El neurocirujano salteño que revolucionó la medicina y quedó en el olvido

¿Un salteño pionero de la neurocirugía olvidado por todos? Descubrí la historia del doctor Lorenzo Amezúa, discípulo de Ramón Carrillo, que revolucionó la medicina y quedó en el pasado.

· 3 min de lectura
El neurocirujano salteño que revolucionó la medicina y quedó en el olvido
El neurocirujano salteño que revolucionó la medicina y quedó en el olvido

Un hallazgo en los archivos de El Tribuno sacó a la luz la historia de un salteño ilustre que marcó un antes y un después en la neurocirugía nacional. El doctor Lorenzo Amezúa, pionero en cirugías de hipófisis y base del cráneo, murió a los 57 años dejando un legado invaluable que pocos recuerdan hoy.

Nacido en Salta el 29 de octubre de 1918, Amezúa se formó junto a figuras de la talla del doctor Ramón Carrillo, primer ministro de Salud de la Nación, y se convirtió en un referente indiscutido de su especialidad.

¿Quién fue Lorenzo Amezúa?

Hijo de don Luis Amezúa y doña Luisa Gómez, perdió a su padre cuando tenía apenas cuatro años. Su madre se dedicó por completo a su formación, forjando un carácter que lo llevaría a destacar en cada desafío.

Tras completar sus estudios secundarios en Salta, se mudó a Buenos Aires para estudiar medicina en la Universidad Nacional de Buenos Aires, donde se graduó en 1948. Desde entonces, su carrera fue meteórica.

Una carrera brillante en neurocirugía

En el Instituto Costa Boero, Amezúa trabajó codo a codo con eminencias como Manuel Oribe, Raúl Matera, Julio Ghersi y Luis Diego Outes, otro salteño destacado. Fue uno de los impulsores de la Escuela de Neurocirugía Argentina y colaboró en instituciones como el Centro Gallego y el Instituto Santa Lucía.

En 1950, comenzó la creación de un álbum de arteriografías cerebrales que buscaba convertirse en uno de los más completos del mundo, un proyecto que demostraba su visión innovadora.

El hombre detrás del médico

Más allá de su destreza quirúrgica, Amezúa era un hombre culto y sensible. Leía a Séneca con pasión, conocía la historia argentina a fondo y mantenía un interés genuino por la política y las artes.

Quienes lo conocieron destacan su lealtad y generosidad. Siempre dispuesto a ayudar, era un amigo incondicional que no dudaba en movilizarse por los demás.

Un adiós prematuro

El 3 de agosto de 1976, cuando aún tenía mucho por aportar a la neurociencia, la muerte lo sorprendió en Buenos Aires. Tenía solo 57 años y era titular de la cátedra de neurocirugía en la UBA.

Su partida fue cubierta por El Tribuno, y el poeta Juan José Coll escribió una emotiva reseña destacando su ingreso a la "Galería de Salteños Ilustres".

Amezúa vivió lejos de su Salta natal, pero nunca olvidó sus raíces. Hoy, su historia merece ser contada para que las nuevas generaciones conozcan a este salteño singular que dejó huella en la medicina argentina.

Más para leer

Salta en alerta: casi 850 nuevos casos de diarrea aguda en apenas siete días
Sociedad
Salta: la salud mental sumó una cifra récord en apenas seis meses
Sociedad
El secreto de las apuestas online que Salta quiere que las familias conozcan
Sociedad
Salta se movilizó por Negrita: el pedido que crece y la reacción de un detenido que complica todo
Sociedad
Discutieron en la calle, lo atropellaron y días después su hermana tomó una decisión que salvó vidas
Sociedad
Caso Negrita: vuelven a marchar en Salta y apuntan contra un nombre
Sociedad