El Niño, ¿el último clavo en el ataúd de los aserraderos?
Un aumento del 370% en la energía y un mercado paralizado: la industria maderera de Misiones ya está al límite. Ahora, El Niño amenaza con frenar el abastecimiento de madera. ¿Qué pasará con los puestos de trabajo?
La industria maderera de Misiones atraviesa un momento crítico. Guillermo Sato, empresario y miembro de APICOFOM, alertó que la combinación de caída de ventas, aumentos de costos, deudas y las lluvias previstas por El Niño podría llevar a algunas empresas a paralizar temporalmente su producción.
En diálogo con el programa Día Siete, Sato detalló la difícil situación que enfrenta el sector. Entre los principales problemas, mencionó la falta de demanda interna, los fuertes incrementos en los costos de energía y combustibles, y las dificultades para exportar de manera rentable.
Costos que ahogan
“Nosotros tuvimos subas entre noviembre de 2025 y junio de 2026 del 370% en la energía”, afirmó Sato, y agregó que a eso se sumó el aumento de los combustibles registrado en febrero y marzo. Estos incrementos golpean directamente a los aserraderos, que además ven estancado el mercado local.
“Nos está costando mucho vender. El mercado interno, la parte de construcción, sigue estando muy paralizado”, señaló.
Exportar no alcanza
Ante la retracción local, muchos aserraderos buscaron en el mercado externo una salida, pero Sato advirtió que hoy los precios internacionales de la madera no acompañan. “Están exportando solamente para mantener nuestras estructuras”, sostuvo.
El tipo de cambio y la evolución de los commodities forestales no compensan el aumento de los costos internos, lo que deja a las empresas con márgenes muy reducidos.
La amenaza climática
En este escenario, la llegada de El Niño y sus lluvias intensas aparece como una nueva complicación. Sato explicó que un período prolongado de precipitaciones puede impedir el ingreso a los montes, la cosecha de los pinos y el traslado de la madera hasta los aserraderos.
“Es una situación de incertidumbre gigante para nosotros, una preocupación muy grande que venimos arrastrando desde hace mucho tiempo y esto lo vemos como el último clavo en el ataúd”, resumió.
Sin materia prima, la producción se detiene. “Nosotros sin materia prima no tenemos nada para trabajar”, remarcó.
Deudas y riesgo de suspensiones
La situación financiera también es delicada. Sato mencionó deudas con organismos nacionales, planes de pago y embargos, y criticó la presión de ARCA ante los atrasos. “Es increíble cómo con un atraso de siete días ya vienen notificaciones, ya con abogado, con amenaza de embargos”, planteó.
El bloqueo de una cuenta bancaria, advirtió, puede paralizar a una PyME, comprometiendo desde el pago a proveedores hasta los salarios. “Cuando vos tenés una empresa, una PyME, y tenés el banco embargado, es lo mismo que a vos se te rompa un camión”, comparó.
Ante este panorama, el sector se reunió con el Ministerio de Trabajo y el Sindicato de la Madera para buscar alternativas. Sato aclaró que no hay decisiones tomadas sobre suspensiones, pero que buscan herramientas para preservar las industrias y los puestos de trabajo.
“Ninguna PyME, ningún aserradero quiere dejar de trabajar y eso incluye justamente al trabajador”, sostuvo.
Para Sato, la suma de todos estos factores puede convertir la situación en una “catástrofe sectorial”. La intención es anticiparse y encontrar soluciones antes de que sea demasiado tarde.