar a los padres de que se puede, que cualquier cosa que uno emprende hay que ponerle un poco de empeño, pero se puede", expresó. El proyecto también contempla actividades de prevención de adicciones y otros temas vinculados con la adolescencia y la juventud.

Los tratamientos, sobre el camión

Eduardo explicó que el proyecto considera la continuidad del acompañamiento profesional que recibe Lautaro. La idea es organizar los recorridos y las actividades laborales de manera compatible con las consultas psicológicas, la terapia ocupacional y otras intervenciones.

"Él sigue con sus tratamientos sobre el camión. El proyecto apunta a que va a tener su psicólogo, sus entrevistas con el terapeuta ocupacional y con todos los profesionales", afirmó.

La familia considera que ese acompañamiento es fundamental para que el aprendizaje y la actividad laboral se desarrollen de manera progresiva. Viera remarcó que su hijo tiene 19 años y sigue atravesando una etapa de formación personal, por lo que busca construir un proyecto que respete sus tiempos y posibilidades.

El desafío de financiar el camión

El principal obstáculo para poner en marcha Rutas Inclusivas es el costo de adquirir y equipar una unidad moderna. Por eso, Eduardo explora distintas alternativas de financiamiento que permitan desarrollar el emprendimiento y sostenerlo con los ingresos de su propia actividad.

Su propuesta consiste en destinar el 30% de lo recaudado por cada flete al pago del camión, mediante una cuenta bancaria específica. "Desde el momento que empezaba el proyecto y salía el camión a funcionar, yo habilitaría una cuenta en el banco directamente donde el 30% de cada flete quede en una cuenta del banco para su pago", detalló.

Pretende presentar el proyecto ante entidades financieras, entre ellas el Banco Nación, aunque todavía debe completar documentación y trámites. También busca contactos con fabricantes como Scania, Iveco, Mercedes-Benz, Volvo y Volkswagen, además de posibles inversores privados. La viabilidad dependerá de los costos operativos, los ingresos del transporte y las condiciones de financiamiento que se acuerden.

La alternativa de un camión bajo custodia judicial

Además de buscar crédito, Eduardo analiza otra posibilidad: solicitar la utilización de un camión secuestrado que esté bajo disposición judicial. La intención sería presentar formalmente el proyecto ante el juzgado correspondiente y pedir que se evalúe la autorización de uso de un vehículo que reúna las condiciones necesarias.

No se trataría de una transferencia de propiedad, sino de una eventual autorización de utilización, sujeta a la normativa aplicable y a la decisión judicial. "Yo ya tengo todo el proyecto armado para presentar al juzgado. Tengo que ver en qué juzgado puedo encontrar el camión que esté acorde a eso", manifestó.

Por el momento, esta alternativa está en etapa preliminar y no existe una autorización confirmada. Si no prospera, la familia continuará con las gestiones de crédito y financiamiento privado.

Convocan a empresas y transportistas

Mientras planifica, Eduardo busca establecer vínculos con empresas que puedan contratar servicios de transporte y contribuir a la sostenibilidad económica del emprendimiento. Entre los posibles clientes mencionó cerealeras, molinos y otros establecimientos productivos de la región.

También contempla acuerdos con patrocinadores que colaboren con el financiamiento o el equipamiento del vehículo. Como contrapartida, las firmas que acompañen la iniciativa podrían contar con espacios publicitarios en el acoplado del camión.

Viera aclaró que su intención no es depender exclusivamente de donaciones, sino construir una actividad comercial capaz de afrontar sus obligaciones. "Yo no ando pidiendo ayuda de nada. El financiamiento mío siempre va a ser pago", afirmó.

Un proyecto para el futuro de Lautaro

Más allá de lo comercial, Eduardo explicó que su principal motivación es generar oportunidades de autonomía y desarrollo para su hijo. Quiere que el joven aprenda un oficio, participe en una actividad económica y construya un futuro relacionado con aquello que le apasiona desde la infancia.

El proyecto todavía está en etapa de planificación y búsqueda de recursos. La familia no cuenta aún con el camión ni con financiamiento confirmado, pero ya elaboró un esquema que combina transporte de cargas, educación e inclusión.

Desde Villa San Marcial, padre e hijo buscan convertir esa idea en una experiencia concreta que recorra distintas localidades. Rutas Inclusivas propone transformar la pasión de Lautaro por los camiones en una oportunidad laboral y, al mismo tiempo, llevar a otras familias un mensaje de inclusión, acompañamiento y posibilidades de desarrollo.

Más para leer

El celular al volante ahora les cuesta hasta un millón de pesos en el acceso a Oro Verde
Sociedad
Toman la Facultad de Trabajo Social en Paraná: por qué los estudiantes no piensan levantar la medida
Sociedad
El hospital de Colón terminó una obra clave: la sala que llevaba años cerrada ya tiene otra cara
Sociedad
Paraná: se cruzan en la calle con otros carritos y ya no alcanza lo que juntan
Sociedad
La escuela de Paraná que abre sus puertas con una fiesta que ya lleva 10 años
Sociedad
El barrio Predolini de Paraná lleva casi una década sin comisión vecinal: quién da el paso
Sociedad